Pueblo de Altea, Alicante.

Pueblo de Altea, Alicante. National Geographic

Corazón

Parece Santorini, pero es España: el pueblo blanco junto al mar con calles empedradas, cúpulas azules y luz infinita

Este lugar cuenta con una torre del siglo XIII que se utilizaba como punto de vigilancia frente a los ataques piratas.

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Se acerca el verano y, con él, las ganas de escaparse a la playa y dejarse llevar por la brisa marina acariciando nuestro pelo. Aunque, como bien se sabe, hay tantos tipos de vacaciones como gustos. Algunos prefieren no moverse de su pueblo, otros viajar por el extranjero y hay varios que eligen disfrutar de las joyas costeras que esconde nuestro propio país.

El dilema de siempre vuelve a aparecer: ¿playa o montaña? Hay a veces que no hace falta decidir, solo basta con disfrutar de las dos en un mismo lugar. Rincones capaces de ofrecer lo mejor de los dos mundos, con escenarios que, por momentos, parecen más propios de otros países que de la Península.

Así es Altea, un enclave donde el blanco de sus casas se funde con el azul del Mediterráneo y la cercanía de la sierra crea un equilibrio perfecto.

Este precioso pueblo costero situado en la provincia de Alicante, en plena Costa Blanca, es uno de esos lugares que parecen salidos de un cuadro.

Conocida como la "cúpula del Mediterráneo", esta ciudad fue un pueblo de pescadores y agricultores originado en la época musulmana. Su máximo esplendor llegó en los siglos XVIII y XIX, cuando se convirtió en puerto pesquero y centro comercial.

Aunque sin duda, su auge sucedió en la década de 1960, cuando se transformó para el turismo en un destino costero. Pese a esto, actualmente mantiene un aire tranquilo y menos masificado que otros puntos de la Costa Blanca.

Qué ver

En Altea, lo imprescindible combina casco antiguo, vistas al mar, playas y algo de naturaleza.

Lo mejor será empezar por su centro histórico, conocido como El Fornet, donde calles empedradas, casas blancas y balcones llenos de flores te transportan a un escenario mediterráneo casi fotográfico.

Allí debes visitar su corazón, la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo del siglo XIX, con sus dos cúpulas azules y blancas visibles a kilómetros de distancia.

Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, Altea

Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, Altea Wikipedia

Detente también en la Plaza de la Iglesia, llena de terrazas, músicos callejeros y puestos de artesanía y aprovecha para subir a alguno de los miradores como el Mirador Cronistas de España o el Mirador del Portal Vell.

Desde este punto podrás admirar el contraste de las casas blancas, el azul del Mediterráneo y el verde de la sierra.

Bajando hacia el mar, el itinerario continúa por el paseo marítimo, que une el casco histórico con el puerto pesquero y deportivo. Junto al paseo están las esperadas playas, como la de la Roda o la del Mascarat.

Puedes también dirigirte hacia la torre vigía de Bellaguarda del siglo XIII, antiguo punto de vigilancia frente a los ataques piratas.

Si te gusta la naturaleza, te recomendamos visitar el entorno de la Sierra de Bèrnia o hacer rutas en kayak por calas cercanas.

Con todo esto, hay quien compara a Altea con Grecia. Ambos ofrecen casas encaladas, mar azul intenso y un aire muy mediterráneo.

Y no es para menos, ya que este lugar es un "refugio" para muchas celebridades. Entre los nombres más conocidos se encuentra la actriz y comediante Amy Schumer, Màxim Huerta o el actor Javier Cámara. También el pintor Benjamín Palencia o el poeta Rafael Alberti.