Sara Carbonero en su refugio en un montaje de BLUPER

Sara Carbonero en su refugio en un montaje de BLUPER Gtres/ Turismo CMM

Bluper

El pueblo español donde desconecta cada verano Sara Carbonero: 5.000 habitantes, cuna del Quijote y a 1 hora de Madrid

La periodista se refugia en un municipio de 5.340 habitantes perteneciente a la provincia de Toledo que cuenta con una gran extensión de viñedos.

Más información: Sara Carbonero retoma su día a día en Madrid tras la operación: volcada en el trabajo, cuidada por su novio y entre revisiones

Publicada
Actualizada

Entre campos de viñedos y a orillas del río Riánsares se encuentra Corral de Almaguer, el pueblo natal de Sara Carbonero y uno de sus grandes refugios personales.

Este municipio toledano, situado en la comarca de la Mancha Alta y a apenas una hora de Madrid, cuenta con unos 5.340 habitantes y presume de ser uno de los términos municipales con mayor extensión de viñedo de España.

De origen musulmán y engrandecido posteriormente por hidalgos cristianos, Corral de Almaguer conserva el encanto de las antiguas villas manchegas, con calles empedradas, casas encaladas y monumentos llenos de historia.

No en vano, fue reconocido como el "pueblo más bonito de Castilla-La Mancha" en 2020.

Su economía gira en torno a la agricultura, especialmente la vid y los cereales, además de la elaboración de productos tradicionales como vinos, quesos y jamones.

Qué ver y qué comer

Entre sus lugares más emblemáticos destacan la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo gótico-renacentista y construida entre los siglos XV y XVI, y el santuario de la Virgen de la Muela, dedicado a la patrona del pueblo, donde cada año se celebra una concurrida romería.

La tradición también se refleja en su gastronomía, con platos como las migas, las gachas, el pisto, la caldereta de cordero, el moje campero o el tiznao, además de dulces típicos como los rosquillos, pestiños, torrijas o arroz con leche.

Su refugio

Sara Carbonero mantiene un fuerte vínculo con este enclave manchego, donde nació y pasó gran parte de su infancia. La periodista ha recordado en varias ocasiones las tardes paseando por sus calles, las verbenas de las fiestas patronales y los veranos tranquilos lejos del ruido, una conexión emocional que la llevó a adquirir allí una vivienda.

Se trata de una casa de estilo rústico manchego, completamente reformada y con más de 400 metros cuadrados, que conserva la arquitectura tradicional de la zona.

La vivienda se distribuye en dos plantas y presenta una fachada en tono verde suave con detalles de azulejos color teja.

En el interior predominan los colores neutros, los muebles de madera y una escalera con pasamanos tallado que refuerza su carácter acogedor.

El patio es uno de los rincones más especiales de la casa. Con paredes enladrilladas, ventanales de madera y rodeado de plantas, se convierte en un espacio íntimo y tranquilo que refleja el espíritu del entorno.

Un refugio donde Sara Carbonero desconecta y vuelve a sus raíces manchegas, entre tradición, calma y recuerdos de infancia.