Histórico puente Pulteney en Bath al atardecer

Histórico puente Pulteney en Bath al atardecer iStock

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La ciudad romana perfecta para recorrer a pie: del siglo I d. C., manantiales sagrados y un puente habitado en su interior

Su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad gracias a su legado arquitectónico, que fusiona los estilos romano, medieval y georgiano.

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La piedra color miel brilla con una luz suave, como si el atardecer se hubiera quedado a vivir en las fachadas. Calles elegantes, terrazas tranquilas y el murmullo constante del agua evocan una ciudad pausada, refinada, donde cada rincón parece pensado para pasear sin prisa.

Existe un aire georgiano, casi novelesco, que recuerda a carruajes, jardines cuidados y conversaciones que flotan entre columnas y plazas.

Así se siente Bath: una ciudad donde el pasado romano y la elegancia georgiana conviven con naturalidad.

Termas romanas en la ciudad de Bath, Inglaterra, en un bonito día de verano

Termas romanas en la ciudad de Bath, Inglaterra, en un bonito día de verano iStock

Situada al suroeste de Inglaterra, fue fundada por los romanos en el siglo I d. C. y se convirtió en un centro termal dedicado a la diosa Sulis Minerva, con aguas calientes que aún brotan a sus 46 ºC.

Fueron los romanos quienes construyeron complejos termales, termas y baños alrededor de los manantiales sagrados, atrayendo a peregrinos de todo el imperio.

Tras la caída romana, Bath decayó en la Edad Media, pero mantuvo su abadía gótica y se convirtió en un núcleo textil.

Fue en el siglo XVIII cuando se convirtió en un destino de moda para la élite. Gracias a los arquitectos John Wood el Viejo y su hijo y a las visitas de la reina Ana de Gran Bretaña, que acudía al lugar atraída por los supuestos poderes curativos de sus aguas.

Con todo esto, el casco histórico de la ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, es un compacto tesoro de arquitectura romana, medieval y georgiana que se recorre fácilmente a pie en unas horas.

En tus paradas obligatorias deberás visitar las mencionadas termas romanas, su abadía gótica del siglo XV o el Circus. Este círculo de 33 casas forma tres alas curvas inspiradas en el Coliseo romano, con órdenes dórico, jónico y corintio superpuestos.

Vista aérea de The Circus en Bath Somerset, Inglaterra

Vista aérea de The Circus en Bath Somerset, Inglaterra iStock

Originalmente King's Circus, sobrevivió a una bomba en la Segunda Guerra Mundial y hoy rodea un jardín con plátanos centenarios.

También destaca el Royal Crescent, un semicírculo de 30 casas adosadas de 150 metros de largo que presenta una fachada jónica y un césped central separado por un foso oculto.

Estas dos últimas joyas arquitectónicas simbolizan la visión urbana de padre e hijo de transformar Bath en una "nueva Roma".

Vista aérea de la Royal Crescent en Bath Somerset, Inglaterra

Vista aérea de la Royal Crescent en Bath Somerset, Inglaterra iStock

Otro de los monumentos que más destacan al visitar esta ciudad es el Puente Pulteney, icono del siglo XVIII. Su creador se inspiró en puentes italianos como el Puente Vecchio o el Rialto.

Es hoy uno de los pocos puentes habitados con tiendas a ambos lados, como floristerías, galerías de arte y cafés. Cruza el río Avon y a lo largo de sus 45 metros ofrece unas vistas espectaculares de las cascadas.

Como curiosidad, este puente aparece en la serie Los Bridgerton. Además, la escritora Jane Austen vivió allí y le inspiró para escribir novelas como Persuasión. Otra autora, Mary Shelley, concibió Frankenstein en 1816 mientras residía en la ciudad.