La playa donde desconecta Luz Casal

La playa donde desconecta Luz Casal

Corazón

La playa donde desconecta Luz Casal: pueblo de 55 habitantes, 3 km de arena fina y Monumento Natural

La cantante encuentra la paz lejos del ruido mediático en un recóndito rincón de la costa asturiana.

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Entre la vorágine de las giras internacionales, las interminables horas de estudio de grabación y la constante exposición pública, todo gran artista necesita una vía de escape.

Un santuario donde apagar el teléfono, alejarse de los focos y volver a conectar con la realidad.

Para Luz Casal, una de las voces más respetadas y prodigiosas de nuestro país, el lujo no reside en atraer un yate en el Mediterráneo ni en una villa privada del Caribe.

Su mayor refugio se esconde en un remoto y salvaje rincón del norte de España.

Hablamos de Bayas, una diminuta parroquia perteneciente al concejo asturiano de Castrillón. Este recóndito enclave apenas cuenta con 55 habitantes censados.

Un lugar donde el trato es familiar, el tiempo parece haberse detenido y el silencio absoluto solo se ve interrumpido por el constante rugir del mar chocando contra las rocas.

A un paso de las viviendas tradicionales y los prados verdes de la aldea se despliega el verdadero imán que cautivó a la artista, el espectacular Playón de Bayas.

Con sus casi 3 kilómetros ininterrumpidos de arena fina y oscura, esta inmensa lengua de costa ostenta el título de ser el arenal más largo de Asturias.

Es un paisaje tan imponente y rico a nivel ecológico que lleva años fuertemente protegido por las autoridades medioambientales.

De hecho, forma parte del Monumento Natural de la Isla de la Deva y Playón de Bayas. La isla, un enorme promontorio de piedra que emerge desafiante frente a la orilla, completa una estampa de película que corta la respiración a cualquier visitante que pise la zona por primera vez.

Aunque Luz Casal nació en la localidad coruñesa de Boimorto, pasó toda su infancia y primera juventud en la cercana ciudad de Avilés. Esa crianza bañada por el salitre marcó a fuego su carácter y su manera de entender el descanso y el tiempo libre.

Playón de Bayas

Playón de Bayas

La intérprete de himnos como Piensa en mí o No me importa nada ha confesado en repetidas ocasiones su debilidad por este rincón de la geografía española.

Para ella, escapar de la rutina madrileña implica abrigarse bien y caminar por playas agrestes, salvajes y sin domesticar. Huye deliberadamente de las aglomeraciones y del bullicio urbano.

Su conexión emocional con este arenal de Castrillón es tan profunda que traspasó la barrera de lo personal para convertirse en arte. La belleza indomable y melancólica de la costa de Bayas fue el marco perfecto para su música.

Tanta es su devoción por este tramo que decidió convertirlo en la imagen oficial de su trabajo. Las majestuosas dunas y la feria del oleaje cantábrico sirvieron de escenario inmejorable para fotografiar la portada de Un mar de confianza, uno de sus discos más memorables.

Playón de Bayas

Playón de Bayas

Pasear hoy por esta playa asturiana es entender al instante la decisión de la cantante. Recorrer la orilla de punta a punta supone una inmersión total en la naturaleza más salvaje.

No hay ruido de coches ni rastro de estrés. Solo el viento azotando los imponentes acantilados que franquean el arenal.

En un mundo dominado por la inmediatez y la hiperconectividad, la elección de Luz Casal es una auténtica lección de vida. Su lujo cotidiano se resume en el anonimato que le brindan poco más de medio centenar de vecinos, un ecosistema intocable y tres kilómetros de arena fina para caminar sin mirar el reloj.