No es ningún secreto que Rafa Nadal (33 años) rehúye siempre que puede de la prensa del corazón y en general de hablar de su vida privada. En muy contadas ocasiones quiere abordar aspectos de su vida más íntima. El de Manacor prefiere dejar en un discreto segundo plano sus asuntos personales y centrarse en su exitosa trayectoria profesional, la misma que le ha llevado a ser el mejor tenista español de todos los tiempos. Aunque, en ocasiones, el mallorquín hace excepciones.

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Nadal ha concedido una entrevista al programa 60 Minutes de la cadena norteamericana CBS. Un redactor acompañó al deportista a Mallorca durante una semana para vivir el día a día del tenista. Aparte de repasar su carrera deportiva, Nadal ha hablado de su relación con Xisca Perelló (31). 

En octubre, Rafa y la única hija de Bernat Perelló, un constructor mallorquín, contraían matrimonio. Ahora, solo unos meses después de convertirse en marido y mujer, el tenista ha explicado cómo le pidió la mano a Xisca. Una pedida un tanto peculiar."Después de 15 años no te hace falta hablar mucho. Fue: '¿Qué tenemos que hacer?", comentó entre risas. Su mujer agregó: "¿Sí o no?", para que Rafa concluyera. "Bueno, y aquí estamos...", comentaba mientras el entrevistador se reía.

Rafa Nadal y Xisca, en su boda.

Escogieron Mallorca, la localidad natal de Nadal, para su boda porque es en su tierra donde el deportista se siente completamente feliz y es plenamente humano: "Para mí, regresar a Mallorca significa volver a una vida normal. La vida normal me hace feliz. No soy solo Rafa Nadal el tenista. Me convierto en Rafa Nadal el ser humano, otra vez".

Durante la entrevista, el deportista mostró el lugar en el que se encuentra el terreno que compró recientemente y en el que se ubica su nueva casa familiar, la misma que comparte ahora con su esposa. Por sus palabras, también ha dejado entrever su intención de tener hijos. Demostrando que es uno los deseos que tiene para el futuro.

Rafa Nadal sigue en la pista de tenis, y Xisca en la primera fila de los torneos para apoyarle.

Nadal se veía a estas alturas como el resto de la mayoría de sus adversarios, ya con una familia formada: "Creí que a estas alturas ya tendría hijos". También pensaba que estaría retirado y no a un titulo de Grand Slam con su amigo y rival en la pista, el suizo Roger Federer.

"Hemos tenido una rivalidad muy intensa a lo largo de nuestras carreras, pero ha sido una rivalidad muy saludable. Una rivalidad elegante y respetuosa. También hemos alcanzado una etapa en nuestras vidas donde podemos apreciar que no se trata solo de ganar", explicaba el mallorquín. 

Una boda de ensueño 

Entre fuerte medidas de seguridad, Nadal y Mery contraían matrimonio en octubre en una exclusiva ceremonia celebrada en la finca Sa Fortalesa, en Mallorca, con la presencia de más de 500 invitados. El lugar que escogieron es un enclave de más de 88.000 metros cuadrados, en los que se sitúa una lujosa y amplia mansión a la que se llega por helipuerto, por un acceso junto a la base militar de Pollensa o por sus calas privadas.

Entre los invitados a la boda han destacado personajes de la talla del rey emérito Juan Carlos (81); el entrenador de Nadal, Carlos Moyà, con su mujer, Carolina Cerezuela; los tenistas Marc López (37)Feliciano López (38)David Ferrer (37) y el argentino Juan Mónaco, el entrenador Francis Roig, el médico Ángel Ruiz-Cotorro y los empresarios Manuel Piñera y Richard Mille.

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