Valle de Benasque, España.

Valle de Benasque, España. iStock

Corazón

Parecen Los Alpes, pero es España: 2.000 habitantes, palacio del siglo XVI e impresionantes glaciares y lagos

Este rincón es uno de los destinos habituales de José Luis Martinez Almeida, donde aprovecha para disfrutar de sus rutas de senderismo.

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La naturaleza es sabia y preciosa a la vez. En rincones escondidos se abre paso, regalando paisajes que parecen sacados de una postal. Entre la alta montaña surgen escenarios donde lo imponente domina: glaciares, ibones y cumbres que se alzan con fuerza, envueltos en un entorno medieval.

La sensación es la de una aventura serena, donde la inmensidad convive con la calma. El aire puro, el sonido lejano del agua y la luz que cambia sobre la roca crean un equilibrio perfecto entre viveza y tranquilidad. Todo invita a explorar, pero también a detenerse y a contemplar.

Así se presenta el Valle de Benasque: un territorio donde la montaña impone su ritmo y la naturaleza despliega toda su grandeza.

Entre cumbres y valles, este rincón del Pirineo famoso por su paisaje de alta montaña, concentra algunas de las cumbres más altas, como el Aneto y el Posets.

Con tan solo 2.000 habitantes, el pueblo de Benasque mantiene una identidad muy marcada con su arquitectura de montaña, tradición ganadera y un ambiente muy tranquilo, pero muy activo para el turismo.

Situado en Huesca, su pequeño casco histórico destaca por lo bien cuidado que está. Sus casas nobles con calles de piedra y edificios renacentistas evocan a una villa medieval.

En pleno centro se encuentra su Iglesia de Santa María la Mayor, construida en el siglo XI y de origen románico, se sitúa frente al Ayuntamiento y está rodeada de un patio ajardinado.

Esta iglesia es el claro ejemplo de la historia pirenaica ya que reúne del románico altoaragonés a intervenciones barrocas y contemporáneas.

Destaca también la Casa Juste y la Casa Faure, dos de las casas fuertes más emblemáticas. La función de la primera, una casa-fuerte con una torre de 17 metros, era tanto residencial como defensiva. La segunda, una casa palacio fortificada, fue la casa natal de figuras históricas como José Ferraz y Cornel.

Ambas representan la tradición de casas señoriales del Alto Aragón, con piedra local, pizarra y elementos defensivos.

Joya del Renacimiento

Sin duda, la joya de la corona de este pueblo es el Palacio de los Condes de Ribagorza. Del siglo XVI, este edificio de planta rectangular y tres pisos destaca por su fachada principal con una portada monumental de arco de medio punto y unas ventanas con molduras.

Declarado Bien de Interés Cultural, resume perfectamente la transición del Gótico al Renacimiento, con influencias italianas adaptadas al entorno montañés.

Hoy funciona como centro cultural y espacio multifuncional con exposiciones, conferencias y otras actividades.

Palacio de los Condes de Ribagorza

Palacio de los Condes de Ribagorza Huesca La Magia

Este pueblo, situado en el Valle del mismo nombre, enamora también por su paisaje alpino de alta montaña. Sus cumbres escarpadas por encima de los 3.000 metros, sus glaciares activos y lagos de aguas turquesas y praderas verdes recuerdan a Los Alpes suizos.

En verano, las praderas alpinas con flores, pinos silvestres y alerces densos, crean esa postal típica de Suiza o Austria. En invierno, la nieve cubre un relieve dramático que invita al esquí.

Se le suman también esos lagos de montaña de origen glaciar, cascadas y cabañas de piedra en prados rodeados de agujas rocosas.

El encanto de este enclave es bien conocido por José Luis Martinez Almeida. El alcalde de Madrid es un habitual del Valle de Benasque, donde se escapa con su esposa Teresa Urquijo.

Lo visita desde hace más de 15 años, cautivado por su paisaje alpino, su tranquilidad y sus rutas de senderismo.