El rey Haakon VIII ha ofrecido su primer discurso a la nación desde el Palacio Real de Oslo.

El rey Haakon VIII ha ofrecido su primer discurso a la nación desde el Palacio Real de Oslo. EFE

Casas Reales NUEVO REY EN NORUEGA

Haakon se dirige por primera vez a la nación como rey de Noruega en un emocionado discurso: "Ahora es mi turno"

En una jornada marcada por el luto, el Jefe de Estado ha recordado con cariño a su padre: "Gracias por haber sido tan buen padre y un abuelo entrañable".

Más información: Haakon VIII estrena su reinado junto a su hija Ingrid: primeras audiencias privadas y próximo juramento ante el Parlamento

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El rey Haakon VIII (53 años) se ha dirigido este sábado por primera vez a la nación noruega desde que asumió el trono tras la muerte de su padre, el rey Harald V. El nuevo monarca ha pronunciado un discurso conmemorativo a las 19:30 horas, en el que ha rendido un emotivo homenaje a quien fuera jefe de Estado de Noruega durante más de 35 años.

La Casa Real había anunciado previamente que Haakon VIII tomaría la palabra en un mensaje enfocado en la memoria de su progenitor, fallecido a primera hora del viernes, 28 de agosto, en el Hospital Nacional de Oslo (Rikshospitalet).

El discurso, retransmitido en directo por las principales cadenas de televisión del país, encabezadas por la corporación pública NRK, ha supuesto la primera intervención oficial del monarca ante los ciudadanos en su nueva condición de jefe de Estado.

Como era de esperar, de sus palabras se ha desprendido, a partes iguales, el dolor de un hijo por la pérdida de su padre, y el orgullo de un príncipe que dice adiós a su rol como heredero al trono para convertirse formalmente en rey, siguiendo "el ejemplo" de su progenitor.

Al margen de sus emocionadas palabras al hablar de su predecesor, han llamado poderosamente la atención los detalles ornamentales del escenario elegido para la lectura. El salón de espejos del Palacio Real de Oslo estaba abarrotado de fotografías familiares.

Y en la mesa de despacho en la que se ha sentado el nuevo rey no ha faltado un retrato de su padre, arropado por dos velas encendidas sobre sendos candelabros de plata.

Detalle de las fotos de familia del salón de Espejos del Palacio Real de Oslo, donde Harald VIII ha pronunciado su primer discurso a la nación.

Detalle de las fotos de familia del salón de Espejos del Palacio Real de Oslo, donde Harald VIII ha pronunciado su primer discurso a la nación. EFE

"Mi padre conseguía que quienes estaban a su alrededor se sintieran tranquilos"

"Harald V, mi padre, a quien tanto quería. Estamos de luto", ha empezado diciendo, antes de mostrar su agradecimiento por las numerosas muestras de afecto y condolencias que la familia ha recibido desde el fallecimiento del monarca.

El nuevo rey ha aprovechado también su intervención para recordar la faceta más personal de su padre, aquella que conocían de cerca sus familiares. "Gracias por haber sido un padre tan bueno para Marta Luisa y para mí, cálido y seguro", ha dicho.

En su recuerdo, Harald V ha sido un abuelo cercano y divertido, un esposo atento y una figura fundamental para mantener unida a toda la familia.

Haakon VIII ha puesto además el acento en algunos de los principios que guiaron la vida de su padre. Según ha explicado, Harald V permaneció siempre fiel a sus convicciones, se preocupó por proteger y cuidar de los suyos y contaba con una autoridad natural que también se hacía sentir en el ámbito familiar.

A lo largo de su discurso, el nuevo monarca ha destacado la capacidad de su progenitor para escuchar, la serenidad que transmitía y su forma de relacionarse con las personas que encontraba a su paso. "Mi padre siempre conseguía que quienes estaban a su alrededor se sintieran tranquilos", ha señalado.

Retrato familiar del rey Haakon con su mujer, Mette-Marit, y sus hijos.

Retrato familiar del rey Haakon con su mujer, Mette-Marit, y sus hijos. EFE

"Mi madre contribuyó a que fueran una pareja sólida"

También ha querido recordar la relación que mantenía con los más jóvenes y su especial cercanía con niños y adolescentes, a quienes trataba "con respeto y generosidad".

Sus palabras han ido después más allá de la esfera familiar para repasar algunos de los episodios que marcaron el reinado de Harald V. Haakon VIII ha evocado desde el perdón dirigido al pueblo hasta la respuesta de su padre tras los atentados de Utøya, algunos de los momentos más relevantes de sus años al frente de la Corona.

Uno de los pasajes más emocionantes ha llegado cuando el rey ha hablado de su madre, la reina Sonia.

Haakon VIII ha querido reconocer la importancia de la figura que desempeñó durante décadas al lado de Harald V y ha subrayado que ambos afrontaron juntos su papel como pareja y como compañeros de vida: "Ella contribuyó a que juntos fueran una pareja real sólida".

Haakon VIII ha ofrecido su primer discurso a la nación en el Palacio Real de Oslo.

Haakon VIII ha ofrecido su primer discurso a la nación en el Palacio Real de Oslo. EFE

"Feliz aniversario, querida madre"

La referencia resultaba todavía más especial por la coincidencia de la fecha con el aniversario de boda de sus padres.

El nuevo monarca ha aprovechado ese momento para dedicarle a su progenitora unas palabras especialmente emotivas: "Hoy se cumplen 58 años desde que se casaron. Feliz aniversario de bodas, querida madre".

El final del discurso ha dejado una de las declaraciones más contundentes de Haakon VIII. El rey ha recordado que Harald V siempre animó a cada miembro de la familia a seguir su propio camino y a encontrar su particular manera de hacer las cosas.

Tras recordar la sucesión que llevó de Haakon VII a Olav V y, posteriormente, a Harald V, ha resumido su propia llegada al trono con una frase: "Ahora es mi turno".

Por último, Haakon VIII ha agradecido el respaldo de Mette-Marit, de sus hijos, de Sonia y de Marta Luisa, y ha destacado la necesidad de mantenerse unidos "en los momentos difíciles".

Intensa jornada para el nuevo rey

"Su Majestad el rey Haakon VIII pronunciará un discurso en memoria de su padre, el rey Harald", había informado la institución monárquica a través de un comunicado oficial horas antes de la emisión del mensaje.

Con la muerte de Harald V, el príncipe heredero se ha convertido de forma automática en el soberano de Noruega en virtud del ordenamiento constitucional, mientras que su esposa, Mette-Marit (53 años), ha pasado a ostentar el título de reina consorte.

La intervención de este sábado se ha configurado como uno de los actos de mayor calado simbólico en los primeros compases del nuevo reinado, sirviendo de puente entre el duelo nacional y la continuidad de la institución.

Antes de dirigirse al país, Haakon VIII ya había protagonizado junto a su hija mayor, la princesa heredera Ingrid Alexandra (22), sus primeras apariciones públicas en sus nuevas funciones dinásticas.

Padre e hija acudieron juntos al Consejo de Estado extraordinario celebrado el viernes en el Palacio Real de Oslo, escenificando de forma inmediata la línea de sucesión de la Casa de Glücksburg.

También han estado juntos en su segunda cita oficial conjunta, esta tarde a las 17:30 horas en el Palacio Real. Ambos han recibido en audiencia de condolencia al presidente del Storting, Masud Gharahkhani, a la presidenta del Tribunal Supremo, Toril Marie Øie, y al máximo representante de la Iglesia de Noruega, el obispo Olav Fykse Tveit.

Por su parte, la reina Mette-Marit ha mantenido un perfil más discreto, limitando su presencia a acompañar a la familia en la procesión fúnebre que trasladó los restos mortales de Harald V desde el centro hospitalario hasta la residencia oficial de la familia real.

El féretro del rey Harald V, a su llegada al Palacio Real de Oslo, el pasado viernes, 28 de agosto.

El féretro del rey Harald V, a su llegada al Palacio Real de Oslo, el pasado viernes, 28 de agosto. @detnorskekongehus

Noruega despide a un monarca histórico

Mientras Haakon VIII inicia sus funciones ejecutivas y de representación, la sociedad noruega continúa despidiendo a uno de los monarcas más populares y respetados de Europa. Tras el traslado de sus restos al Palacio Real de Oslo, el féretro quedó instalado en la capilla palatina, donde se velan sus restos en la intimidad familiar previa a los actos de Estado.

Durante las próximas jornadas, los ciudadanos tendrán la oportunidad de acudir a las capillas ardientes y libros de condolencias habilitados para rendir su último homenaje.

Desde la tarde del viernes, los alrededores de la residencia real en la capital se han llenado de arreglos florales, velas encendidas y notas de agradecimiento en memoria del soberano que guio al país desde 1991.

El tributo a Harald V continuará este domingo con la celebración de servicios religiosos solemnes en la Catedral de Oslo y en templos de toda la geografía noruega.

El país combina así las honras fúnebres a su difunto rey con los preparativos para la vertiente institucional de la sucesión, que culminará el próximo martes 1 de septiembre con el juramento constitucional de Haakon VIII ante el Storting (Parlamento).

El discurso íntegro de Haakon VIII a la nación

Estimados todos,

Ayer por la mañana, a las 6:35, falleció Su Majestad el Rey Harald V, mi padre, a quien tanto amaba.

Estamos de luto. Al mismo tiempo, nos reconforta y nos da fuerzas saber que tantas personas comparten nuestro dolor. Ha sido una experiencia conmovedora ver la Plaza del Palacio llena de gente, flores, saludos y luces. Muchísimas gracias.

Querido padre, gracias por ser un padre tan bueno para Marta y para mí. Cariñoso y protector. También fuiste un abuelo cariñoso y divertido. Un esposo amoroso y atento. Un suegro generoso. Un hermano y tío con quien todos eran felices. Fuiste el cabeza de familia, quien, junto con mi madre, nos acogió y nos unió a todos con una autoridad natural de la que quizás ni siquiera eras plenamente consciente. Sobre todo, fuiste una persona que siempre se mantuvo fiel a sus valores y compromisos. Nos apoyaste y cuidaste a todos. Me llena de orgullo pensar en todo lo que ambos representaron y defendieron.

Lo voy a extrañar. Extrañaré su risa. Su calidez al tratar con la gente y en cada situación. Mi padre siempre lograba que quienes lo rodeaban se sintieran a gusto.

Sabía escuchar, especialmente cuando trataba con niños y jóvenes, para quienes guardaba un cariño especial.

La gran y cálida mano real se extendía a todos, jóvenes y mayores, que necesitaban un apretón de manos adicional. Saludaba a todos con respeto y generosidad, y jamás discriminaba a nadie.

Viajó para consolar a los afectados por el huracán, vestido con un abrigo acolchado y botas de goma. Pidió disculpas al pueblo sami por las injusticias cometidas contra ellos, en nombre de todos. Lloró con nosotros tras la pérdida de tantos seres queridos en Utøya y en el barrio gubernamental. Nos unió al expresar con palabras quiénes somos los noruegos.

Me lo imagino en el velero, con gorra, gafas de sol y una risa contagiosa. Un lugar donde puede ser él mismo, recargar energías y disfrutar al máximo, compitiendo con otros apasionados navegantes.

Y la foto de su gran sonrisa en la hamaca en el Amazonas, donde finalmente cumplió su sueño de infancia de vivir unos días con el pueblo yanomami. Un sueño que nació de su compromiso con el cuidado de los animales y la naturaleza del mundo.

Sé que muchos de ustedes también echarán de menos gran parte de esto.

En todo el país —y en todo el mundo— miles de personas guardan con gran cariño los recuerdos de sus encuentros con él. Recuerdos que perdurarán en sus corazones y en las historias familiares.

Como rey, mi padre representó a Noruega y a los noruegos con orgullo y alegría. Lo hizo a través de visitas por todo el país, en eventos aquí en el Palacio y trabajando por Noruega en el extranjero.

En el ventisquero del estadio de campo a través.

En el balcón del Palacio el 17 de mayo.

Durante una visita de Estado a Nelson Mandela.

También fue una gran fortaleza para él tener a mi madre, la reina Sonja, como compañera de vida con quien compartir el trabajo. Ella contribuyó a que se convirtieran en una sólida pareja real que se complementaba a la perfección. Sé lo mucho que significó para el rey Harald por su firme apoyo en la labor de su vida. Una labor que compartieron. Hoy se cumplen 58 años de su boda. ¡Felicidades por tu aniversario, querida madre!

El rey Harald acompañó a nuestro país durante un periodo de grandes cambios. Desde que pisó Rådhuskaia con tan solo ocho años tras su regreso de la Segunda Guerra Mundial, hasta hoy, Noruega ha experimentado un notable desarrollo. Hoy somos una sociedad del bienestar, donde personas de diferentes orígenes conviven y se apoyan mutuamente.

Al mismo tiempo, el mundo vuelve a ser más inseguro e impredecible que durante la mayor parte del reinado del rey Harald. Algo que también nos afecta aquí en este país y que nos ha conferido una mayor seriedad.

Ahora que mi padre ha fallecido, tengo una gran tarea por delante.

Constantemente nos recordaba en la familia que cada uno debía hacer las cosas a su manera. Encontrar su propia identidad. Ser ellos mismos. Sucedió a su padre, el rey Olav, quien a su vez sucedió a su padre, el rey Haakon.

Ahora es mi turno.

Estoy profundamente agradecido de tener a mi familia a mi alrededor, y por el gran apoyo que la Reina Mette-Marit y nuestros hijos me brindan.

También quisiera agradecer a mi madre y a mi hermana por la fortaleza que comparten mientras ellas mismas atraviesan el duelo por la pérdida de un querido esposo y padre.

Nuestra familia ha experimentado la importancia de permanecer unidos para ser fuertes, tanto individualmente como en apoyo mutuo. Incluso en los momentos difíciles.

Nuestra unidad es una gran fortaleza para el trabajo que realizaremos por Noruega.

Tras el largo e intenso reinado del rey Harald, nos corresponde ahora guiarnos mutuamente hacia una nueva era. La reina Mette-Marit y yo queremos estar presentes y escuchar. La reina, la princesa heredera Ingrid Alexandra y yo siempre procuraremos comprender las circunstancias de vida de las diferentes personas.

Hoy nadie sabe a qué nos enfrentaremos juntos quienes vivimos en este país. Pero lo que sí sabemos es que nos apoyaremos mutuamente tanto en los buenos como en los malos momentos.

Creemos en una Noruega firmemente arraigada en nuestra historia, en aquello que nos ha moldeado a lo largo del tiempo.

Creemos en nuestro gobierno popular y en la democracia. Creemos en una sociedad basada en la ley y la justicia, donde todos tenemos el mismo valor. Una sociedad donde reconozcamos y valoremos las fortalezas de cada uno, para que juntos podamos construir una Noruega donde todos puedan contribuir y sentirse como en casa. Creemos en una Noruega donde haya espacio para todos. Sentiremos la fuerza de nuestra comunidad y sabremos que somos un solo pueblo.

Hoy siento una profunda gratitud hacia quienes me precedieron. Todos fueron figuras destacadas en su época. Fueron amados, respetados y significaron mucho para muchos. He aprendido mucho de todos ellos. Al igual que el rey Haakon, el rey Olav y el rey Harald, adopto el lema electoral: "Todo por Noruega".

«Todo por Noruega» significa luchar para que todos en Noruega tengan la oportunidad de vivir una vida libre. También implica la responsabilidad de asegurar que, como nación, contribuyamos positivamente al mundo.

Y eso significa, en última instancia, estar dispuesto a arriesgarlo todo, incluso la vida, por la libertad y la independencia de Noruega. Porque su paz está arraigada. Hoy somos una familia de luto, un pueblo de luto. Agradecemos al rey Harald por todo lo que fue y todo lo que hizo, por Noruega, por todos en nuestro país.

Con la ayuda de Dios y el apoyo del pueblo, espero con ilusión la gran tarea que tenemos por delante. Ruego que todos nos unamos en el antiguo deseo:

Que Dios proteja a nuestro país.