Paloma Cuevas (48 años) ha vuelto a romper su silencio tras hacerse pública su ruptura matrimonial de Enrique Ponce (49) tras 24 años de férrea y sólida relación. Si bien hace unos días aseguraba para una revista del corazón estar "serena" y centrada en sus hijos y en el bienestar de sus padres -aunque reconoce estar atravesando un momento difícil-, ahora ha ahondado un poco más sobre "el tiempo de reflexión" que ha decidido darse con Ponce

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La modelo ha atendido en esta ocasión a LOC y, con la amabilidad que la ha caracterizado -y caracteriza- durante estos años en los medios de comunicación, ha asegurado lo que sigue: "Lo único que quiero decir es que mi relación con Enrique es ahora mismo supercordial y estupenda, porque hay entre nosotros muchísimo cariño y tenemos dos hijas maravillosas. Hemos decidido de mutuo acuerdo darnos un tiempo de reflexión, no hemos iniciado trámites de divorcio ni firmado nada". 

Paloma Cuevas y Enrique Ponce en la boda de Verónica Cuevas y Miguel del Pino. Gtres

En conversación con esa publicación, Cuevas sostiene que aún no se ha iniciado ningún proceso de divorcio entre ella y Enrique Ponce. De hecho, se apunta que la pareja todavía continúa compartiendo el mismo techo junto a sus hijas en la exclusiva zona de Rosales, en Madrid. Eso sí, donde sí se muestra tajante y muy contundente es cuando se le pregunta por Ana Soria, la nueva ilusión almeriense de su marido. "Eso tendrías que preguntárselo a él", ataja de raíz. 

Mujer protectora de los suyos, Paloma reconoce que una de sus máximas preocupaciones actuales es su familia. Personas que a día de hoy son su mejor refugio. "Es un momento muy difícil... pero ahora no me quiero preocupar por mí. Solo quiero que mis hijas y mis padres estén bien", aseguraba hace unos días la hija de Victoriano Valencia (87). 

Paloma y Enrique en imagen de archivo. Gtres

"Jamás voy a hablar mal del padre de mis hijas. Nunca voy a decir nada negativo de él. Hemos tenido un matrimonio precioso durante 24 años, y un amor muy real, muy verdadero", afirmaba Paloma para añadir: "Nos tendremos el mismo cariño de siempre. Nos llevamos muy bien, y eso no va a cambiar... porque eso es imprescindible para que mis hijas sean felices". Dado el interés mediático que ha generado esta separación, son muchos los medios que ansían captar las primeras imágenes de la expareja. Pretensión que, por el momento, va a ser complicada de alcanzar en el caso de Paloma Cuevas, dado que está pasando estos días con su familia en el cortijo 'La Cetrina', situado en Aldea de San Juan (Requena). "Estoy en el campo, cuidando de ellos e intentando que esta situación les afecte lo menos posible. Quiero que la felicidad de mis hijas continúe como hasta ahora", asiente la que es considerada una de las mujeres más elegantes de España. 

La crisis entre el torero y la socialité empezó hace dos años. Entonces, intentaron salvar su matrimonio y su familia, tanto por ellos como por sus hijas, Paloma y Bianca. Pero pese a que han luchado mucho por su relación, la pareja ha terminado por admitir que el amor que existía entre ellos se había acabado. Ahora, Ponce y Paloma Cuevas ultiman los detalles de un divorcio que se ha planteado de forma cordial, desde el respeto a su relación, a sus hijas, y al cariño que todavía se tienen. Sin embargo, la decisión está tomada y no hay marcha atrás.

Enrique y Paloma, longevo matrimonio

Enrique Ponce y Paloma Cuevas se conocieron en un viaje a Colombia hace 28 años. El padre de ella, el ganadero Victoriano Valencia, siempre tuvo el profundo deseo de que su hija contrajera matrimonio con un torero y en un principio posó sus ojos sobre José Ortega Cano (66) -algo que finalmente solo quedó en intención-. Enrique y Paloma se dieron el 'sí, quiero' en octubre de 1996 en la catedral de Valencia. El matrimonio esperó hasta 12 años para traer al mundo a su primera hija. El 27 de abril de 2008 nació su primogénita, Paloma. El 9 de enero de 2012, Cuevas dio a luz a su segunda hija, Bianca, en la Clínica Ruber Internacional.

[Más información: Paloma Cuevas y Ana Soria, 26 años de diferencia y unas vidas trazadas en paralelo: todo lo que las une]