Turistas en una ruta por Las Médulas

Turistas en una ruta por Las Médulas César Sánchez Ical

Corazón

La mina romana perfecta para recorrer a pie en España: del siglo I a. C., repleta de oro y Patrimonio de la Humanidad

En este paraje, muy cerca de León, pueden realizarse infinidad de rutas y actividades para disfrutar en familia.

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En el corazón de El Bierzo, la tierra parece haber sido fracturada por el capricho de un gigante. Bajo la luz ocre se alza un monumento a la ambición antigua.

Aquí, el paisaje se rompe de pronto en un estallido de bermellón y oro. Son Las Médulas, una maravilla de formas inverosímiles resultado de una ingeniería colosal que quebró montañas para extraer sus entrañas.

Allí donde los romanos derribaron montes enteros en busca de oro, hoy quedan galerías silenciosas y arcilla que parecen flotar sobre el verde de los castaños.

A este lugar se le conoce como "la Capadocia española" y no es para menos, sus picos rojizos, las formas caprichosas de las rocas y ese paisaje casi de "cuento de hadas" son los responsables.

Las Médulas son un conjunto montañoso en el que los romanos excavaron durante siglos para extraer oro. Con esta práctica crearon así un paisaje de picos rojos y terrazas espectaculares.

Situadas en la comarca de El Bierzo (León), junto al río del valle Sil, estas explotaciones constituyeron la mayor mina de oro a cielo abierto del Imperio Romano. Se calcula que empezaron a trabajarla en época de Augusto, siglos I a. C. y I d. C.

Su forma de operar era utilizar un sistema hidráulico gigantesco conocido como ruina montium y que hoy todavía asombra por su escala y precisión. Consistía en construir más de 600 km de canales que captaban el agua de ríos. Ese agua corría por pendientes muy suaves y se concentraba en galerías excavadas dentro de la montaña.

Cuando se abrían las compuertas, la presión y el caudal arrasaban las laderas desmontando literalmente la roca y arrastrando las tierras auríferas hacia grandes lavaderos.

Allí, las corrientes más lentas dejaban sedimentar el oro, que se separaba de las arenas en unos conos que hoy configuran el paisaje actual de Las Médulas.

Se estima que los romanos pudieron extraer entre 4.000 y 5.000 kilos de oro durante todo el periodo de explotación.

Con todo este proceso, se quedó un paisaje de pináculos rojizos, valles rellenos de escombros y lagos. Un enclave que fue declarado Bien de Interés Cultural, después Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y, además, Monumento Nacional.

Hoy en día es un paraje donde se mezcla historia, geología y naturaleza. Es el lugar perfecto para disfrutar de sus miradores y sus espectaculares vistas, de sus rutas y senderos y de sus actividades como la observación de aves o la práctica de padel-surf.

Así, el contraste entre las arenas rojizas y el verde de los bosques de castaños y robles hacen que el paisaje se parezca a la Capadocia en Turquía.