Personajes hablan de la condesa de Romanones

Personajes hablan de la condesa de Romanones

Famosos TRISTE ADIÓS

La cara más íntima de la condesa de Romanones desvelada por quienes la conocían

JALEOS ha hablado con algunas de las personas que conocieron bien a la estadounidense y han relatado algunas de las anécdotas más curiosas de su vida.

Cristina Rodrigo Ane Olabarrieta

La condesa de Romanones fallecía este martes dejando miles de historias en la mente de quienes la conocían. Su elegancia a la hora de vestir, su buen gusto por las maneras y su influencia era lo que todos, propios y extraños, conocían de ella en público, pero solo su entorno más cercano era testigo de su personalidad.

JALEOS se ha puesto en contacto con algunas de las personas que vivieron en primera persona las anécdotas más curiosas que reflejan la auténtica forma de ser de la aristócrata. Astuta, imparable, rompedora y con las cosas claras. Desgranamos la cara más íntima de Aline Griffith por boca de personalidades tan cercanas a ella como su amiga y periodista Carmen Rigalt hasta la familia Flores con quienes mantenía un vínculo muy especial.

[Más información: Muere Aline Griffith, condesa viuda de Romanones, a los 94 años]

Carmen Rigalt

"Era única. Tenía mucho carácter, mucha personalidad, era muy mandona, pero sobre todo era lista, listísima", son las primeras palabras que la veterana periodista responde a JALEOS al ser preguntada por una cualidad de la condesa de Romanones. "Tenía mucha capacidad de trabajo, se levantaba pronto y escribía, a mí me producía mucha envidia, porque ella era muy activa y yo soy muy comodona, a ella le daba igual madrugar para seguir haciendo cosas. La cantidad de libros que escribió y lo mucho que se movió. Era muy interesante e interesada por todo, hasta el último momento estaba haciendo cosas. De hecho, sus hijos le habían prohibido montar a caballo, porque si no hubiera estado montando hasta ayer mismo", comenta Rigalt recordándola.

La periodista y la condesa mantuvieron un estrecho lazo gracias a sus vacaciones en la Costa del Sol: "La conocí muchos años atrás, pero nuestro trato fue más fluido cuando pasábamos tiempo en Marbella, porque ambas nos alojábamos en el hotel de su familia. Era gracioso porque en los últimos años, como estaba sorda, hablábamos por email, y su alias era 'Aline la buena'. Se ponía con el ordenador y no paraba".

Carmen destaca de la condesa su espíritu imparable, pero también su elegancia y saber estar: "Siempre con su cinturita de avispa, muy elegante y sin perder un ápice de su personalidad. Le gustaba mucho hablar con la gente, con quien tuviera algo interesante que contar y sobre todo con intelectuales. Hablaba mucho de una de sus nietas que pinta, porque admiraba mucho a los artistas". Rigalt afirma que su vena americana estaba muy presente en ella y que se quedó con ganas de hablar con ella sobre Trump, ya que siempre opinaba con rigor de política: "A pesar de que era una mujer Romanones y de la derecha americana, era conscientemente republicana y no soportaba la derecha de este país, le parecía todo muy cateto".

Al mencionarle a Carmen la vitalidad que todos recuerdan de Aline y cómo hasta los 94 años ha estado al pie del cañón en todo momento, de repente la periodista interrumpe nuestra conversación para puntualizar un dato sobre la edad de la condesa: "Más, más, ha fallecido con más años, pero no seré yo la que los diga. Solía jugar a quitarse años, y cuando yo le decía que estaba mintiendo en su edad ante la gente, ella me decía 'bueno, tú no digas nada'", detalla entre risas.

Carmen Lomana: "Era una mujer que hizo época"

La condesa de Romanones y Carmen Lomana coincidieron en muchas ocasiones en Sevilla. Si hay algo que la socialité tuviera que destacar de Aline es su elegancia y vitalidad. "Era de esas mujeres gloriosas de la época como Cayetana de Alba. Era muy elegante y tenía un tipo ideal. Le encantaba la vida, le gustaba bailar, montaba a caballo como nadie...", asegura Lomana a JALEOS.

Carmen Lomana y la condesa de Romanones.

Carmen Lomana y la condesa de Romanones. Gtres

"Es una mujer que hizo época y muy moderna. Recuerdo una vez en Marbella que apareció con un traje pantalón de Valentino espectacular. ¡Una maravilla! Mi sueño siempre fue tener ese traje pero nunca se hicieron más. Siempre iba espectacular". Entre las mejores anécdotas que destaca Carmen sobre la aristócrata está la de su llegada a Madrid.  "Cuando Aline llegó a la capital, entró en el Hotel Palace con sus maletas. Nada más pasar el hall vio a un señor con muy buena planta que creyó que era el botones y le dio su equipaje. En ese momento pensó: ¡Qué buena pinta tiene aquí el servicio!. Resulta que el botones no era tal sino el mismísimo conde de Romanones. Él como buen caballero le ayudó a portar sus maletas hasta la habitación. Cuando ella se enteró de quien era de verdad le entró un ataque de risa".

Rosa Villascastín: "Tenía unos joyones para caerse"

La periodista conoció a Aline Griffith en las cenas que la aristócrata organizaba durante la Transición. "Ella era fraguista al cien por cien y por aquella época preparaba cenas políticas a favor de Fraga. Aquí es donde la conocí yo", relata Villacastín, quien como Carmen Lomana coincide en que la condesa de Romanones era una mujer "encantadora y con una vitalidad increíble".

"Siempre me trató fenomenal. Era muy agardable, guapísima y con estilo. Iba vestida maravillosamente y tenía unos joyones para caerse. Lo que sí me ha llamado mucho la atención de ella es que a pesar de vivir tantos en España seguía manteniendo un acento muy cerrado".

[Más información: Aline Griffith, la condesa espía a la que ni su 'pariente' Corinna hizo sombra]

Eugenia Osborne. "Era una persona muy interesante"

Eugenia Silva a su salida de la capilla ardiente.

Eugenia Silva a su salida de la capilla ardiente. Gtres

La hija de Bertín Osborne (63) ha sido una de las primeras personas en asistir a la capilla ardiente de la condesa de Romanones en la Iglesia San Franciso de Asís en Madrid para darle el último adiós. Aline Griffith era la abuela de los primos de Eugenia Osborne: "Mi padre siempre ha tenido una relación estupenda con la familia de mi madre y siempre nos hemos llevado todos muy bien con ellos". La empresaria y bloguera ha querido definir a la estadounidense con tres adjetivos: "Era una persona genial, muy interesante y divertida".

Raúl del Pozo. "Aline tenía una belleza deslumbrante"

Se conocieron en los años 90. "Era de una belleza deslumbrante en su juventud. Incluso cuando tenía más de 80 años mantenía una figura maravillosa. Paseaba entre las palmeras y parecía una palmera más. Además era encantadora y con un gran sentido del humor. Peter Viertel, el marido de la actriz británica Deborah Kerr le decía: "Tú no has sido espía. El espía he sido yo". Y ella se reía", relata el periodista. 

Raúl del Pozo apreciaba mucho a la condesa a la que describe como una demócrata, "como una americana pura". De ella recuerda las cenas factuosas que organizaba y destaca sobre todo su elegancia y porte. "Era una mujer muy distinguida y elegante. Era la elegancia al lado de la aristocracia".

Lolita

Aline Griffith y Lolita, en un evento en 2008.

Aline Griffith y Lolita, en un evento en 2008. Gtres

La fallecida Lola Flores era gran amiga de la condesa y todo el clan le tenía especial cariño. Por este motivo, cuando JALEOS se ha puesto en contacto con Lolita y se le ha informado de la noticia, no podía creerlo: "¿Cómo? ¿Que ha fallecido Aline? No me había enterado y no lo sabía". La cantante está inmersa en la grabación del programa Tu cara me suena y este martes le fue imposible ponerse al día, por lo que este medio fue el que le informó del fallecimiento de la aristócrata.

"Lo siento muchísimo", repetía la artista. "Era la madrina de mi hermano, de su bautizo. Tenía un vínculo muy especial con mi madre. Yo la he tratado, pero no mucho tampoco. De quien era amiga de verdad era de mi madre. Yo la quiero mucho, la tengo muchísimo cariño y la verdad es que me da mucha pena que haya fallecido. Conmigo siempre ha sido encantadora cada vez que la he visto". Lolita hablaba con un tono de voz triste, digno de lo inesperado de la noticia y de decir adiós a una persona que formaba parte de los recuerdos que tiene de su madre.