Ser más estrella que las estrellas de cine tiene sus consecuencias. El próximo 25 de enero se celebrará en Málaga la 34 edición de los Goya pero, hasta que llegue la fecha más importante del cine español, los organizadores de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España están haciendo encaje de bolillos para que todo salga perfecto. Sin embargo, de repente surgen sorpresas que deparan un estrés innecesario.



En el AVE de las 19 horas de Madrid a Barcelona del pasado viernes 3 de enero, uno de esos coordinadores trabajaba a destajo con su portátil mientras atendía las exigencias de su interlocutor. ¿Quién era? Uno de los empleados de la productora El Terrat del inconmensurable Andreu Buenafuente (54 años), que dejó claro que el ego de su jefe no cabe en un hotel de cuatro estrellas, que es donde pernoctarán los invitados de la Academia del Cine.

El maestro de ceremonias pedía uno de cinco, pero a pesar de su insistencia, la respuesta seguía siendo la misma: "La Academia no tiene presupuesto. Ha de ser un cuarto estrellas". Y el 'representante' de Buenafuente, erre que erre con su capricho, pero al final claudicó alegando que aunque se lo pagara él mismo, el presentador quería más lujo y oropel.

Silvia Abril y Andreu, en los últimos premios Goya. Gtres

Por segunda vez, el humorista catalán presentará la gala junto a su pareja, la también humorista y actriz Silvia Abril (48), que son padres de una hija llamada Joana, nacida en 2012. El año pasado, la pareja logró que casi 4 millones de personas -un 26,2% de la cuota de pantalla- se quedaran pegados frente al televisor. Para Andreu, sin embargo, se trata de su cuarta experiencia encima del escenario.

Esta gala promete hacer historia. Se celebra en la misma ciudad donde vive retirada Pepa Flores 'Marisol' (71), la única ganadora asegurada porque le han distinguido con el Goya de Honor a su carrera. ¿Acudirá a la cita? Ése es el gran misterio que aún perdura en el ambiente. De hacerlo, los pilares del palacio de los deportes José María Martín Carpena se vendrían abajo con el ruido de los vítores y aplausos. Y no es para menos, porque la niña prodigio más famosa del cine español -con permiso de la Dúrcal- es uno de los mitos eróticos de nuestra historia. Y todo gracias al excelente trabajo fotográfico del gran César Lucas en los años setenta cuando retrató desnuda a Marisol. La imagen apareció en la portada de la extinta revista Interviú en 1976.

Pepa Flores, por las calles de Málaga. Gtres

Tras retirarse como actriz en los ochenta con un trabajo para televisión, Proceso a Mariana Pineda (1984), y otro cinematográfico, Caso Cerrado (1985), la niña bonita del cine español vive ajena a los placeres mundanos en su Málaga natal en compañía de su pareja, el italiano Massimo Stecchini, que le ha aportado estabilidad desde entonces tras dos matrimonios fallidos con Carlos Goyanes -hijo de su representante y actual marido de Cary Lapique-, y Antonio Gades (67). En breve se sabrá si el mito aparece en carne y hueso.

[Más información: La enfermedad de Andreu Buenafuente por la que se le inflamaron las "partes bajas del cuerpo"]

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