El refugio de José Luis Perales
El refugio de José Luis Perales en un pueblo de 120 habitantes: iglesia del siglo XVI, origen medieval y famoso por su vino
El cantautor ha recorrido medio mundo pero su verdadero paraíso está en la Alcarria conquense.
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Ha cantado al amor, a los veleros y a la libertad en los escenarios más imponentes de América y Europa. Sin embargo, cuando se apagan los focos y el clamor del público se desvanece, José Luis Perales no busca el lujo de las grandes capitales. Su brújula personal siempre apunta en una misma y certera dirección: Castejón, su pueblo natal.
Situado en el corazón de la Alcarria conquense, este pequeño municipio es el secreto mejor guardado del artista. Un remanso de paz, de calles silenciosas, cuestas y casas de arquitectura tradicional que cuenta con un censo que apenas roza los 130 habitantes. Allí, el cantante no es la estrella internacional que ha vendido más de 50 millones de discos, sino simplemente "José Luis", el vecino de toda la vida.
Mientras otros famosos de su talla presumen de yates privados o villas blindadas en la Costa del Sol, Perales ha encontrado el lujo en la más absoluta sencillez. Castejón le ofrece algo que el dinero no puede comprar: el anonimato, la calma y el arraigo a sus raíces.
Fue en estas mismas calles donde correteaba de niño y donde soñaba con ser escultor antes de que la música se cruzara de lleno en su camino. Su casa en este municipio de Cuenca es su santuario privado. Lejos de cualquier ostentación, se trata de una vivienda donde el tiempo parece detenerse.
Es entre estas paredes donde el autor de ¿Y cómo es el? ha compuesto algunas de sus melodías más inmortales, inspirándose en la tranquilidad del campo, el canto de los pájaros y los inviernos junto a la chimenea.
Castejón
Pero en Castejón, Perales no solo hace música. En este rincón sosegado de la España Vaciada, el artista da rienda suelta a su otra gran vocación, la alfarería. El cantautor tiene su propio taller de cerámica en su refugio, donde pasa horas moldeando el barro con sus manos, una actividad física y creativa que le sirve como terapia, refugio y meditación.
Además del barro, la vida de Perales en el pueblo se compone de placeres minúsculos. Disfruta de la jardinería, de los largos paseos por los paisajes de la Alcarria y de las charlas sin prisas. Aquí no hay paparazis escondidos ni admiradores histéricos pidiendo fotografías; hay un profundo respeto y una convivencia vecinal que protege con celo la intimidad de su habitante más ilustre.
Castejón
Castejón no cuenta con grandes reclamos turísticos, pero su encanto reside en su innegable autenticidad. Destaca su modesta Iglesia Parroquial de la Virgen de la Asunción (siglo XVI) y el entorno natural privilegiado que lo rodea, con lomas y pinares que cambian de color con cada estación.
También cuenta con Las Cuevas del Vino, unas bodegas tradicionales excavadas a pico directamente en la roca de la ladera de la montaña. Tradicionalmente, las familias excavaban estas galerías para hacer y guardar su propio vino, aprovechando la temperatura constante del subsuelo.
Un paisaje sobrio y sereno que ha moldeado el carácter humilde del artista, quien nunca ha renegado de su origen, llevándolo por bandera a nivel mundial.
Hoy, a sus 81 años y ya retirado oficialmente de las largas y agotadoras giras internacionales, este pequeño municipio de Cuenca se ha convertido más que nunca en su centro de operaciones vital. Un lugar donde el velero de José Luis Perales encontró, hace ya mucho tiempo, el puerto perfecto para echar el ancla.