Susanna Griso

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El restaurante donde para a comer Susanna Griso en Madrid: un gastrobar de apenas 70 metros en el barrio de Chamberí

La presentadora tiene su refugio culinario en un rincón íntimo que se ha convertido en su punto de encuentro favorito en la capital.

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Las agendas de la televisión en directo exigen refugios donde el tiempo se detenga, haya un espacio donde estar a gusto con los amigos y la gastronomía no admita artificios.

Para Susanna Griso (57 años), la agitada rutina al frente de Espejo Público encuentra su contrapeso en mesas recogidas, atmósferas íntimas y propuestas donde el producto manda sin estridencias. Un mapa del buen comer madrileño en el que ha cobrado un protagonismo especial un rincón singular del barrio de Chamberí.

Se trata de La Caja de Cerillas, un gastrobar de dimensiones reducidas —apenas 70 metros cuadrados— capitaneado por el reconocido chef Enrique Valentí (53). En sus reducidos salones, la discreción y el ambiente acogedor se combinan con una cocina de mercado que reinterpreta con maña y sencillez los clásicos de la tradición peninsular. A la presentadora catalana le encanta ir allí.

"Un pequeño gran restaurante"

Y es que es, precisamente, en la sencillez del concepto del local donde radica gran parte de su encanto.

La propia comunicadora catalana ha dejado constancia de su devoción por esta casa tras disfrutar de un almuerzo en compañía de su amiga María Zurita (51), sobrina del rey Juan Carlos I (88) y prima hermana del rey Felipe VI (58).

"La Caja de Cerillas, un pequeño gran restaurante que propicia los mejores encuentros. Gracias, Enrique Valentí", festejó la periodista tras una velada en la que la alta aristocracia y la primera línea de la televisión compartieron mantel y confidencias en pleno corazón de Madrid, hace exactamente un año.

Paladar refinado y gusto por el producto sincero

La elección de La Caja de Cerillas encaja con la filosofía gastronómica que siempre ha defendido la presentadora.

En diversas ocasiones, Griso ha reconocido su devoción por los comedores con alma y personalidad, huyendo de los locales pretenciosos o las modas efímeras. Más que por la rigidez de la alta cocina, su paladar se inclina por aquellos espacios que combinan el rigor de la buena materia prima con la calidez del trato cercano.

Ese afán por descubrir joyas gastronómicas lo comparte habitualmente con su pareja, el empresario y ejecutivo audiovisual Luis Enrique Nistal (54).

Junto a su marido ha sido vista en diversos enclaves de la capital y sus alrededores donde la privacidad resulta innegociable. Desde tabernas de culto con especialidad en cocina del norte hasta asadores centenarios y terrazas discretas de la Sierra de Madrid, la pareja ha hecho de las escapadas culinarias su plan idóneo para desconectar del foco mediático.

En La Caja de Cerillas, el recetario logra ese equilibrio que encandila a la periodista.

"Todo el mundo viene buscando las patatas con huevo y gambas al ajillo, que es el plato más demandado", ha destacado el propio Enrique Valentí. Un propietario capaz de convertir un diminuto local en un formato accesible para una mesa de enjundia.