Joaquín Torres, en una imagen de archivo. GTRES
Joaquín Torres (55), arquitecto: "Me levanto temprano, hago una hora de ejercicio y desayuno tostadas con mantequilla"
Para el empresario y constructor, el autocuidado es un concepto más profundo que una mera preocupación por su aspecto físico: es una cuestión de salud.
Más información: Joaquín Torres, arquitecto: "A Cristiano Ronaldo no le gusta mi trabajo. Vino a nosotros por la calidad, igual que va a Gucci"
Joaquín Torres (55 años) ha vuelto a poner sobre la mesa una idea que conecta con muchos lectores: cuidarse no es una moda, sino una rutina que se construye día a día.
Hombre disciplinado, el arquitecto resume una filosofía de vida basada en el orden, la constancia y, sobre todo, en la adaptación a las distintas etapas personales.
"Yo ya hacía deporte pero ahora estoy llevando a cabo una dieta y haciendo más deporte. Se nota mucho", confesó a Vanitatis en el año 2013, cuando sorprendió por su cambio físico.
Joaquín Torres en el tanatorio de su padre, Juan Torres Piñón. Gtres
"Hago pesas"
Entonces explicó que era fiel a una estricta rutina diaria que no descuida. "Hago por la mañana una hora de ejercicio aeróbico y abdominales de 8 a 9", detalló.
"A la hora de comer hago pesas. También sigo una dieta de proteínas", señalaba, dejando claro que su rutina no depende de horarios convencionales, sino de encontrar huecos reales para poder cuidarse.
Pero, ¿de dónde saca tiempo para acudir a actos como estos premios o para construir esa nueva figura?
"Me levanto más temprano que mucha gente. Antes tenía muchas comidas de trabajo y ahora tengo menos, por ejemplo. No creo en esos almuerzos. Se trabaja trabajando y firmando contratos en una oficina", ha detallado.
Con el paso del tiempo, su discurso ha ido incorporando algunos matices. En febrero de 2024, en su cuenta de Instagram, Torres sorprendía al confesar que había recuperado el gusto por desayunar pan tostado.
"Una de mis últimas compras ha sido una tostadora, porque he recuperado el placer que supone desayunar por la mañana tostadas con mantequilla", decía.
Así, dejaba claro que, de vez en cuando, después de años de cuidar su figura, se permite algunos pequeños lujos cotidianos.
Ese detalle aparentemente trivial encierra una lectura más amplia: el arquitecto no renuncia al cuidado físico, pero tampoco a los rituales sencillos que hacen más amable el día. Frente a la rigidez de ciertas dietas o rutinas, sus hábitos persiguen también una búsqueda de equilibrio. Proteínas y pesas, sí. Pero también desayunos clásicos que conectan con una idea de normalidad.
Joaquín Torres
Sus problemas de salud
La evolución de su discurso se comprende mejor a la luz del calvario personal que le tocó afrontar en 2024.
En diciembre de 2023 sufrió un grave atropello que le provocó importantes lesiones en esa articulación y obligó a colocarle una prótesis de cadera y placas para reconstruir la zona.
Aquel año, el arquitecto reconocía que su "proceso" no había sido "fácil" y que su salud iba "mucho más allá de una dieta, de ejercicio" o de su aspecto.
Con estas palabras, apuntaba a un cambio mucho más profundo. Su preocupación por el aspecto físico no responde solo a una cuestión estética, sino a una necesidad imperiosa de autocuidado y salud mental.
El cuerpo, en su caso, se convierte en un termómetro emocional. Levantarse temprano, entrenar y seguir una dieta rica en proteínas son parte de un engranaje complejo.
No se trata únicamente de mantenerse en forma, sino de construir una estructura diaria que aporte estabilidad tras una etapa marcada por algunos problemas de salud y la incertidumbre respecto a su evolución.
La disciplina, que antes podía interpretarse como mero culto a la imagen, se redefine ahora como herramienta de bienestar.