Belén Cuesta

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El lado más desconocido de Belén Cuesta: de competir en esgrima a trabajar de camarera con Javier Ambrossi

En sus comienzos, la protagonista de la nueva película de Netflix, 'Cortafuegos', solía colarse en el Festival de Málaga para intentar abrirse paso en la industria.

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Belén Cuesta, actriz de teatro, cine y televisión, es reconocida por su versatilidad, capaz de moverse con la misma soltura entre la comedia y el drama. Sin embargo, pocas personas conocen facetas de su vida que van mucho más allá de la pantalla.

Su carrera comenzó en televisión con la serie Cazadores de hombres, emitida en 2008, y su salto al cine llegó con papeles importantes en Ocho apellidos catalanes. La consolidación definitiva llegó en 2019, cuando se alzó con el Goya a Mejor Actriz por La trinchera infinita, marcando un antes y un después en su carrera más allá de la comedia.

Desde muy pequeña, Belén se formó en esgrima y llegó a competir a nivel nacional en la categoría de sable.

Belén Cuesta

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Su disciplina y dedicación en este deporte fueron parte de su formación personal desde niña y le ayudaron a mantener la constancia que más tarde aplicaría en su carrera artística.

Esa misma perseverancia la llevó a buscar oportunidades en la industria del cine desde sus años de formación: de adolescente compraba compulsivamente revistas de cine como La Ragazza y empapelaba su habitación con pósters de películas en lugar de fotos de cantantes o actores.

Además, ha confesado con humor que solía "colarse" en el Festival de Málaga para ver las películas y estar cerca de la industria, mientras estudiaba en la ESAD de Málaga.

Belén comparte su vida en Madrid con sus dos perras, una de ellas se llama Petra, a las que está unida desde hace varios años. Son protagonistas de varias publicaciones en sus redes sociales y, según ella misma ha explicado, es una parte crucial de su día a día.

También refleja su pasión por los viajes en sus redes, donde muestra la multitud de lugares que visita cada año, una actividad que compagina con su vida artística y que, según dice, es difícil dejar atrás cuando tiene que desplazarse.

La actriz no se limita solo a la interpretación. Además del cine, la televisión y el teatro, se interesa por otras disciplinas artísticas como la pintura, la danza y la escritura, y domina varios idiomas: inglés, francés, italiano y castellano.

Entre sus personajes favoritos se encuentra Sor Milagros, la monja junior de La llamada, un rol que le permitió mostrar su lado más cómico y entrañable, consolidando su reputación como intérprete versátil.

Antes de alcanzar el éxito, Belén trabajó en puestos como camarera y cajera, combinando largas jornadas laborales con ensayos que a veces se extendían hasta altas horas de la noche. Incluso coincidió tras la barra con Javier Ambrossi.

Este le prometió