Carolyn Bessette y John Kennedy Jr.

Carolyn Bessette y John Kennedy Jr. Getty Images

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La verdadera historia del anillo de compromiso de Carolyn Bessette: ¿dónde está la joya más buscada de los Kennedy?

John F. Kennedy Jr. pidió matrimonio a la publicista de Calvin Klein con una sortija engastada con diamantes y zafiro.

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No hay muchas joyas que concentren tanta carga emocional como el anillo de compromiso que John F. Kennedy Jr. le regaló a su prometida Carolyn Bessette a mediados de los 90.

La pieza de diamantes y zafiros, con la que el llamado príncipe americano pidió matrimonio a su novia, unía el recuerdo de Jackie Kennedy, el estilo minimalista de la mujer que conquistó al soltero más famoso de Estados Unidos y una tragedia aérea.

Décadas después del accidente que acabó con la vida de la pareja, el destino de ese anillo sigue alimentando muchas teorías.

La historia de la sortija comienza en Martha's Vineyard, frente a la costa de Massachusetts, durante el fin de semana del 4 de julio de 1995. Kennedy Jr. y Carolyn habían viajado a este lugar paradisíaco cerca de Cape Cod para presentar a la publicista a la familia. Principalmente a su exigente tía Ethel, esposa de su tío Robert F. Kennedy.

John escondió la sortija durante todo el viaje y justo el mismo día de su regreso a Nueva York, decidió organizar antes una excursión de pesca con Bessette para enseñarle el lugar que lo conectaba directamente con su madre. Es aquí donde Jacqueline Kennedy Onassis encontraba realmente la paz.

La pareja se comprometió en 1995.

La pareja se comprometió en 1995. Getty Images

"Pescar es mucho mejor hacerlo acompañado", empezó diciendo el pequeño de los Kennedy para lanzar su propuesta a la mujer con la que quería compartir el resto de su vida.

Así lo recoge al menos la mini serie Love Story (Disney +), que está inspirada en el libro Once Upon a Time: The Captivating Life of Carolyn Bessette-Kennedy (2024), escrito por Elizabeth Beller.

"He llevado esto en el bolsillo esperando el momento perfecto. Pero contigo hay muchos momentos perfectos, así que tengo que elegir uno y elijo este. En esta barca, en este día y con estos peces. Carolyn Jeanne Bessette, ¿quieres casarte conmigo?".

Según ha relatado RoseMarie Terenzio, asistente y amiga cercana de JFK Jr., Carolyn se tomó unas tres semanas antes de aceptar formalmente el compromiso, consciente de lo que suponía entrar en la saga Kennedy y del nivel de exposición mediática que eso traería a su vida.

Discreción

John eligió para Bessette una alianza de tipo eternity en platino, engastada con diamantes y zafiros ovalados alternos que dibujaban un círculo continuo de luz y color alrededor del dedo, sin una piedra central dominante.

Carolyn Bessette con la sortija de compromiso.

Carolyn Bessette con la sortija de compromiso. Getty Images

La elección no fue casual: el diseño se inspiraba en el llamado swimming ring de Jackie Kennedy, una sortija de esmeraldas y zafiros que la ex Primera Dama usaba cuando no llevaba su anillo de boda.

Maurice Tempelsman, el magnate de diamantes y compañero de la ex Primera Dama hasta su muerte, fue el encargado de diseñar y suministrar las piedras del anillo de Carolyn. De esta forma Kennedy Jr. cerraba el círculo con su madre, recurriendo a una figura clave en la vida de Jackie.

Según varios expertos de la época, el valor original de la pieza se encontraba en una horquilla aproximada de 10.000 a 13.000 dólares del momento, un precio bastante sensato si se compara con las millonadas de otras estrellas del Star System.

La sencillez de la sortija encajaba como un guante con la estética discreta de la publicista de Calvin Klein, que huía de los excesos y convirtió los básicos en su seña de identidad.

Por cierto, este anillo estuvo a punto de no llegar a la boda, ya que en una de las múltiples peleas de la pareja -esta en Central Park, a ojos de todos- Kennedy Jr. le arrebató del dedo la sortija a su prometida y ella enfurecida se la quitó y la tiró al suelo.

Una joya desaparecida

Caroly Bessete.

Caroly Bessete. Getty Images

En los escasos años que transcurrieron entre la boda y el accidente, la alianza de diamantes y zafiros de Carolyn se convirtió en una pieza imprescindible dentro de su guardarropa minimalista.

El 16 de julio de 1999, John, Carolyn y la hermana de ella, Lauren Bessette, murieron cuando la avioneta que pilotaba JFK Jr. se estrelló en el Atlántico, cerca de Martha’s Vineyard, mientras se dirigían a la boda de Rory Kennedy.

Cinco días después, buzos de la Marina recuperaron los cuerpos desde unos 35 metros de profundidad; los tres permanecían sujetos con el cinturón de seguridad en el interior de la cabina, y las autopsias concluyeron que habían muerto en el impacto.

Lo que nunca se aclaró en los informes fue qué joyas llevaba exactamente Carolyn en ese vuelo. Solo usaba o esta sortija de compromiso o una alianza dorada de serpiente.

Ese silencio oficial abrió la puerta a todas las hipótesis. Algunos medios han planteado que, si Carolyn llevaba el anillo de compromiso aquella noche, la sortija pudo perderse para siempre en el océano.

Otros sostienen que, en caso de que la pieza fuese recuperada del fuselaje o hallada entre sus pertenencias en casa, habría regresado a manos de la familia Bessette o a las de los Kennedy, quizá vinculada incluso al acuerdo extrajudicial al que llegaron en 2001 los Bessette y el patrimonio de JFK Jr. tras una demanda por muerte por negligencia.

Hasta hace muy poco, la versión más repetida en artículos y biografías era que el destino del anillo seguía siendo un misterio sin resolver, una sombra más en una historia marcada por la tragedia y la discreción de ambas familias.

La pareja en una imagen de archivo.

La pareja en una imagen de archivo. Getty Images

Sin embargo, una fuente citada por People ha asegurado recientemente que la sortija fue finalmente recuperada y que "la tiene la familia", sin especificar si se refiere al clan Kennedy o a los Bessette.

Lo que sí está claro es que la joya ha sobrevivido como símbolo de una época y de una manera de entender el lujo.