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Mikel Merino, 30 años: "Mi madre no quería que yo jugara con balones y mi padre me llevaba al campo recién nacido"

El futbolista tiene claro que el éxito que hoy disfruta es gracias a los valores que, en el pasado, le inculcó su familia.

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El nombre de Mikel Merino vuelve a estar en boca de todos después de convertirse en el gran protagonista de la selección española al marcar el gol decisivo, con asistencia de Ferrán Torres, que certificó el pase a cuartos de final tras eliminar a la Selección de Portugal.

Un momento que vuelve a situar al centrocampista en el foco mediático, aunque detrás de su éxito hay una historia marcada por el esfuerzo, la humildad y una familia que siempre intentó que eligiera su propio camino.

A pesar de ser hijo del exfutbolista Miguel Merino, el internacional español asegura que nunca sintió la obligación de seguir sus pasos. Al contrario. Sus padres hicieron todo lo posible para que la decisión fuera únicamente suya.

Mikel Merino, durante un entrenamiento en el Mundial.

Mikel Merino, durante un entrenamiento en el Mundial. Reuters REUTERS

"Si algo tenía claro mi madre es que no quería balones de fútbol por casa hasta que yo no lo decidiera. Que no fuera porque mi padre era futbolista y yo tenía la presión de serlo", explicó en una entrevista para La Vanguardia.

Su madre quería que creciera sin condicionantes y que, llegado el momento, fuera él quien descubriera cuál era su verdadera pasión. Sin embargo, el fútbol terminó apareciendo de manera completamente natural.

"No tuve mi primer balón hasta que mi madre no me vio quitárselo a los niños por la calle. Entonces, para evitar problemas, decidió comprarme uno. A partir de ahí, ya fue algo como innato el querer ser futbolista", recordaba entre risas en la misma entrevista.

Aunque en casa intentaban mantenerlo alejado del balón durante sus primeros años, el fútbol siempre estuvo presente. Mikel era apenas un recién nacido cuando su padre le empezó a llevar a los partidos, experiencias que llegaron mucho antes de que pudiera imaginar una carrera profesional de élite.

"La primera vez que estuvo en un partido de fútbol fue en Balaídos", recordó Miguel Merino en una entrevista concedida a La Voz de Galicia.

En alguna que otra ocasión el futbolista ha admitido que no cree que estuviera predestinado a dedicarse profesionalmente al deporte. "No sé si estaba escrito, pero desde luego no era la intención de mis padres", aseguró en La Vanguardia.

"Desde niño nunca se me ocurrió otra cosa que no ser futbolista. Era mi sueño aunque quizás era un poco inconsciente porque no me daba cuenta de lo difícil que es y de la poca gente que llega y tiene la suerte de poder dedicarse a ello. Pero era lo que más deseaba, sabía que iba a ser mi vida".

Pese a esa pasión por el balón, nunca descuidó su formación académica. "Tuve que elegir y me dediqué al fútbol, pero no dejé los estudios". El de la Selección Española se graduó en Bachillerato, hizo la Selectividad y hasta un curso de técnico deportivo.

Y si hay algo que Mikel Merino destaca constantemente de su situación, son los cimientos que le han hecho llegar hasta donde está. "Mi familia es lo más importante. Me han inculcado unos valores y se lo debo todo", expresó en Noticias de Navarra.

"Mi padre siempre me ha transmitido los valores de trabajo en equipo, de currar y no quejarte, y de cuidarte y ser un buen compañero. Que no debo ser egoísta. Son valores que llevo por bandera y ahora me va muy bien", afirma el centrocampista.