Vista de la villa medieval de Santa Pau.

Vista de la villa medieval de Santa Pau.

Corazón

El pueblo medieval del siglo XIII, con una iglesia en un volcán y un castillo convertido en escuela: perfecto para una escapada

Este lugar es un plató natural para series y películas debido a sus calles empedradas y su inconfundible estética medieval.

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La riqueza cultural, gastronómica y patrimonial que posee nuestro país es incuestionable. Cada rincón guarda una joya por descubrir, lugares que sorprenden por su autenticidad y por la forma en que han sabido conservar su esencia.

En eso somos especialmente afortunados, pueblos medievales que parecen sacados de una película, escenarios que han sido llevados al cine y monumentos que emergen en los lugares más inesperados.

Uno de esos lugares es Santa Pau, un rincón con alma medieval donde la piedra, los soportales y el entorno volcánico dan forma a un escenario tan singular como evocador.

Pueblo Medieval de Santa Pau, La Garrotxa

Pueblo Medieval de Santa Pau, La Garrotxa iStock

Este pueblo de 1.600 habitantes está ubicado en pleno corazón del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, en la provincia de Girona, Cataluña.

Su casco antiguo, con calles empedradas, murallas y casas de piedra le valió para ser declarado Conjunto Histórico-Artístico, lo que le convierte en una de las villas medievales mejor conservadas de Cataluña.

Originada en los siglos XIII y XIV, la villa de Santa Pau se expandió desde su castillo central. Este núcleo fortificado, resguardado por murallas y antiguos portales, alberga las raíces del municipio: sus primeras casas y su característica plaza porticada o Plaza Mayor.

Conocida como Firal dels Bous, hoy es el corazón del pueblo, con arcos de piedra góticos y renacentistas. Adosada a esta, se encuentra la iglesia de Santa María, un edificio de una sola nave con campanario robusto.

Por su parte, en el siglo XX el castillo-fortaleza albergó una escuela regentada por religiosas, que lo abandonaron en 1968. Desde entonces, permanece cerrado, lo que le da un aire algo misterioso aunque visible desde casi todo el pueblo.

Esta villa también puede admirarse desde lo más alto. Santa Pau cuenta con miradores como el de la Plaza del Mirador o Portal del mar, que ofrece las mejores panorámicas del casco amurallado, las casas de piedra y el valle de alrededor.

Si te apasiona la naturaleza, también puedes realizar sus rutas de senderismo y así disfrutar de sus pequeñas pozas y cascadas cercanas como la de Gorg Blau o sorprenderte con el volcán de Santa Margarida y el Croscat.

El volcán de Santa Margarida custodia un secreto en su corazón. Con una altitud de 682 metros y un cráter de dos kilómetros de perímetro, este gigante dormido —cuya última erupción se remonta a hace 11,000 años— alberga en su centro la ermita románica de Santa Margarida de Sacot.

Iglesia de Santa Margarita de Sacot cerca de Santa Pau, en el fondo del cráter

Iglesia de Santa Margarita de Sacot cerca de Santa Pau, en el fondo del cráter iStock

Según cuenta la leyenda, el templo se erigió en el lugar exacto donde se halló una imagen de la Virgen, creando un paisaje único donde la fe abraza el pasado volcánico.

Además de su patrimonio, el pueblo se ha convertido en un auténtico plató natural para series y películas, gracias a sus calles empedradas y su inconfundible estética medieval.

Con todo esto, Santa Pau conforma un pueblo detenido entre piedra, volcanes y leyendas. Aquí parece que el paisaje te invita a entrar en un paraje de otra época.