El cantante Manolo García.
Manolo García, 70 años "Mi padre era agricultor y en mi casa no existía luz ni agua corriente. No sabía lo que era una ducha"
El cantante ha confesado cómo fue su dura infancia y su camino hasta llegar al éxito.
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Antes de convertirse en uno de los cantautores más queridos de la música española, Manolo García creció en una España muy diferente a la actual. El artista ha recordado en varias ocasiones la dureza de su infancia durante la década de los sesenta.
Una época con padres andaluces que emigraron a Cataluña y que estuvo marcada por las dificultades económicas, las carencias materiales y una vida de barrio obrero que, asegura, le dejó recuerdos imborrables.
"Recuerdo, dentro de la pobreza, que vivíamos en una casa muy humilde y que no teníamos agua corriente. Yo tenía que ir a la fuente pública con un cacharro como todos los niños. Las madres nos mandaban con cacharros a coger agua para cocinar, lavarnos...", recordaba en el podcast Por el principio.
Manolo García durante un concierto. Gtres
"No sabía lo que era una ducha ni un grifo con agua", apuntaba. Una rutina que hoy parece impensable, pero que entonces formaba parte del día a día de muchas familias trabajadoras.
Las dificultades no terminaban ahí. "La luz eran dos bombillas magras en las que muchas veces se iba la luz. Eran varios obreros y no había ningún tipo de miramiento. Se mantenía al barrio lo justo para que los esclavos trabajasen", rememoró.
"Todo era muy obrero. Calles sin asfaltar, hollín, chimeneas, exhalando humo constantemente, sirenas cambiando los turnos de trabajo...".
Una imagen que, según cuenta, refleja perfectamente la España de aquella época, donde miles de familias vivían alrededor de las fábricas y el trabajo marcaba el ritmo de cada jornada.
Otra de las estampas que conserva en la memoria es la forma en la que muchas familias intentaban garantizar su alimentación. "Cada casa criaba un marrano para el sustento familiar. Esa es la España que yo he vivido", explicó, recordando una costumbre muy extendida.
La cultura del esfuerzo la aprendió en casa. Su padre trabajaba desde muy pequeño en el campo. "Mi padre era labrador, un niño yuntero que se forjó en la vida durísima del campo desde muy pequeño", ha contado con admiración en el podcast.
En su caso, el camino tampoco fue fácil. El artista nunca destacó en los estudios y terminó dejándolos para incorporarse cuanto antes al mundo laboral. "No era buen estudiante y, por eso, dejé los estudios para ponerme a trabajar de carpintero".
Aquel oficio fue uno de sus primeros trabajos antes de encontrar su verdadera vocación en la música. Con el paso de los años, Manolo García terminó convirtiéndose en una de las grandes figuras del pop y el pop español. Sin embargo, nunca ha olvidado su humilde infancia.