El vestido Inara de Miphai.

El vestido Inara de Miphai. Cedida a EL ESPAÑOL.

El Estilo MODA

El vestido 'tomate' es lo que necesitas para dar color a los últimos días del verano y primeros del otoño

El rojo se consolida como uno de los tonos estrella de la temporada y Miphai lo lleva a vestidos de invitada que combinan elegancia y sensualidad.

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Pocos colores han conseguido reinventarse tanto como el rojo. Durante años estuvo asociado a la exuberancia, a una sensualidad evidente y a una forma de vestir que parecía no admitir términos medios.

Hoy, sin embargo, esa lectura ha quedado atrás. El rojo ha adquirido un carácter mucho más sofisticado y se ha convertido en uno de esos tonos capaces de transmitir seguridad, personalidad y elegancia por sí mismo.

Esta temporada, además, no llega en su versión más discreta. El rojo tomate se abre paso entre los neutros y la habitual paleta de tonos pastel para reclamar el protagonismo de los looks de invitada.

Su calidez e intensidad tienen, además, una virtud especialmente apetecible durante los últimos días del verano: realza el bronceado y aporta luminosidad al rostro, convirtiéndose en uno de los colores más favorecedores. Una tendencia que, lejos de quedarse atrás con el cambio de estación, encuentra en las primeras celebraciones de otoño el escenario perfecto para continuar brillando.

La clave para llevarlo bien —y no caer en excesos— está en descubrir que apostar por un color tan rotundo no significa complicarse la vida.

Vestido Amapola de Miphai.

Vestido Amapola de Miphai. Cedida a EL ESPAÑOL.

Un buen diseño puede hacer todo el trabajo. Un escote halter, unos drapeados estratégicos, una silueta sirena o una manga abullonada son suficientes para transformar un vestido rojo en un look memorable, sin necesidad de añadir demasiados elementos alrededor.

En ese sentido se mueve Miphai, firma referente entre prescriptoras de estilo y mujeres elegantes, que encuentra en el rojo tomate el punto de partida para una selección de vestidos pensados para diferentes tipos de silueta y ocasiones. Prendas que comparten color, pero no manera de llevarlo.

El vestido Amapola de la firma demuestra que un escote puede convertirse en el gran protagonista de un estilismo.

Su cuello halter dirige la atención hacia los hombros y la espalda, que queda descubierta, mientras los volantes recorren el escote y aparecen también de forma discreta desde la cadera hasta el suelo.

La cintura entallada termina de definir la silueta y equilibra el movimiento de los volantes, dando forma a un vestido que apuesta por la sensualidad sin perder ligereza.

El escote Bardot es uno de esos clásicos que regresan cada año con la capacidad intacta de resultar favorecedores.

El vestido con escote bardot de Miphai.

El vestido con escote bardot de Miphai. Cedida a EL ESPAÑOL.

En el vestido Aisha, se combina con drapeados en el escote, la cintura y la cadera que ayudan a construir visualmente la silueta. El tul aporta ligereza al diseño y hace que el rojo tomate adquiera una dimensión especialmente delicada, pese a la intensidad del color.

Por su parte, Miphai lleva al color rojo del vestido Clavel a un terreno más escultórico. Su escote Bardot deja los hombros al descubierto y se drapea bajo ellos mediante pliegues horizontales, mientras que el delantero incorpora un pronunciado escote en V estructurado.

La silueta sirena completa el diseño, siguiendo las líneas del cuerpo y creando una forma especialmente marcada. Un vestido pensado para las que quieren que el color y la arquitectura del patrón hablen por sí solos.