El presentador Jesús Cintora.

El presentador Jesús Cintora. GTRES

Corazón

Jesús Cintora, 49 años: "Mi madre calentaba el agua en una lata para bañarnos. No había frigorífico ni lavadora"

El presentador recuerda con orgullo sus orígenes humildes en el pueblo.

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Acostumbrados a verle impecable frente a las cámaras, debatiendo con vehemencia sobre la actualidad política y social de nuestro país, resulta casi imposible imaginar a Jesús Cintora (49 años) en una realidad diametralmente opuesta.

Sin embargo, detrás del reconocido periodista y presentador se esconde una historia de superación, esfuerzo y unos orígenes extremadamente humildes de los que hoy se siente más orgulloso que nunca.

Una infancia marcada por la escasez material, pero rebosante de valores familiares.

"En mi casa no había agua caliente, ni lavadora, ni frigorífico, ni ducha". Con esta demoledora sinceridad, el propio Cintora ha relatado cómo fueron sus primeros años de vida en su pueblo.

Lejos de los lujos y las facilidades tecnológicas de las que hoy disfrutan muchos niños, su día a día era una lección constante de adaptación.

En aquellos años de España rural, las comodidades brillaban por su ausencia en el modesto hogar familiar.

"Mi madre calentaba el agua en una lata de conservas para bañarnos", recordaba el periodista en una conversación con EL ESPAÑOL con una mezcla de nostalgia y emoción.

La infancia de Jesús Cintora

La imagen es tan gráfica como conmovedora y relata una España que parece muy lejana pero que él vivió en primera persona: "Nos bañaban en la misma pila en la que luego mi madre fregaba los cacharros".

Un gesto cotidiano que hoy nos parece impensable y que, para la familia Cintora, era la más absoluta normalidad ante la falta de recursos.

No había calefacción para combatir el frío, pero sí el calor incondicional de una familia trabajadora que se dejaba la piel de sol a sol para sacar adelante a los suyos.

El pequeño Jesús no era un niño de estar todo el día jugando con videoconsolas. Su niñez consistió, en gran medida, en arrimar el hombro desde bien pronto.

"Mi infancia consistió en ir con mi padre en el camión y ayudar a mi abuelo, que era albañil", explicó en una entrevista concedida a EL ESPAÑOL años atrás.

De ellos aprendió la lección más valiosa, que el dinero cuesta mucho ganarlo y que nadie te regala nada.

Esas largas horas de carretera en la cabina del camión paterno, manchándose las manos de polvo, y los ratos entre andamios pasando herramientas a su abuelo, forjaron el carácter luchador e inconformista que hoy le caracteriza.

Lejos de sentir pudor o tratar de ocultar sus orígenes, Jesús Cintora saca pecho al hablar de sus raíces cada vez que tiene ocasión.

"Yo mi infancia en el pueblo no la cambio por nada, es mi primera universidad", afirma con absoluta rotundidad.

Y es que aquel piso modesto y sin comodidades fue el mejor caldo de cultivo para crear a un comunicador que entiende, de primera mano, los problemas reales de la calle.

Hoy, rozando el medio siglo de vida, el presentador echa la vista atrás y solo tiene palabras de agradecimiento.

Aquella lata de conservas sobre el fuego, la pila compartida y las manos curtidas de sus padres son su mayor tesoro; el ancla que le mantiene con los pies en la tierra.