Carmen Lomana.
La historia que esconde el aplaudido vestido de Carmen Lomana en el bautizo del hijo de los duques de Cardona
El sofisticado diseño es de Alejandro de Miguel y EL ESPAÑOL ha hablado con el modisto para conocer todos los detalles.
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Carmen Lomana (77 años) ha vuelto a coronarse como una de las invitadas —y madrinas— más elegantes de la temporada. La colaboradora de televisión ha acaparado todas las miradas en la madrileña Basílica de Jesús de Medinaceli, el escenario elegido para el bautizo de Juan Ramón, el hijo de Casilda Guerrero-Burgos, duquesa de Cardona, y su marido, Rodrigo Moreno y Borbón.
Un acontecimiento de alta alcurnia en el que Lomana ha brillado con un aplaudido diseño detrás del que se esconde una historia de costura a fuego lento y viajes por Europa.
Alejandro de Miguel es el creador de la pieza y ha revelado a EL ESPAÑOL los detalles más íntimos de su confección: "El vestido de Carmen Lomana es un brocado de seda natural que había comprado yo en Italia, en uno de mis viajes, y lo tenía guardado para una ocasión especial", confiesa el diseñador.
La complicidad entre la socialité y su modisto de cabecera fue clave para que esta joya textil saliera por fin del taller. "Carmen me dijo que quería hacerse un vestido con un estampado especial para el bautizo del hijo de la duquesa de Cardona. Se lo enseñé y quedó entusiasmada", relata sobre el flechazo instantáneo de Lomana con el tejido italiano.
El resultado final ha sido una pieza sofisticada, de corte clásico pero con el inconfundible sello de elegancia que caracteriza a la colaboradora. "Le hemos hecho este vestido con talle bajo, cuello barco y manga lady, con un largo midi", detalla el creador del patrón, que logró esculpir la silueta de la madrina de forma impecable para su gran tarde en Medinaceli.
Celebración por todo lo alto
La jornada no solo fue un escaparate de estilo para Lomana. El propio diseñador del traje estuvo presente en el selecto grupo de allegados que acompañó a los duques de Cardona en el gran día de su hijo, puesto que él también firmó el estilismo de la feliz madre: "Yo estaba allí de invitado porque también le hice el traje a la duquesa", desvela.
Boceto de Alejandro de Miguel.
La celebración, cuidada al milímetro por los anfitriones, se alargó durante horas dividiéndose en tres actos de lo más exclusivos.
Los invitados disfrutaron primero de un "almuerzo maravilloso" en la residencia privada de la familia, antes de trasladarse a la histórica basílica madrileña para la ceremonia religiosa. Para poner el broche de oro a un bautizo de categoría, la jornada de celebración culminó por todo lo alto con una cena de gala en el emblemático Hotel Ritz, donde la aristocracia y la alta sociedad brindaron por el pequeño Juan Ramón.