La playa donde desconecta Carlos Alcaraz
La playa donde veranea Carlos Alcaraz: 300 metros de costa, aguas cristalinas y a solo 15 minutos de Ibiza
El escondite ibicenco del número uno del tenis: un paraíso de cantos rodados y entorno natural inigualable.
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Entre torneos de Grand Slam, entrenamientos maratonianos y la presión constante de mantenerse en la cima del tenis mundial, la vida de Carlos Alcaraz no da tregua.
Sin embargo, cuando el prodigio murciano necesita resetear el cuerpo y la mente, hay un destino que se ha convertido en su particular santuario, Ibiza. Y dentro de la isla pitiusa, su rincón predilecto tiene nombre propio, Cala Jondal.
Lejos del bullicio de las macrodiscotecas y las aglomeraciones del centro, esta espectacular bahía situada al sur de la isla balear ofrece exactamente lo que busca un deportista de élite durante sus codiciadas vacaciones.
Privacidad, lujo relajado y un entorno natural que corta la respiración. No es casualidad que, año tras año, sea el escondite favorito de la jet set internacional y de celebridades de todo el planeta.
Cala Jondal no es la típica playa de arena fina que inunda las postales de las agencias de viajes. Sus 300 metros de longitud están formados, en su mayor parte, por cantos rodados y guijarros blancos, abrazados por escarpados acantilados cubiertos de pinos que parecen querer lanzarse al mar.
Es precisamente esta geografía caprichosa la que protege la cala de los vientos, manteniendo sus aguas absolutamente cristalinas y de un color turquesa magnético.
Un escenario idóneo para un baño reparador que alivia los músculos tras meses de competición al más alto nivel.
Cala Jondal
Cambiar la tierra batida o la exigente pista dura por este rincón del Mediterráneo es la mejor de las terapias para el tenista de El Palmar.
A pesar de la sensación de aislamiento y exclusividad que se respira en el ambiente, su ubicación es inmejorable. La playa se encuentra a escasos 15 minutos en coche de la ciudad de Ibiza y a un tiro de piedra del aeropuerto.
Una comodidad clave para alguien como Alcaraz, cuya agenda siempre se mide al milímetro y no permite pérdidas de tiempo en eternos traslados.
Pero si hay algo que define el estatus de Cala Jondal es su sofisticado ambiente. La bahía suele estar salpicada de espectaculares yates de lujo que fondean en sus tranquilas aguas.
Cala Jondal, en Ibiza
Desde allí, los afortunados pueden bajar a tierra en pequeñas embarcaciones tipo zodiac directamente a los pontones de madera de los exclusivos chiringuitos de la orilla.
En este tramo de costa se levantan algunos de los beach clubs y restaurantes más famosos y exclusivos de la isla. Es el escenario perfecto para disfrutar de una buena paella de marisco fresco, gastronomía mediterránea de primera nivel y música chill out mientras el sol cae sobre el horizonte.
Aquí, los horarios desaparecen. Es habitual ver a Carlos disfrutando de largas jornadas marineras, tostándose al sol en la cubierta de un barco junto a sus amigos de toda la vida y su familia, que son su gran pilar.
En definitiva, este rincón ibicenco representa el equilibrio perfecto para el número uno. Un oasis de paz donde la raqueta se queda guardada en la funda y la magia de la isla balear hace su trabajo para devolvernos a un Carlos Alcaraz cargado de energía, moreno y listo para comerse, de nuevo, el mundo entero.