Anne Germain en montaje JALEOS.

Anne Germain en montaje JALEOS.

Famosos FLASHBACK JALEOS

Qué fue de Anne Germain, la médium 'estafadora' de famosos que sigue haciendo caja

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Hubo una época en que Anne Germain alivió almas y corazones de muchos españoles con ese supuesto don que la catapultó al olimpo de la videncia. Nadie la conocía a gran escala a esa mujer de piel traslúcida y carácter gélido pero afable. Esa inglesa -que nunca terminó de hacerse con el castellano- a la que humanizó la desesperación pura y dura de los que ansían respuestas. Todos acudían a ella sedientos de verdad, desesperados por entender. Los más anónimos y los famosos de más abolengo. Todos, unidos en la esperanza. Ella curaba mirando detrás del ojo humano... y tras la cámara. O eso hacía creer: "Tranquilo, él te está viendo ahora mismo y apoya todos tus pasos". 

El programa Más allá de la vida le dio un lugar mediático. Médium o sensitiva, así se autodenominaba la afamada y televisiva. Ella, electrizada y conectada con ese más allá que la perturbaba día y noche, comenzó a trabajar bajo el ala de Mediaset. Parné y desesperación, ¿quién se resiste? A aquello había que sacarle jugo. Después de años haciendo caja, en la actualidad -y pese a sus 'antecedentes estafadores' que se publicaron en los medios- sigue en sus trece. Su última cita con los fantasmas del pasado la tuvo el 16 y 17 de mayo en Logroño. Ahora brilla con menos luz, más intimista, pero igual de potente en su predicción. 

La médium.

La médium. Gtres

La televisión la promocionó a bombo y platillo como la médium que era capaz de contactar con seres queridos y dar detalles que prácticamente nadie podía llegar a conocer. Esa suerte de celestino que reconciliaba lo presente con lo pasado. Esa mujer cuyo don pegó a la audiencia a la caja tonta y cada palabra era como un viento fresco en el alma. Meses más tarde se demostró que por debajo de la mesa corrían dossieres con información valiosa sobre los invitados y sus familiares fallecidos. Truco por anticipado. Todo un supuesto timo piramidal que acabó de la peor de las formas. ¿Qué ha sido de la famosa médium inglesa desde que se descubrió el pastel? Lo cierto es que poco se sabe de ella. Se supone que tras lucrarse y hacer las Américas -en este caso, las Españas- la inglesa volvió a su país con los bolsillos bien llenos, según los mal pensados. Seguramente le parecieron unos meses intensos de muchos viajes en avión desde su Inglaterra natal a los estudios de Telecinco, y de allí a los teatros de toda España, pero lo cierto es que le compensó con creces. Anne Germain se subió, para muchos, al carro de los falsos médiums aunque ella siempre aseguró que era un don que tenía desde pequeña y con el que siempre había convivido.

Los primeros programas de Más allá de la vida, nombre del espectáculo que orquestó Mediaset, llamaron a todos la atención. ¿Cómo era posible que una mujer con rictus tan serio y actitud tan distante fuera capaz de conocer los entresijos de padres fallecidos e hijos vivos, tía muerta y sobrino en plató? Realmente era para quedarse boquiabierto cuando se escuchaban los mensajes que la inglesa Germain lanzaba a sus invitados y que, al parecer, provenían del más allá. 

Sin embargo, lo que se suponía que eran mensajes venidos del allá se habían cocinado en una televisión y bajo unos audímetros. Más concretamente, en las mesas de la redacción del programa. Fue el actor Santiago Segura (53) quien lanzó las alarmas cuando, tras ser invitado por el programa, confirmó, a posteriori, que la médium no le había acertado en nada. 

La vidente de 'Más allá de la vida'.

La vidente de 'Más allá de la vida'. Gtres

Y es que al parecer, el famoso don de Anne Germain era empaparse antes del programa los dossieres de los invitados que iban a asistir. En ellos, se entraba en detalles acerca del fallecimiento de la persona que, supuestamente, iba a entrar en contacto con la vidente para darle al familiar mensajes que parecían, en algunos casos, casi confidenciales. Por detrás, el equipo del programa se había encargado de elaborar esos informes con datos interesantes que sin duda eran los grandes golpes de efecto que se producían durante el programa.

Todo salió a la luz, pero aún así Anne Germain pudo hacer tourneé o gira por los teatros españoles cual actriz de moda y colgar el cartel de entradas agotadas. Centenares de personas acabaron gastándose más de 40 euros para ver en directo a la supuesta médium con la ilusión de ser las escogidas por la inglesa para subir al escenario y contarles lo que seguramente ellas querían escuchar de ese ser fallecido. 

En marzo de 2013, la compañía encargada de producir el espectáculo de la polémica médium decidió suspender sus actuaciones en España por las "constantes pérdidas" y suspensiones que estaba teniendo en sus espectáculos. En la actualidad, la médium continúa haciendo sus pinitos con la videncia, pero a un nivel más íntimo. Parece que la polémica pasó y ella...continúa viendo fantasmas. 

Santiago, el que la desenmascaró

Fue el 16 de diciembre, pero de 2011, cuando participaba Segura en el espacio de Telecinco. El director de cine acudió para que la médium le pusiera en contacto con su madre, recientemente fallecida. Según el barrigudo de Torrente, acudió al programa porque sentía curiosidad y porque "las personas analíticas como yo necesitamos, de alguna forma, confirmar nuestras convicciones". Durante el desarrollo del percal, la vidente narró que entre madre e hijo había "un gran vínculo", y que hizo "muchas cosas por ella en el último año de su vida". Anne, toda metida en el papel, añadió que Santiago conservaba una fotografía que valoraba especialmente de su progenitora. 

El presentador Jordi González (56) se interesó por si Segura se había sentido identificado con el desangelado relato de Germain. Este, con sonrisa de medio lado, respondió: "Te soy sincero, lo he pasado muy mal y me he angustiado mucho porque de verdad que quería sorprenderme y no quiero ser el desgraciado que diga que el Ratoncito Pérez no existe. No ha dado ni una". Añadió que la vidente aseveró pasajes demasiado evidentes y propios de "cualquier madre". Continuó bromeando: "Yo estaba angustiado porque pensaba que me iba a decir cuatro cosas y me iba a poner a llorar y, claro, yo soy un tío duro". Finalmente trató de ser conciliador y aseguró que pudo influir el hecho de ser muy racional, analítico y no ser creyente. 

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