El actor y director Daniel Guzmán.

El actor y director Daniel Guzmán. GTRES

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Daniel Guzmán, 52 años: "Trabajé 2 veranos como albañil y levantando sacos de 50 kilos porque mi padre me obligó"

El actor y director encontró en el grafiti una vía de escape a su difícil adolescencia. Acabó encontrando su verdadera pasión en la interpretación.

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Marco Almodóvar
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El paso del tiempo también permite comprender decisiones que, en su momento, parecían difíciles de aceptar.

Daniel Guzmán (52 años) ha hablado varias veces de la complicada adolescencia que vivió en el madrileño barrio de Aluche, marcada por la rebeldía, los problemas en el colegio y una juventud al límite.

Con los años, el actor y director ha reconocido que una de las lecciones más importantes que recibió llegó de la mano de su padre, quien lo obligó a trabajar en la obra.

"Estuve dos veranos trabajando como albañil porque era muy complicado con los estudios. Mi padre me obligaba a trabajar para que entendiera el valor de estudiar", contó en una entrevista en La Revuelta de David Broncano el pasado mes de octubre.

"Tenía que levantar sacos de cemento de 50 kilos", añadía el actor, que dio vida al mítico Roberto, el novio de Lucía 'la pija' de Aquí no hay quien viva. Y ojo, porque el madrileño no solo tuvo que subirse al andamio. También fue camarero. "Como repetí tres veces me tocaban todos los oficios".

Lo cierto es que su juventud estuvo marcada por las dificultades. Fue expulsado de tres colegios durante la EGB y sus profesores llegaron a incluso a adelantarle las vacaciones porque no sabían cómo gestionar su comportamiento.

"Me echaron del Jovellanos en Séptimo, luego fui a otro colegio para hacer Octavo, repetí, y luego fui a otro colegio", contó a Henar Álvarez en otra entrevista. Precisamente, en este último centro, un amigo "punkarra" empezó a llamarle "kilillo", un mote que empezó a utilizarlo para hacer grafitis.

La separación de sus padres

No obstante, Guzmán encontró en el grafiti una vía de escape a su complicada juventud. Bajo el pseudónimo de Tifón, llegó a convertirse en una figura muy conocida dentro del arte callejero madrileño.

"Desde los 14, cuando mis padres se separaron, hasta los 20, yo me buscaba la vida en la calle", confesó. Con apenas 16 años llegó a pasar tres días detenido en una comisaría por un robo, uno de los episodios más delicados de aquella etapa.

La pasión por la interpretación le llegaría cuando TVE rodó Crónicas Urbanas, una docuficción sobre temáticas sociales. "Había uno que era de tribus urbanas, sobre el grafiti, y me llamaron para ver si quería hacer de mí mismo", contaba a Henar.

"Ahí yo estaba en 1º de BUP. Me dijeron: 'Vas a estar un mes y medio sin ir a clase, con un justificante, y te vamos a pagar 180.000 pesetas, de las de entonces".

Todas esas vivencias acabarían reflejándose en su filmografía. Guzmán siempre ha defendido que el éxito profesional no le ha hecho olvidar sus orígenes y asegura que sigue sintiéndose un chico de barrio obrero.

Películas como A cambio de nada y La deuda están pobladas de personajes que remiten a ese universo de andamios, jóvenes en riesgo de exclusión, policías, familias humildes y personas mayores como su abuela Antonia.

Para el director, hacer cine también ha sido una forma de reconciliarse con su pasado y comprender mejor a sus padres. "He entendido a mis padres haciendo cine; comprendes que todos hacemos lo que podemos", reconoció.