Penélope Cruz y Alcobendas en un montaje de JALEOS.

Penélope Cruz y Alcobendas en un montaje de JALEOS. iStock

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El refugio de Penélope Cruz: pueblo de 123.342 habitantes con 3 joyas arquitectónicas de los siglos XII y XVII

La actriz mantiene intacto su vínculo con Alcobendas, la ciudad madrileña donde creció entre calles históricas, tradiciones centenarias y monumentos.

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John Reyes
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Cuando Penélope Cruz (52 años) subió al escenario del Teatro Kodak de Los Ángeles para recoger su Óscar en 2009, hubo una frase que resumió mejor que ninguna otra el vínculo con sus orígenes: "Yo crecí en un lugar llamado Alcobendas, donde esto no era un sueño muy realista".

Aquella confesión convirtió a la ciudad madrileña en algo más que el lugar de nacimiento de una estrella internacional. Alcobendas es, para la actriz, el refugio emocional al que siempre vuelve.

Situada a apenas 15 kilómetros al norte de Madrid, la localidad ha pasado en pocas décadas de ser un núcleo agrícola a convertirse en una de las ciudades económicamente más potentes de la Comunidad.

Con 123.342 habitantes, Alcobendas alberga sedes de grandes multinacionales y algunas de las urbanizaciones más exclusivas del país, como La Moraleja.

Alcobendas y San Sebastián de los Reyes desde el mirador de Paracuellos del Jarama. Madrid. España

Alcobendas y San Sebastián de los Reyes desde el mirador de Paracuellos del Jarama. Madrid. España iStock

Sin embargo, en medio de esa transformación urbana y empresarial, todavía conserva el espíritu del antiguo pueblo donde Penélope pasó su infancia junto a su hermana, Mónica Cruz (49).

Hija de Eduardo Cruz, comercial, y de Encarna Sánchez, peluquera, la actriz creció observando la vida cotidiana desde el salón de belleza de su madre. Allí, entre conversaciones de barrio y confidencias frente al espejo, comenzó a descubrir los gestos y emociones que años después trasladaría a la gran pantalla.

A pesar de la fama internacional, Alcobendas nunca desapareció de su relato personal y la ciudad terminó nombrándola Hija Predilecta.

El casco histórico de la localidad todavía guarda algunos de los rincones que explican esa conexión emocional. Entre ellos destaca la Ermita de Nuestra Señora de la Paz, el edificio más antiguo y simbólico del municipio. Sus orígenes se remontan al siglo XII y representa uno de los mejores ejemplos del románico-mudéjar madrileño.

En su interior se encuentra la patrona de la ciudad y, para muchos vecinos, continúa siendo un pequeño oasis de calma en medio del ritmo acelerado de la gran urbe.

A pocos pasos se alza la Iglesia de San Pedro Apóstol, cuya estructura actual adquirió gran parte de su personalidad durante las reformas del siglo XVII.

Toma vertical de una Campana de la Paz japonesa en el Parque Jardín de la Vega en España

Toma vertical de una Campana de la Paz japonesa en el Parque Jardín de la Vega en España iStock

Su torre domina el casco antiguo y sirve como referencia visual de la Alcobendas más tradicional, la misma que vio crecer a Penélope antes de conquistar Hollywood.

La tercera joya histórica es menos conocida, pero forma parte de la identidad local: la Tinaja del Milagro.

Según la tradición, en 1677 una enorme tinaja de vino multiplicó su contenido para abastecer a los vecinos durante las fiestas de la Virgen. A día de hoy, esta pieza histórica de alfarería sigue conservándose como símbolo de solidaridad y memoria popular.

Pero Alcobendas también mira al futuro. La gigantesca escultura de una Menina de siete metros da la bienvenida a la ciudad como homenaje contemporáneo a Velázquez, mientras espacios como el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología sitúan al municipio como referente cultural y científico.

Quizá ahí resida el verdadero encanto del refugio de Penélope Cruz: una ciudad capaz de crecer sin olvidar sus raíces. El lugar donde una niña de barrio entendió que el mundo era inmenso, pero que siempre existiría un rincón antiguo y familiar al que llamar hogar.