El regreso de Ania Iglesias (48) a la casa que la vio nacer dos décadas no ha estado exento de polémica. La exconcursante de Gran Hermano reconvertida en actriz, estilista y relaciones públicas volvió a Telecinco para ejercer de estilista en el especial Sálvame Marbella tal y tal (coletilla famosa del excalde de la ciudad Jesús Gil). Kiko Hernández (42) emuló al rey Fahd de Arabia; Gema López (48) como Kimera; Chelo García-Cortés (67) como Jesús Gil y Gil; Antonio Montero como Jaime de Mora y Aragón y Lydia Lozano (58) como Gunilla von Bismarck. La presentadora, Carlota Corredera (45), hizo de Carlota de Hohenlohe.

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Ania, que firmó un contrato por dos días de trabajo, al final apareció en cuatro programas y Lydia Lozano le armó la de Troya. Peleas, gritos, lloros, verdades, mentiras… JALEOS ha hablado en exclusiva con Ania para saber qué ocurrió realmente según su versión de los hechos.

Lydia Lozano y Ania Iglesias, en mitad de su pelea en 'Sálvame Marbella'.

Con tanta telerrealidad a veces el espectador no distingue lo que es verdad o mentira, ¿lo que pasó formaba parte de un guión que luego se escenificó?

Por mi parte no, pero por la de ellos… (Pensativa). Mira, te lo voy a decir, me han hecho una encerrona de cuidado. Yo creo que todo esto lo tenían preparado. A mí me contrató dirección y yo cumplí sus órdenes a rajatabla. A mí se me contrató por dos días, llegamos a un acuerdo ambas partes e hice mi trabajo. Algo bueno debí de hacer cuando el jueves fue uno de los programas más vistos y el viernes me hicieron un especial, por decirlo de alguna manera. Esto acaba de empezar.

¿A qué se refiere?

Yo he firmado cuatro papelitos de cuatro participaciones. Primero me dijeron que iba a ir dos días, que no iba a salir para nada ni el jueves ni el viernes. Les pasé un presupuesto por esos dos días como estilista. Al final salí el miércoles y el jueves y no me lo quieren pagar. Pero yo he firmado los papeles y ante una reclamación vale lo que uno firma, no lo que se dice. Además, quiero dejar claro que yo no me encargué de las labores de peluquería, maquillaje y de coser los vestidos porque para ello hay grandes profesionales.

Su vuelta ha sido una historia de encuentros y desencuentros. ¿Cómo ha sido realmente el trato con los colaboradores?

Con Kiko, Antonio, Gema y Chelo siempre ha sido excelente, al igual que con todo el equipo del programa. La única persona que no se dio cuenta que yo no tengo voz ni voto a la hora de elegir los estilismos fue Lydia. Y se lo dije: "Si tú no quieres ponerte una prenda, yo no lo decido, pero a mí dirección me dijo que te lo tenías que poner. Yo puedo ayudarte a que te puedas sentir más cómoda" y lo intenté por todos los medios.

¿Y entonces por qué la tomó con usted?

No lo sé.

¿Se sintió atacada por ella?

No entro en ese juego. Eso es otro contrato y a lo mejor en ese show no quiero entrar porque o no me gusta o no me apetece. Pero en el momento que a mí se me insulta explícitamente diciendo que soy mala profesional o mentirosa se está atacando a mi persona y no a la profesional. ¿Qué tengo que defender? No he de defenderme de nada porque el trabajo estaba perfecto.

¿Había algún problema entre ustedes?

No ha habido nada en contra. Ni yo le he hecho nada ni ella me ha hecho nada a mí.

¿Le ha pedido perdón al apagarse las luces del plató?

Jamás, en ningún momento.

¿Realmente le sentaba tan mal a Lydia el vestido?

¡Para nada! Yo creo que estaba estupenda. Pero repito. A mí se me contrató como estilista y tuve que buscar el vestido dorado 'burbuja de Freixenet' porque ahora el dorado que está de moda es matizado. Tenía que reproducir eso. Al final compré la tela y encargué a una profesional de la costura y a unos diseñadores que hicieran el vestido de Gunilla adaptado a la comodidad de Lydia. Es más, en la foto Gunilla no llevaba chal y nosotros se lo hicimos.

Se le acusa de que pidió ayuda a otros profesionales.

Me he buscado la vida. Mi trabajo principal no es ser estilista, pero tengo conexión con diferentes firmas y con otros colegas con los que colaboramos permanentemente. Si un diseño no lo tenemos, nos llamamos y nos ayudamos, pero si encima te encuentras con la negativa de una persona… Me parece que hice un trabajo de récord.

Fotografía oficial de la obra de teatro en la que participa Ania Iglesias.

Junto a Jordi Pons, expresentador de Canal 24 horas, usted es una de las protagonistas de la obra Reciclando a un famoso, escrita por la conocida periodista de TVE Alejandra Alloza, ¿hasta qué punto la obra refleja la realidad?

Alejandra es inteligente, tiene un gusto exquisito escribiendo y ha dibujado unos personajes extraordinarios. La fama, el reconocimiento, la oscuridad, el boato, el olvido, la luz... aparecen reflejados de una manera sublime. Es la obra perfecta para entender lo que es la fama y lo que ocurre cuando la tienes y la dejas de tener. Jordi también está excelente. Su papel anteriormente lo interpretaron Kako Larrañaga y Pepe Herrero, exgranhermano.

Todos proceden de ámbitos televisivos muy diferentes, ¿se han entendido bien?

Tanto Alejandra como Jordi pertenecen a una televisión que ha sido pionera, como La 1 o el Canal 24 horas, y yo soy un producto fan en un momento determinado de Telecinco. Pese a que hemos tenido trayectorias diferentes, el cóctel merece la pena. Todo está siendo fabuloso. La ironía, inteligencia y conocimiento de Alejandra de la televisión es sublime.

[Más información: El enfrentamiento entre Lydia Lozano y Ania Iglesias que termina con las dos entre lágrimas]