Su mujer, Nuria Roca, es una de las más habituales en su lista de imitaciones.

Su mujer, Nuria Roca, es una de las más habituales en su lista de imitaciones.

Famosos SIN FILTROS

Juan del Val, marido de Nuria Roca, el anti-instagrammer que se ríe del postureo de los famosos

Su mujer es una de sus habituales 'víctimas', pero Juan del Val puede con todos. Blogueros, actores y rostros de la farándula, todos tienen su versión más auténtica en la red social del escritor.

Ane Olabarrieta

La vida no es tan idílica como la pintan los perfiles de Instagram, y si no, que se lo pregunten a Paula Echevarría (39 años) y David Bustamante (35). Para devolvernos a la realidad y recordarnos que el día a día tiene defectos y situaciones nada fotogénicas está Juan del Val (46), el marido de la presentadora Nuria Roca (45).

Últimamente se han puesto muy de moda en las redes, las poses de 'morritos', los filtros soleados y las miradas al horizonte. Ante todo ese 'postureo', Del Val prefiere ofrecernos su versión más natural y espontánea de las instantáneas que cuelgan los famosos en su Instagram.

Si su propia mujer sube una foto de un estupendo y colorido desayuno, él presenta el mismo café y la misma fruta pero de una manera más burda. Lo hace sin filtros y frente al café casero de su esposa, él se tiene que conformar con uno de máquina, y en vez de la redondísima manzana que muestra Nuria, la de su marido está ya totalmente comida. 

Luis Rollán (41) es uno de los favoritos de Juan. Bebiendo agua, con pose interesante o con el dedo en el ojo, todas las fotografías del colaborador tienen su versión más torpe en este simpático perfil de Instagram. Pero tampoco se libran it-girls como Paula Echevarría o influencers como Pelayo Díaz (30), a los que ha intentado copiar el gesto y llevarlo a su terreno más campechano.

Juan del Val prefiere los bocatas de morcilla frente a la quinoa; los platos terminados en los que solo queden las migas, a las presentaciones de comidas intactas; y es más de desayunar magdalenas y comer después un buen potaje, que de hacer un brunch ligerito y aunarlo todo en una sola sentada. Con todo esto, el escritor nos demuestra que lo bueno de la vida no se planea, y que el 'buen rollo' se puede contagiar con solo hacer click en su perfil de Instagram.