Francesca junto a su madrastra Tita Thyssen en una fotografía en 1995, en Marbella. Gtres
La 'dolce vita' de Francesca, la hija del barón Thyssen que acusó a Tita de alejarla de su padre: "Las madrastras son así"
Hace unos días, la hija del Barón viajó a España por primera vez junto a su marido, Markus Reymann, tras su boda, a la que acudió Borja Thyssen.
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Fue en octubre de 2025 cuando Francesca Thyssen (67 años), la hija del barón Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza y la modelo Fiona Frances Elaine Campbell‑Walter, se dio el 'sí, quiero' en Venecia con su razón de amor, el alemán Markus Reymann.
Un enlace que reunió a más de 200 invitados, entre los que se encontraban su hermano Borja Thyssen (46 años) y Blanca Cuesta (52). Conviene subrayar en este punto que Carmen Cervera (82), la Baronesa, no acudió. Francesca, cuenta su entorno, está feliz.
Como en una perenne luna de miel. La describen quienes la conocen como una mujer apasionada y que toda su vida ha estado guiada por el amor. Antes de este enlace, la mecenas estuvo casada con el archiduque Carlos de Habsburgo, descendiente de Isabel de Austria.
Francesca y su marido, en su reciente visita a España. Gtres
Puntualizar que, a nivel sentimental, Francesca saltó a los titulares en los años 70 al fallecer en un accidente de aviación su entonces pareja, Alejandro, el hijo de Aristóteles Onassis, quince años menor que ella.
Volviendo al presente, hace escasos días la mecenas viajó por primera vez a España junto a su flamante esposo. La hija del barón Thyssen es miembro del Patronato del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y actúa como mecenas y gestora de arte.
Una ocupación que le hace viajar a nuestro país de cuando en cuando. También es presidenta de su propia fundación, TBA21 -Thyssen-Bornemisza Art Contemporary-, que colabora estrechamente con el museo en exposiciones.
En este último viaje a España, se la ha podido ver en la muestra Pedagogías de Guerra, del ucraniano Roman Khimei. La vida actual de la hermana de Borja bien podría calificarse de dolce vita, pues transita por un período dulce a todos los niveles. Sereno y en paz.
Francesca junto a su hermano Borja. Gtres
No obstante, no siempre fue así a nivel familiar. De hecho, se enfrentó a su hermano Borja a raíz de la herencia, y administración del legado, del barón Hans Heinrich Thyssen‑Bornemisza, y en cómo se repartían y gestionaban los negocios y las obras de arte de la familia.
No sólo esto: llegó a acusar a Tita Thyssen, su madrastra, de alejarla de su padre, el Barón. Hoy, afortunadamente, la relación entre las partes es buena, de cordialidad y buena disposición, pero hubo un tiempo convulso que se plasmó en el papel couché.
Por un lado, el gran conflicto entre Francesca y Borja se enmarca en la complejísima herencia del Barón, que dejó tras de sí no sólo una fortuna, sino una constelación de cuadros, fundaciones y negocios repartidos entre varios países.
El enfrentamiento no fue una pelea puntual entre hermanos, sino la consecuencia de años de tensiones en torno a quién controlaba qué parte del legado y bajo qué condiciones.
Francesca y el Barón. RRSS
El reparto inicial situó a Francesca como heredera de una quinta parte de los grandes negocios del Barón, mientras las estructuras vinculadas a Carmen Cervera y a Borja seguían su propio camino, especialmente en lo que atañe a la llamada colección Carmen Thyssen y a otros activos.
Borja reclamaba mayor claridad sobre obras y bienes que consideraba parte de sus derechos, lo que derivó en una batalla centrada en la administración y el control de cuadros y activos, más que en la mera cifra económica.
Francesca, muy implicada en el mundo del arte y en la proyección internacional del apellido Thyssen, defendía la necesidad de preservar y gestionar el patrimonio bajo estructuras profesionales y acuerdos a largo plazo con instituciones como el Estado español.
En paralelo, Borja y su entorno denunciaban la opacidad y pedían una solución global testamentaria que despejara cualquier duda sobre sus bienes y derechos.
Durante años, la llamada 'guerra de los Thyssen' fue sinónimo de demandas, negociaciones y comunicados, con la relación entre Borja y el resto de la familia prácticamente congelada y canalizada a través de abogados.
Sin embargo, a partir de la década de 2010 comenzó un lento proceso de acercamiento, impulsado tanto por el paso del tiempo como por la conciencia de que el legado del Barón exigía una mínima unidad interna para seguir adelante.
El punto de inflexión llegó con el centenario del nacimiento de Hans Heinrich Thyssen‑Bornemisza. Francesca llegó a verbalizar que esa fecha era "la última oportunidad para hacer las paces".
"Este es posiblemente el mejor regalo que podemos hacerle a mi padre, en su centenario, para que todos hagan el esfuerzo por llevarse mejor, para que todas nuestras contribuciones al museo sean posibles y sean apreciadas por muchos", posteó Francesca en su Instagram.
"Cabe señalar que la mayor contribución con diferencia este año ha sido y siempre será la de Tita. ¡Y tener el apoyo de Borja es decisivo para que todo esto suceda!", apostilló.
Por otro lado, la asistencia de Borja y Blanca Cuesta, junto a sus hijos, a la boda de Francesca con Markus Reymann en Venecia, mientras Tita Cervera se ausentaba, se interpretó como el gesto definitivo que cerraba cualquier escollo o desavenencia.
Francesca, una gran mecenas
Francesca junto a un retrato de su padre, el Barón, en el museo Thyssen-Bornemisza. Gtres
Más allá de la saga familiar, Francesca Thyssen‑Bornemisza se ha convertido en una de las grandes mecenas contemporáneas.
Nacida en Lausana en 1958, educada en el internado suizo Le Rosey y formada en el Saint Martins College of Art and Design de Londres, pasó por la interpretación, la música y la moda antes de entrar, de la mano de su padre, en el mundo del coleccionismo.
Vivió en Londres, Nueva York y Los Ángeles, hasta instalarse en Lugano para sumergirse en el universo Thyssen y asumir su papel en el ecosistema del arte.
En 2002 fundó en Viena la Thyssen‑Bornemisza Art Contemporary Foundation -TBA21-, orientada a encargar y promover obras con un enfoque activista, especialmente en torno al medio ambiente y los océanos.
Su colección incluye cientos de piezas de vídeo arte y arte digital, que se exhiben en un histórico palacio vienés y en proyectos temporales en todo el mundo.
Una parte crucial de su trabajo se centra en la TBA21 Academy y en Ocean Space, en Venecia, donde el arte y la ciencia se dan la mano para abordar la crisis climática y marina.
Tita Cervera junto a Francesca, en una imagen captada en 2007. Gtres
Medios especializados la describen como una "mecenas radical", capaz de apostar por formatos arriesgados y utilizar la potencia del apellido Thyssen para dar visibilidad a discursos incómodos o poco comerciales.
Durante la guerra de Croacia ya se implicó en la protección del patrimonio artístico y religioso del país, colaborando en la restauración de iglesias y pinturas dañadas, un antecedente claro de su actual compromiso con la conservación del planeta desde el arte.
Francesca y su madrastra Tita
Así como Francesca supo reconciliarse con su hermano, también hizo lo propio con la que fue su madrastra, Tita Thyssen, la Baronesa. Su relación, si bien se recondujo en 2019, estuvo marcada por reproches y duras declaraciones en prensa.
Francesca llegó a aseverar: "Tita me separó de mi padre, algunas madrastras son así… Se sentía amenazada por nuestra relación e hizo lo impensable, me prohibió verle".
Eso sí, también ponía en valor de Tita lo que sigue: Llevo años viendo a Tita pelear en las reuniones. Y, sabes qué, cada maldita vez, Tita tenía razón. Ella es imposible, las reuniones eran tremendas, pero siempre se mantuvo firme, y somos lo que somos porque Tita lo peleó”.
Amor e hijos
Francesca estuvo casada en primeras nupcias con el archiduque Karl von Habsburg, heredero de la histórica casa imperial austrohúngara, con quien contrajo matrimonio en 1993 y tuvo tres hijos: Leonor, Ferdinand y Gloria.
Tras su separación, su vida sentimental y profesional confluyen en la figura de Markus Reymann, socio creativo y hoy marido, con quien comparte proyectos, visión del arte y pasión por los océanos.
Markus, alemán y casi dos décadas más joven que ella, es co‑director de TBA21 Academy y se ha especializado en tejer colaboraciones entre artistas, científicos y comunidades costeras, reforzando el giro ecológico de la institución.
En cuanto a su estilo de vida, Francesca reparte su tiempo entre varias residencias: hace años que eligió Madrid como base, en conexión directa con el Museo Nacional Thyssen‑Bornemisza, pero mantiene casas en Croacia, Suiza, Londres y Jamaica.