Desde que el pasado miércoles viera la luz a través de una revista del corazón la separación matrimonial entre Enrique Ponce (49 años) y Paloma Cuevas (48), no se habla de otra cosa en los medios de comunicación. Están siendo días muy intensos para el todavía matrimonio, sobre todo después de que apareciera en escena el nombre de otra mujer, Ana Soria, una almeriense de 22 años por la que el diestro siente "una gran ilusión", como ha podido conocer JALEOS. Sin embargo, más allá de la convulsión mediática que esta ruptura ha supuesto, Paloma Cuevas vive otra gran preocupación en estos agitados días por la salud de su padre, Victoriano Valencia, de 87 años. 

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Ya lo dejaba patente Cuevas este pasado viernes en declaraciones para la revista ¡HOLA!: "Sí, es un momento muy difícil... pero ahora no me quiero preocupar por mí. Solo quiero que mis hijas y mis padres estén bien". Muy en concreto, está muy centrada en la salud de su progenitor. "Es un momento muy delicado para ella y está preocupada por la salud de su padre y de cómo le puede afectar esta historia. Ha sido durante años su apoderado y a raíz de la muerte de su hijo le acompañaba en casi todos sus desplazamientos", explicaban a Vanitatis fuentes cercanas a Cuevas. 

Paloma Cuevas junto a su padre en 2018. Gtres

Hay que reseñar que Victoriano lo pasó francamente mal en 2014 cuando falleció su hijo, Victoriano Nano Cuevas Díaz, el hermano de Paloma Cuevas. Su muerte sumió en una profunda tristeza a toda la familia y, sobre todo, al patriarca. Nano, como lo llamaban cariñosamente, se vio aquejado de un principio de neumonía y desembocó en una parada cardíaca, como confesó su propio padre. En otro orden de cosas, Victoriano Valencia ha estado muy presente no solo en la vida personal de su hija Paloma, sino también en la sentimental. Fue él quien se 'empeñó' en que su hija conociera a Enrique Ponce, después de posar sus ojos y su interés por José Ortega Cano (66) de forma infructuosa. A lo largo de los años, Victoriano ha despuntado en el mundo taurino a nivel empresarial. Los años sesenta fueron los de su mayor esplendor. Ha mantenido unos años muy boyantes a nivel taurino. Tomó la alternativa en la Monumental en la Ciudad Condal junto a Antonio Ordóñez como testigo de excepción. 

Con los años, reza la historia, Paloma y su padre fueron a la plaza de Algeciras donde toreaba Enrique Ponce. Este no tuvo su mejor tarde y fue Paloma la que azuzó a su padre Victoriano para que ayudase a Ponce. Valencia se convirtió en su apoderado y ahí comenzó una estrecha y fuerte relación familiar que ha perdurado a lo largo de los años. En estos momentos, con la separación matrimonial en pleno proceso, la única preocupación y ocupación de Paloma Cuevas es que la salud de su padre no se vea afectada por el aciago momento que atraviesa el matrimonio. 

Hace unos meses, el legendario torero hablaba así de su confinamiento en Patrimonio Taurino: "Con resignación, como todos los españoles. Lo vivo con mucha nostalgia de todo lo que nos rodea en la vida cotidiana: amistades, actividades y, sobre todo, de la posibilidad de acudir a las plazas de toros a ver nuestra afición principal que es la tauromaquia. Viendo muchas corridas de toros pasadas, festejos que te recuerdan cosas porque tú lo has presenciado. Todo eso se echa de menos pero uno reconoce que es en beneficio de España y los españoles, todos debemos sacrificarnos para que pase esta mala racha. No queda más que rezar y esperar". 

Victoriano Valencia junto a su hija Paloma durante una corrida de toros. Gtres

En esa entrevista, Victoriano hablaba de que toda la familia estaba pasando la pandemia en la finca de Enrique Ponce: "Gracias a Dios este virus tan canallesco me ha respetado a mí y a mi familia. Estamos en la finca de Enrique, en Navas de San Juan, disfrutando del clima y del sol de nuestra maravillosa Andalucía pero añorando muchas cosas que uno ha vivido y es difícil volver a vivir. Tengo la esperanza de que esto se arregle y poder volver a las plazas con nuestra alegría". No se podía imaginar Victoriano en ese momento lo que el pasado 1 de julio iba a desencadenarse con la ruptura de su hija y Ponce. 

La primera medida que, parece, ha tomado Paloma para alejarse junto a su padre del barullo mediático es no entrar en valoraciones de lo que está aconteciendo en torno a la nueva ilusión sentimental de su todavía marido. Así lo ha dejado claro en sus únicas declaraciones públicas hasta la fecha, en las que se niega a hablar mal de Enrique: "Jamás voy a hablar mal del padre de mis hijas. Nunca voy a decir nada negativo de él. Hemos tenido un matrimonio precioso durante 24 años, y un amor muy real, muy verdadero". 

Así es Ana Soria, la "nueva ilusión" de Enrique 

Se ha hablado de que Enrique y una joven de 22 años, llamada Ana Soria, protagonizan una relación sólida desde hace año y medio, coincidiendo con el inicio de aquella supuesta crisis sentimental entre Ponce y Cuevas, y siendo el detonante de la ruptura. No obstante, esa no es del todo la información que maneja este medio. Ambos sí se conocen y sí existe una "gran ilusión", pero no existe ninguna relación formal ni sólida. Tampoco es cierto que se conozcan tan profundamente desde hace año y medio; a este periódico llega la información de que se conocieron de forma superficial en 2018 durante una fiesta en Mojácar, pero que no fue hasta hace casi un año cuando su relación se hizo más profunda. Su primer contacto fue vía redes sociales.

El padre de esta joven, un conocido abogado de Almería -profesión que comparte con su mujer-, es un ferviente seguidor del mundo del toro, pasión que le transmitió a su hija desde bien pequeña. Enrique Ponce es alguien admirado en la casa de los Soria, como se desliza a este medio. No ha habido cartel en Almería en el que apareciera el diestro que no estuviera allí algún Soria, sobre todo el patriarca. Así, Ana comenzó a seguir al torero por redes sociales, a comentarle cosas relacionadas con el toro, intercambiaron mensajes privados y se vieron en persona aprovechando un festejo taurino.

"Se conocieron, se cayeron muy bien y hasta hoy", se informa. No hay etiquetas en lo que tienen, se ven cuando pueden y se lo pasan bien a solas y entre amigos. La familia de Ana no puede estar más feliz. "Son personas muy discretas y conocidas en Almería. No les gusta el escándalo ni verse en estas cosas, pero lógicamente están felices y encantados y conocen a Enrique", informa una persona allegada.

[Más información: Toda la verdad sobre Ana Soria, la "nueva ilusión" de Enrique Ponce: familia, estudios y planes de futuro]