Fue a mediados de febrero cuando los fans de Isabel Pantoja (62 años) en Miami y Puerto Rico se quedaron con las ganas de ver a su cantante favorita mover la cola sobre el escenario y lanzar mensajes encriptados como solo ella sabe. Había muchas ganas de cantar por parte de la folclórica, pero no pudo ser; se quedó con la maleta hecha y el alma rota. Su gira norteamericana se cancelaba de un día para otro. ¿El motivo? Sus antecedentes penales y las rígidas condiciones que existen en Estados Unidos para entrar en el país. 

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Los delitos que la llevaron a prisión en el año 2014 pesaban en su haber más de lo que a Isabel le gustaría. Al salir de la cárcel, la Pantoja borró esos años de su memoria, pero en su ficha figuraban. Pantoja tenía antecedentes y el visado le fue denegado; no podía coger un avión, salir del país. Pese a los tiras y aflojas con la Embajada de Estados Unidos en Madrid, la madre de Kiko Rivera (33) se impuso cuando se le informó que debía arrepentirse de aquello de forma escrita. Dijo no y todo se canceló. Ahora, la tonadillera desea volver a los escenarios después del verano y que su idea no es otra que hacerlo allí, en América, en ese país que no la quiso a principios de año. 

La cantante. Gtres

Pero, ¿qué ha cambiado desde entonces a la actualidad para que Isabel desee volver a cantar en Estados Unidos? "A ella le dolió muchísimo aquella historia. Sintió mucho dolor y, sobre todo, bochorno. Su público se quedó con las entradas compradas y esa espina quiere quitársela. Está viendo de qué manera puede viajar porque lo tiene claro", se desliza a este medio. Sin embargo, los requisitos no han cambiado. Tal como publicó la revista Corazón TVE y según ha podido confirmar JALEOS, Pantoja debe entonar el 'mea culpa' obligatoriamente. Redactar un perdón alto y claro. "Es sabido que la ley norteamericana impide la entrada a quienes hayan cometido un delito de vileza moral, como se le denomina. Hay ocasiones en que los delitos menores suelen quedar un tanto exentos, pero, obviamente, no es el caso del blanqueo de capitales, por ejemplo. La cárcel es un antecedente elevado", asegura a este medio un experto en gestiones de extranjería. En esas, y pese a que Isabel pagó en cárcel su delito y ya quedó en el pasado, estos asuntos no caducan según algunas leyes en América: "La Embajada le pediría en caso de querer viajar lo que le solicitó en su momento; un escrito en el que reconocía el delito y por el que pedía un perdón sincero y un arrepentimiento". 

Ante esta información, la pregunta parece obligada: ¿está la cantante por la labor? "Si es una persona inteligente, lo hará. En su momento todo pareció como una especie de pulso a la Embajada. Seguro que pide perdón, es un documento que le abrirá las puertas de un país al que ella le debe mucho", se apostilla a este digital. No cabe duda de que la última palabra la tiene la artista, aunque el experto en extranjería lo tiene claro: "No debe demorarse mucho en la solicitud del perdón si su intención es regresar para septiembre. Esos asuntos burocráticos responden a un proceso lento". 

Su 'reconciliación' con sus fans de Puerto Rico 

Si finalmente la cantante pide perdón y pisa suelo americano después del verano, se reconciliará con ese público puertorriqueño que tanto se molestó cuando se canceló su concierto. Entonces, JALEOS se puso en contacto con la asociación del club de fans de la artista en Puerto Rico para saber cómo se estaba viviendo esta convulsa situación allá por el mes de febrero: "Es un poco fuerte, no solo para su público puertorriqueño, conozco a personas que viajaban de diferentes partes del mundo para su concierto de Puerto Rico". 

Isabel Pantoja. Gtres

Claramente, aquella suspensión del recital supuso un serio perjuicio, y por segunda vez. "Lo de octubre de 2016 se vivió de mejor forma, pero ahora hay muchas personas que no creen que el concierto se vaya a celebrar y están reclamando el dinero de sus boletos", aseguró entonces el presidente de la asociación. Entonces, se produjo el reembolso de todas las entradas tras la canción oficial. Puede que esos fans vuelvan a ver a su ídolo. Tan solo debe escribir que se equivocó. ¿Hará ese sacrificio la Pantoja? Ellos solo sueñan con escuchar con vozarrón en el Coliseo de San Juan de Puerto Rico, José Miguel Agrelot. 

Tras la cárcel, ¿una esperanza?

"¡Isabel, Isabel, Isabel!", coreaba la enfervorecida legión de fans de Isabel Pantoja en noviembre de 2016 en el teatro de Aranjuez. Era su gran regreso, ese que tanto mimó y cuidó junto al malogrado Juan Gabriel, después de dos años complicados en los que estuvo privada de libertad.

Ella, a golpe de bata de cola, creía en una vuelta meteórica a los escenarios. Estaba convencida de que ese parón sería un revulsivo importante en su carrera, que los productores se la rifarían, que los escenarios colgarían el aforo completo. La realidad no fue tan idílica. Hasta que se apague el sol y los 100.000 euros que pedía por la gira se dieron de bruces con la realidad y el escollo de los antecedentes hizo el resto. Y es que, tras su salida de prisión, la cosa no mejora. La cantante solo es apoyada férreramente por su legión de fans, esos que no la dejan ni a sol ni a sombra. El problema es que en la vida de un artista hay cosas tan o más importantes que el club de fans. Si quiere cantar, será por menos de 50.000 euros y en Estados Unidos solo se pide perdón. Un 'lo siento, me he equivocado, no volverá a ocurrir'.

[Más información: La asociación de fans de Isabel Pantoja en Puerto Rico se pronuncia: "Estamos indignados"]