Este domingo la hija menor de Irene Montero (32 años) y Pablo Iglesias (41) cumple su primer año de vida. A los pocos meses de nacer, Aitana ya fue testigo del cambio más radical e importante que han vivido sus padres jamás, y es que se adentraron en el Gobierno estatal con dos carteras de renombre. Su padre es vicepresidente segundo del Ejecutivo y su madre ministra de Igualdad. Además, la pequeña también ha experimentado ya una pandemia, con el positivo en Covid-19 de su progenitora incluido. Pero antes de todo eso, "La Aitana", como la llama su madre, ya se había recorrido todos los pasillos del Congreso, había estado presente en varios actos políticos y hasta en los debates electorales televisados -desde bambalinas-.

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Solo tiene 12 meses, pero ha vivido mucho más que la mayoría de su edad -y que cualquiera- y ha recibido los mimos y los saludos de los más altos cargos del Gobierno y las instituciones españolas.

Lo cierto es que la ministra de Igualdad no ha llegado a hacer en ningún momento lo que sí hizo su excompañera de partido Carolina Bescansa (49) cuando en enero de 2016 llevó a su hijo recién nacido al palco del Congreso durante una jornada laboral, pero eso es lo único que le ha faltado por vivir a Aitana Iglesias. Y es que la pequeña ya conoce todos los rincones de la Cámara Baja como si fuera su casa.

Irene Montero junto a Aitana en su despacho del Congreso.

"Siempre voy en mochila y muy protegida", expresó una vez Irene Montero poniendo voz de niña pequeña como si lo dijese su hija en un documental del canal de Youtube de Julen Hernández. Y así, desde su mochila portada por su padre o su madre, la tercera hija de los líderes de Unidas Podemos ha conocido el mundo político de primera mano.

La pequeña vivió el ajetreo de agenda de su madre en plena campaña electoral del pasado 10 de noviembre. Aitana solo tenía tres meses y buscaba el pecho de su progenitora cada muy poco tiempo. Por eso, Montero la portaba allá donde fuera. "Así sobrevive la pobre muchacha que es una activista desde los primeros meses. Pobrecita mía... Saca carácter, pero sí, se porta bien. También es que come mucho, la tengo empachada. La compro con comida", contaba Irene.

Irene con Aitana, tras una entrevista.

Pese a lo apresurado de su vuelta tras dar a luz, la política no faltó a sus actos de campaña ni a sus compromisos con los afiliados y con los entes feministas, y junto a ella siempre estaba Aitana. Llegaban al lugar del evento, y apenas un minuto antes de salir ante la audiencia, Irene se despedía de la pequeña y la dejaba a cargo de alguien de su equipo. Pero justo al término de cada acto, entrevista o evento, iba corriendo a ver cómo se encontraba su hija, que en alguna ocasión le hizo terminar alguna charla antes de lo previsto por ponerse a llorar: "Si podemos, luego hacemos otros cinco minutos, que tengo a la Aitana llorando", expresó en un momento del citado documental ante el entrevistador.

Con apenas un año de vida, la pequeña ha pasado horas tomando el pecho de su madre en el sofá de su despacho en el Congreso y ha estado en primera fila de una importante manifestación contra el Cambio Climático en Madrid.

Pablo Iglesias sostiene a su hija en una manifestación por el Cambio Climático. Gtres

Y es que cuando aquel 2 de agosto de 2019 a las 20:00 horas el bebé vio la luz, no era consciente de las 'aventuras' que le aguardarían los próximos meses. Sin embargo, sus padres ya sabían que sería una niña poderosa desde su nacimiento y por eso la llamaron Aitana, en "un homenaje al exilio español y a la América Latina que abrazó a aquellos hombres y mujeres". El propio Pablo Iglesias narró el porqué de su nombre: "Saliendo de Alicante hacia el exilio que les acabaría llevando a América Latina, María Teresa León y Rafael Alberti se despidieron de su patria mirando por última vez la Sierra de Aitana llena de flores rojas. Aquella visión inspiró primero el nombre de la hija de dos poetas y después los de muchas más hijas, como la nuestra".

La protección de los mellizos

Los mellizos, Leo y Manuel, que nacieron el 3 de julio de 2018 con tan solo 27 semanas de gestación y estuvieron tres meses ingresados el Hospital Materno Infantil del Gregorio Marañón, en la sección neonatal.

Ahí empezó la verdadera lucha de Pablo e Irene, que pasaron de ser noticia día tras día por su posición de líderes de un partido político a quitarse la capa de lo público para convertirse exclusivamente en padres. Manuel y Leo permanecieron durante casi 100 días en el citado centro médico siendo observados por sus doctores a la vez que sus progenitores empleaban el Método Mamá Canguro (MMC). Esto es, una técnica completamente natural con la que los bebés prematuros están en contacto físico, piel con piel, con sus padres.

Irene, en su despacho con Aitana en brazos.

El 8 de octubre fueron dados de alta hospitalaria, pero no de alta médica. Este periódico pudo conocer que los bebés debían seguir acudiendo a la consulta de neonatos y, en el caso de necesitarlo, también a atención temprana. Estas revisiones fueron cruciales para su salud. En el caso de niños que han nacido de manera prematura sirven para evaluar tanto su estado físico como psicológico. Por todo ello, la exposición de los pequeños ha sido nula, y aunque su hermana Aitana también nació de forma prematura, apenas unos días después de nacer ya pudo hacer vida normal en casa.

[Más información: Leo y Manuel cumplen dos años: la infatigable protección de Pablo e Irene con sus mellizos prematuros]