Campos de lavanda de Brihuega.

Campos de lavanda de Brihuega. iStock

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Parece La Provenza, pero es España: el pueblo Conjunto Histórico famoso por sus 1.000 hectáreas de campos de lavanda

Cerca de Guadalajara, existe un paisaje único, ideal para fotografías y paseos veraniegos.

Más información: El municipio español donde desconecta Jesús Cintora: 3.000 habitantes, tres culturas y un palacio del siglo XVI declarado Conjunto Histórico.

Merce Moreno
Publicada

Brihuega, en la Alcarria de Guadalajara, se ha ganado a pulso el apodo de 'la Provenza española' gracias al mar violeta de lavanda que rodea el municipio cada verano.

Con algo menos de 3.000 habitantes según las cifras oficiales del INE a 1 de enero de 2025, sigue siendo un pueblo pequeño que vive entre la tradición y el tirón turístico de esos campos aromáticos.

Cada mes de julio, más de 1.000 hectáreas de lavanda en el término municipal de Brihuega se tiñen de morado y convierten la meseta alcarreña en un paisaje casi hipnótico, responsable ya de alrededor del 10% de la producción mundial de esta planta.

La floración suele alcanzar su esplendor a lo largo de ese mes, dependiendo del clima, y se celebra con visitas guiadas, paseos en globo, rutas al atardecer y el famoso Festival de la Lavanda, con conciertos en plena naturaleza.

Pero Brihuega es mucho más que campos fotogénicos. Su casco histórico, conocido como el Jardín de la Alcarria, conserva una potente huella medieval en forma de muralla casi continua de dos kilómetros, el castillo de la Piedra Bermeja y puertas de acceso como la de la Cadena o la del Cozagón.

Castillo de la Piedra Bermeja de Brihuega.

Castillo de la Piedra Bermeja de Brihuega. Turismo Birhuega

También iglesias como Santa María de la Peña, levantada en el interior del propio castillo, y conventos como el de San José, hoy convertido en Museo de Historia y sede del peculiar Museo de Miniaturas del profesor Max, recuerdan la importancia histórica de la villa entre los siglos XIII y XVII.

Pasear por Brihuega implica detenerse en la Plaza del Coso, en el entorno del Prado de Santa María y en sus jardines cuidados, que justifican el sobrenombre de 'jardín' aplicado al pueblo.

También es obligado asomarse a sus fuentes y lavaderos históricos, rastros de un pasado en el que el agua marcaba el día a día, y visitar la antigua Real Fábrica de Paños, testigo de la época industrial que añadió otra capa de historia a la localidad.

La escapada perfecta combina mañana de campos de lavanda, tarde de paseo monumental y tapeo sin prisas. Muchos visitantes optan por rutas senderistas suaves, fotografía al atardecer entre las hileras de lavanda, visitas a destilerías donde se explica cómo se obtiene el aceite esencial y compras de productos derivados como jabones, ambientadores o ramos secos.

Por último, es imperdible la gastronomía castellanomanchega de Brihuega, con cabrito o cordero asado, migas, productos de la matanza y quesos de la zona como platos estrella. Se suman guiños a la lavanda en forma de mieles, postres aromatizados o licores.