El Langui

El Langui Cristina Villarino.

Corazón

El Langui (46), sobre su barrio en Madrid: "En Pan Bendito se levantan a las 7 para trabajar con los suelos llenos de basura"

El actor y rapero siempre ha defendido con orgullo sus raíces procedentes del barrio madrileño de Pan Bendito.

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Juan Manuel Montilla, El Langui, 46 años, nunca ha tenido reparos en señalar con el dedo lo que pasa en su barrio, Pan Bendito, al sur de Madrid.

Entre el orgullo y la indignación, el rapero ha convertido esas calles en bandera de una realidad incómoda: la de los barrios humildes que sienten que solo se acuerda de ellos cuando hay fotos de por medio.

Papeleras reventadas, bancos cubiertos de hierbajos, contenedores desborados, aceras imposibles para carritos y sillas de ruedas, jardines destartalados

Esa es la estampa cotidiana que él mismo describe y que contrasta con la postal pulida del norte y el centeo de la capital. "A la gente de la zona sur y los barrios humildes siempre nos toca vivir entre mierda, basura y dejadez", denunció el artista en El País, harto de que sus vecinos convivan con la suciedad como si fuera parte del paisaje.

Pan Bendito no es solo un decorado en sus videoclips; es su casa, su infancia y el lugar donde aprendió a mirar la calle con otros ojos. Por eso, cuando siente que se ríen de su barrio, salta.

Hace años impulsó una recogida de firmas en Change.org para llamar la atención de la alcaldesa Manuela Carmena y de delegada de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Sabanés. 

La campaña se llamó "Infectado Distrito" y vino acompañada de un videoclip de La Excepción en el que se ven zonas de Carbanchel con mobiliario destrozado, basura acumulada y jardines sin cuidar. Más de 150.000 personas vieron el vídeo en YouTube, pero en Pan Bendito, asegura, poco cambió.

El Langui recuerda que en 2015 ya consiguió que el Ayuntamiento visitara el barrio. Entonces les prometieron "emprender un operativo para reparar y sustituir papeleras, arreglar bocas de riego, acondicionar bancos".

Tres años después, su balance era demoledor: "Vinieron y nos hicismos la foto y nos dijeron que todo iba a a mejorar. Creíamos que con la llegada de Ahora Madrid iba a hacer un cambio de verdad, que iban a cuidar el sur de Madrid. Y se han reído en nuestra cara, diciéndonos que era una vergüenza como estaba, y pasando después. En tres años no han hecho absolutamente nada".

Lejos de rendisrse, el Langui insistia: "Los vecinos del sur de Madrid no se merecen que el Ayuntamiento no les haga ni caso", afirmó, convencido de que la presión vecinal es la única manera de mover algo.

También avisa de la jugada que se repite en cada denuncia pública: "Ahora, después de lo del vídeo y las firmas, estarán por aquí una semana limpiando por encima y después si te he visto no me acuerdo, como hacen siempre. Esto tiene que cambiar de una vez".

Su batalla por Pan Bendito no es un gesto aislado. El mismo artista que paralizó autobuses para que las sillas de ruedas monitorizadas pudieran subir al transporte público aplica esa mezcla de obstinación y altavoz mediático a su propio barrio.

Desde las rimas hasta las recogidas de firmas, El Langui ha decidido que, mientras él tenga voz, Pan Bendito no será solo un punto más en el mapa, sino el símbolo de un sur que exige dignidad.