Jeffrey Epstein y el entonces príncipe Andrés, en 2010, en Central Park, en Nueva York.

Jeffrey Epstein y el entonces príncipe Andrés, en 2010, en Central Park, en Nueva York.

Casas Reales 'LA GRAN EXCLUSIVA'

El piso de los horrores de Nueva York donde empezó todo para Epstein y el expríncipe Andrés: "Era un almacén de ninfas"

En 2010 un avezado paparazzo fotografió a ambos amigos y fue el principio del fin. Todo está contado en 'La gran exclusiva', una producción de Netflix.

Más información: Sarah Ferguson le dijo a Epstein que se casara con ella y le ofreció un tour VIP privado por el palacio de Buckingham

Publicada

Diciembre de 2010. Nueva York. Un paparazzo hace guardia a las puertas de un edificio en la calle 71 Este. Cámara de fotos en mano, aguarda dentro de su coche. Sale una chica, jovencísima, y se pierde al final de la calle. No será la única joven que repita la misma acción.

Al rato, del bloque al que no le quita ojo el fotógrafo sale, acompañado de escoltas, Jeffrey Epstein, el magnate millonario. A los segundos, hace lo propio el entonces príncipe Andrés (65 años). Al hijo de Isabel II le pertrechan agentes de la Corona.

El profesional gráfico se llama, en la ficción, Jane Donnelly. Nervioso ante lo que acaba de ver, activa el traqueteo de flashes, se baja del coche y sigue a los amigos. Jeffrey y Andrés pasean por las calles y se encaminan a Central Park.

Ahí es donde el fotógrafo consigue el ansiado objetivo: captar al pedófilo y al expríncipe de frente, paseando mientras hablan. Jane no se cree su suerte. Fue en 2010 cuando esas fotografías clave lo cambian todo. Es el principio del fin para Epstein y el expríncipe.

Esta historia, tan de actualidad en este 2026, se cuenta en La gran exclusiva, una producción que se estrenó en Netflix en 2024. Hoy, está más en boga y de actualidad que nunca. En EL ESPAÑOL rememora qué se cuenta en la cinta y cómo sucedieron los hechos.

La producción se deja al paparazzo en 2010 y viaja en el tiempo a 2019, nueve años después de aquel paseo, a priori inocente. Ese año, la fotografía de marras llega a la prensa. Se publica y crea un auténtico terremoto.

El hoy expríncipe no se cree que lo está viendo en el periódico, y trata de justificarse en su círculo íntimo: "¿Cómo hacen esto? Esta foto es de hace 9 años". Y agrega: "No le he visto en este tiempo, en esta década. Eso fue en diciembre de 2010".

En plena crisis, el agente de comunicación de su Alteza Real le aconseja: "Yo puedo hacer que desaparezca esa aureola de príncipe playboy. Yo puedo hacer que desaparezca. Invite a periodistas amigos". Ahí entra en juego Sam Mcalister, periodista de la BBC.

El entonces Príncipe y Epstein, paseando por Central Park. 2010.

El entonces Príncipe y Epstein, paseando por Central Park. 2010.

Mcalister se pone tras la pista del expríncipe Andrés. Quiere saberlo todo; qué pasó ese día en Central Park, qué piensa Andrés de York de aquello. Lo primero que consigue esta periodista es dar con el fotógrafo de la foto. Le escribe y él le hace una videollamada.

El paparazzo le envía fotografías de chicas menores, entrando y saliendo del piso del horror, el de la calle 71 Este. Jane le explica a Sam: "Son chicas que he ido sacando en casa de Epstein. Están dentro como una hora y son muy jóvenes".

"Vienen de un bloque de la calle 66, propiedad del hermano de Epstein y alquilada por él. Es un almacén de chicas. Las llama sus ninfas. Es una industria. Llevo años en Nueva York y las veo ir y venir. Son chicas que no importan a nadie, entrando y saliendo".

"Y él es rico. Fue a la cárcel y salió", sigue explicando el fotógrafo. "Andrés iba mucho hace un tiempo. Tienen cuidado", agrega. En esos días, Epstein va a ser arrestado por "tráfico sexual". El FBI registra su casa. Aconsejan al entonces Príncipe hablar.

A conceder una entrevista y dar su versión. "Si hago una entrevista, sólo será una. En mi posición, con todo lo que se ha dicho y con el mundo actual, no creo que pueda darle la vuelta a esto", opina, escéptico.

En otro momento, el hermano de Carlos III (77) tira de humor: "No sé porqué se obsesionan con mi amistad con Epstein. Conocí a Jimmy Savile mejor". La entrevista de la BBC está cerrada. Andrés ha aceptado.

Andrés de York, en una fotografía tomada en 2010.

Andrés de York, en una fotografía tomada en 2010. Gtres

Los periodistas empiezan a preparar las preguntas, a armarse bien de argumentos. Sacan a la luz, para "atacarle con hechos", que el 15 de julio de 2006 Epstein, Maxwell y Harvey Weinstein acuden a la fiesta victoriana por los 18 años de la princesa Beatriz.

"Andrés ha intentado que parezca que su amistad con Ghislaine era la principal razón para ver a Epstein. Lo malo es que parece que ella fue cómplice de lo que hacía Epstein", opina un periodista.

Arguye otro: "Había una muñeca desnuda de tamaño real colgada de la lámpara, una sala de masajes, jabones con forma de genitales: nadie podía estar cerca de Epstein y no saberlo". Llega el día de la entrevista y en la producción la recrean tal cual ocurrió en la realidad.

Andrés, a dos metros de distancia de la periodista. Lo primero que destaca el Príncipe, burlón, nada más ver a la presentadora, es que lleva pantalones, en vez de falda.

"Nunca es buen momento para hablar del señor Epstein. Le conocí por su novia, en 1999. La conocí desde la universidad, aquí en Reino Unido. No pasé demasiado tiempo con él. Le veía al año un par de veces. Como máximo, unas tres veces", empieza explicándose Andrés.

Sigue su perorata: "A menudo, si yo estaba en EEUU haciendo algo, y él no estaba, me decía, '¿por qué no usas una de mis casas?' Le decía que gracias. Sería una considerable exageración decir que éramos íntimos".

El hijo de Isabel II en una imagen tomada en 2010.

El hijo de Isabel II en una imagen tomada en 2010. Gtres

"Tenía una extraordinaria habilidad para reunir a personas extraordinarias. Y eso es lo que más recuerdo. Ir a cenas y conocer a intelectuales. (...) Sí, me fiaba de él. Pero yo no empiezo una amistad buscando la parte mala. Soy una persona sociable. Sólo quiero poder socializar", abunda.

La periodista va al grano: "Epstein había estado proporcionando a chicas jóvenes para tráfico sexual". Andrés, incómodo, pretexta: "Lo sabemos ahora. Por entonces no había indicios".

La intrahistoria tras la foto de 2010

Teniendo en cuenta que Epstein fue condenado por primera vez en 2008, en el estado de Florida, tras declararse culpable de delitos relacionados con prostitución de menores, la pregunta a Andrés de York en 2019 era obligada: por qué quedó con él en 2010.

"¿Por qué en julio de 2010 estuvo en casa de un delincuente sexual?", le interpela la actriz que ejerce de periodista. "Fui a verle con el único propósito de decirle que, debido a que fue condenado, era poco apropiado que la gente nos viese juntos".

"Sentí que hacerlo por teléfono era una cobardía. Tenía que verle y hablar con él. Fue a verle y paseamos por el parque", se excusa Andrés. Categórico, sostiene Andrés que se arrepiente de haber ido aquel 2010 a ver a Epstein.

"Esa es la parte por la que me doy de cabezazos a diario, porque fue algo impropio de un miembro de la Familia Real. Bajé la guardia, así de fácil", remachó. Ahí termina la cinta de Netflix, reproducida muy fielmente a la realidad.

Lo que vino y pasó después, ya está contado. Andrés ha sido desterrado de la Casa Real británica y despojado de todos sus títulos. En las últimas semanas, su situación se ha deteriorado aún más tras la publicación de nuevos archivos de Epstein.

En ellos, aparecen fotos y correos comprometedores. En esos documentos hay imágenes en las que se ve al expríncipe Andrés a cuatro patas sobre una mujer en una cama y correos de 2010 en los que Epstein le ofrece enviarle a Londres a una "joven rusa de 26 años".