Si se tuviera que elegir un nombre propio protagonista de la actualidad informativa a lo largo de esta semana, automáticamente todo el mundo pensaría en Juan Carlos de Borbón y Borbón (82 años). Sin embargo, de manera paralela y sin alejarse demasiado de la figura del rey emérito, otro hombre ha irrumpido de forma abrupta en los medios de comunicación por un asunto por el que no suele ser noticia.

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El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias (41), publicó este miércoles dos fotografías en su cuenta de Instagram donde presumía, entre risas, de su nueva imagen. "Entre la ola de calor y que mis hijos me tiran del pelo... tocaba nuevo look", escribía el líder de Unidas Podemos de su puño y letra junto un emoji sonriente con una gota de sudor frío en la frente.

Pablo Iglesias, absolutamente consciente de que esas instantáneas provocarían un espectacular revuelo en prensa y redes sociales, añadió, además, varios hashtags. Entre ellos el de "#coleta", término con el que algunas personas suelen referirse a él con intención peyorativa. Las fotos, tomadas por el profesional Daniel Gago, ya superan los 36.000 likes, una cifra que, comparada con la su publicación anterior -que atesora unos 3.000- demuestra que tras el post había un claro designio.

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, en su despacho del Congreso. Redes sociales

Pero, ¿qué quería expresar el vicepresidente con esta imagen? ¿Es esta semana, marcada por el récord rebrotes de coronavirus y por la marcha de España del rey emérito, el momento adecuado para publicar unas fotos hablando de su cabellera y de sus hijos? Para dar respuesta a todas estas preguntas, JALEOS de EL ESPAÑOL ha contactado con Jesús Reyes, periodista, estilista, empresario y experto en comunicación y moda y Belén Rastrollo, editora de moda, asesora de imagen y estilista de celebrities.  

"Pablo Iglesias ha sabido siempre jugar con los elementos simbólicos y comunicativos de la imagen", comienza relatando Jesús Reyes. Y continúa: "Poco a poco ha ido construyendo, con su peculiar y repetitiva forma de vestir, un personaje público-político jugando a través de la ropa con sus ideas de poder y democracia, desde su entrada en la política allá por 2014. Pablo Iglesias, antes de PODEMOS, hizo mucha televisión y trabajó en diferentes medios de comunicación: conoce perfectamente cómo dirigirse a su público y qué herramientas utilizar. En su caso, la ropa o estilismo -en singular, porque siempre ha sido el mismo- ha jugado un papel clave".

Además apunta que "esta fórmula y estos conocimientos le han avalado durante años e incluso le han ayudado a convertirse en vicepresidente segundo del Gobierno. Pero lo que parecía que iba a ser un gobierno dulce y sin cuestas arribas, se ha tornado en lo contrario. Tenemos una España en crisis, azotada, primero en el sector sanitario por la Covid-19 y después por sus consecuencias económicas. '¿Sigue sirviendo ahora su coleta y su ya exprimida imagen? ¿Es el momento de renovarla? ¿Va acorde con las circunstancias sociales y generales que vive actualmente nuestro país?'. Seguro que sus asesores han pensado eso, por aquello de renovarse o morir".

Pablo Iglesias con nuevo moño. Redes sociales

Reyes prosigue y apuesta por una metáfora de guerreros orientales: "'Recojamos su pelo con un moño estilo samurái', ha debido de sugerir alguno de sus asesores, o quizás haya sido idea del mismo Pablo Iglesias, puede ser. Pero sea quien haya sido, la intención que hay detrás de este cambio es fácilmente detectable para los que nos dedicamos a la imagen. Y nuevo éxito para él desde mi opinión, he de reconocer. ¿Por qué? Porque de nuevo ha querido jugar con la imagen personal y sus elementos comunicativos para dar a entender a la ciudadanía que ahora Pablo Iglesias es un político al servicio del pueblo dispuesto a protegernos ante esta nueva e inesperada situación de crisis que atravesamos. Como un antiguo guerrero samurái, quienes además eran respetados por sus fuertes códigos de ética". 

Para concluir, el director de CoolHunting Madrid Comunicación señala: "Es verano, es agosto, una ola de calor nos invade. Pablo Iglesias, a priori, puede perfectamente recogerse la coleta en un sencillo -y más estético- moño samurái y remangarse la camisa. Pero, ¿es casualidad que también lo haga público en sus redes sociales junto a un tierno mensaje argumentando que sus hijos le tiran de la coleta y es por ello que ahora se recoge el pelo? No. Rotundamente no. Porque en política, moda e imagen las casualidades no existen".

Pablo Iglesias e Irene Montero con su hija pequeña, Aitana. Gtres

La opinión de Belén Rastrollo sigue la estela de la de Reyes. "En el caso de Pablo Iglesias y esta imagen concreta, su pelo recogido en un moño, puede ser sinónimo de status. Ya lo era en la época de Luis XVI y Marie Antoinette en Francia según tu altura. En algún artículo han hecho alusión a los samuráis, que se ataban el pelo para que se mantuviera firme durante la batalla: una forma de que no se vaya la energía. Cuando los capturaban, se les cortaba el moño. Era una manera de perder el honor. Simbólicamente les quitaba fuerza. En términos taurinos cuando un torero se corta la coleta es porque deja la profesión".

Además añade que "en términos espirituales, el pelo simboliza la fuerza. Recoge la energía vital como pequeños filamentos que la absorben. Por eso a veces, incluso de manera inconsciente, las personas nos cortamos el pelo cuando cambiamos de etapa o necesitamos un cambio. Como si quisiéramos quitarnos un peso de encima. En la antigüedad el pelo largo también simbolizaba masculinidad y virilidad".

"La camisa blanca que el vicepresidente lleva en las fotos da un aspecto de limpio -el color blanco en Occidente es símbolo de pureza-", señala Rastrollo. Y continúa: "Transmite cierta seguridad a los ojos de los demás, pues con todas las acusaciones que pesan sobre él, tiene sentido querer vender esa imagen. De alguna manera simpatizas con otro tipo de público. Al igual que el hecho de haber nombrado a sus hijos en esta publicación: le hace más humano. Vende que es el padre que juega con sus hijos, una figura más tierna y no alguien frío, agresivo y que no tiene valores. En política las casualidades no existen. Por supuesto, el hecho de que la foto sea en una mesa de oficina, en su despacho del Congreso de los Diputados, también tiene que ver con la intención de transmitir que su trabajo es serio y que todo está englobado en un marco profesional".

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