Marta Sánchez

Marta Sánchez German / GTRES

Corazón

Marta Sánchez, 60 años: "Estudiaba tan mal que mi padre me obligó a dejarlo para trabajar en una peluquería y duré solo 3 fines de semana"

La artista madrileña repasa sus orígenes marcados por la exigencia de un hogar tradicional durante su infancia.

Más información: Manuel Carrasco: "Pasé mi infancia viviendo con mis 5 hermanos y mis padres en un piso de 60 metros".

Publicada

Marta Sánchez es, sin lugar a dudas, una de las grandes voces del pop español y un icono que ha marcado a varias generaciones.

Sin embargo, detrás de la inconfundible melena rubia, los éxitos internacionales y esa imagen de estrella que paralizó al país en los años 80 y 90, se esconde una infancia y una adolescencia repleta de claroscuros, disciplina férrea y anécdotas que forjaron su inquebrantable carácter.

Hoy, a sus 60 años, la artista echa la vista atrás para desgranar cómo fue crecer en el seno de una familia donde el arte corría por las venas, pero también la exigencia extrema.

Criada en el vibrante Madrid de los años 70, el destino de Marta parecía estar escrito desde la cuna. Hija del reconocido barítono asturiano Antonio Campó y apadrinada nada menos que por el mítico tenor Alfredo Kraus, la música clásica y la ópera eran el pan de cada día en su hogar.

"Sentía que este era mi camino", ha confesado al recordar aquellos primeros años rodeada de partituras.

Pero la realidad es que no todo era idílico. Lejos de ser la alumna perfecta que su entorno esperaba, la joven Marta era bastante dispersa en las aulas. Sus malas notas colmaron la paciencia de su progenitor, quien tomó una decisión drástica para darle una verdadera lección de vida.

"Estudiaba tan mal que mi padre me dijo: 'se acabó'. Dejas el colegio", relata la cantante con su habitual sinceridad. Así, su padre le obligó a ponerse a trabajar.

La experiencia en el mundo laboral ordinario, sin embargo, fue efímera: "Empecé a trabajar en una peluquería, lavando cabezas, y duré tres fines de semana. Le pedí perdón a mi padre y regresé a clases. Pero jamás dejé de pensar en la música", recuerda.

La educación en casa no era precisamente relajada. La propia Marta ha llegado a definir a sus padres como "bastante estrictos" y, en algunos aspectos, con formas de educar propias de otra época que hoy tacharíamos de "dictatoriales".

Esa rigidez no solo se aplicaba al expediente académico, sino también a la apariencia física, un tema que marcó sus primeros años de juventud.

Su madre jugaba un papel muy controlador en lo que respectaba a la báscula y la alimentación. "Mi madre me decía que no engordara. Cuando me ponía a comer, porque siempre he sido muy glotona, me advertía que tuviese cuidado", revela la intérprete de Soy yo.

La infancia de Marta Sánchez

El salto a la fama con el grupo Olé Olé trajo consigo un éxito arrollador, pero también tensiones de puertas para adentro. La transformación de aquella niña que cantaba en el salón de su casa a la explosiva mujer que acaparaba todas las portadas no fue fácil de asimilar para su familia.

A su padre, un hombre de corte clásico y tradicional, no le gustaba en absoluto que su hija fuera considerada el gran sex symbol de España.

A pesar de los roces, las estrictas directrices maternas sobre su físico y el disgusto paterno por sus estilismos atrevidos, Marta Sánchez supo tomar las riendas de su vida. Aquella adolescente rebelde que apenas aguantó lavando cabezas acabó convirtiéndose en una diva incombustible.

A sus 60 años, totalmente reconciliada con su pasado, demuestra que aquella educación, lejos de frenarla, le dio la fuerza necesaria para sobrevivir en la implacable industria musical.