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El pueblo medieval perfecto para recorrer a pie: 42 habitantes, casas de piedra y el hogar de Heidi

Este lugar cuenta con una torre de 21 metros de altura, datada del siglo XIII, que dio nombre al pueblo.

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Entre montañas que parecen tocar el cielo, la piedra se agrupa en silencio formando un pequeño conjunto detenido en el tiempo. Torres, casas y calles empedradas componen una estampa sobria, donde el paisaje domina y la presencia humana se integra con naturalidad.

El aire puro, el verde intenso y la calma que envuelve cada rincón crean una sensación de aislamiento sereno.

Hoy descubriremos Mogrovejo, un enclave donde la arquitectura tradicional y la inmensidad de los Picos de Europa se funden en una imagen auténtica, casi intacta, profundamente evocadora.

Mogrovejo, Cantabria

Mogrovejo, Cantabria

Situada en Cantabria, a esta aldea minúscula se la conoce como "el pueblo de Heidi" por su aire alpino, con casas de piedra y madera, calles estrechas y un entorno rodeado de montañas y prados.

Está a unos quince minutos de Potes y es un conjunto histórico muy compacto de apenas unas veinte casas bien conservadas que le valió para ser declarado como Bien de Interés Cultural.

El caserío, con tan solo 42 habitantes, se reparte en una docena escasa de casas blancas y de piedra, con tejados de dos aguas y balcones de madera orientados al sol del sur. Sus callejuelas estrechas suben y bajan por el terreno, lo que le da un "aire de cuento".

Este pueblo es el ejemplo perfecto de arquitectura rural de montaña, con elementos tradicionales cántabros, como tejados de piedra o corrales.

Precisamente en la zona alta se conserva la Torre de Mogrovejo, el edificio que más domina el paisaje. Esta fortaleza de finales del siglo XIII y de planta cuadrada, cuenta con una altura de 21 metros y constituye un símbolo del poder señorial que hubo en el valle, consolidándose hoy como el icono más destacado de su patrimonio.

A la torre, de propiedad privada, se le suma una casona solariega del siglo XIX y una pequeña capillabarroca del XVII, también privadas.

Junto al casco histórico se sitúa la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, una construcción de una sola nave que destaca por su sobriedad. También puedes visitar el Museo de la Escuela Rural, que rinde homenaje a los maestros rurales de Liébana, que educaban en lugares modestos y alejados de las grandes ciudades.

Entre otros elementos típicos del casco destacan el único hórreo, las pequeñas casas de piedra con corrales y el típico nacimiento de agua que se ha convertido en un punto fotogénico de visita obligada, donde se combina el elemento natural y el ambiente de aldea marinera‑montañesa de Cantabria.

El nacimiento del agua hace referencia a la Fuente del Sabio, el rincón más fotografiado del pueblo. Este pequeño chorro parece que brota de la roca, rodeado por un murete de piedra y un pequeño bebedero.

Mogrovejo no se limita al caserío, su encanto crece cuando se explora su entorno natural. El pueblo se encuentra en un alto desde el que se domina el valle de Valdebaró y el flanco de los Picos de Europa, rodeado de bosques de robles y hayas.

Desde este lugar también parten varios senderos de montaña, perfectos para quienes buscan una mezcla de historia y paisaje. La ruta más famosa es la "Bajo los Picos", un sendero circular de unos 9 kilómetros con unos 400 metros de desnivel. El recorrido atraviesa bosques, aldeas y pastos verdes repletos de ganado.

Como hemos comentado, muchos llaman a este pueblo como "el de Heidi" por su aire alpino, pero también porque se rodaron algunas versiones de la película o serie, lo que reforzó esta imagen idílica.

Todo esto es precisamente lo que hace que Mogrovejo parezca un pueblo de cuento, cuidado hasta el último detalle y con un encanto de postal de montaña que se hace realidad.