José Sacristán, 88 años, sobre su infancia en Madrid: No había un sitio en el que se estuviera mejor

José Sacristán, 88 años, sobre su infancia en Madrid: "No había un sitio en el que se estuviera mejor"

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José Sacristán, 88 años, sobre su infancia en Chinchón en los 40: "No había un sitio en el que se estuviera mejor"

José Sacristán, actor y director de cine y teatro español, ahonda en su infancia en Chinchón:

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José Sacristán, actor español de grandísima carrera interpretativa que cuenta con una infinita lista de éxitos a sus espaldas entre cine y teatro, habla sobre su infancia y confiesa que estuvo marcada por la figura de su padre.

El protagonista de largometrajes como 'Formentera Laby' y 'Quatretondeta', afirma que pasó unos primeros años duros en el Chinchón de la década de los 40, un escenario marcado por el hambre y las ausencias de la posguerra.

En varias entrevistas, Sacristán asegura que en la España de su niñez se respiraba ambiente de victoria y de derrota, con el pueblo dividido, y su único lugar de confort y seguridad era junto a Nati: su madre.

"Mi madre era mi cómplice, mi alegría, cuando ella aparecía era todo celebración. No había un sitio en el que se estuviera mejor", comentaba a laSexta. Para Sacristán, su madre era un refugio de alegría y buscaba en ella todo lo que su padre no le daba.

"Era imposible reclamarle cualquier cosa que se pareciera a la ternura", afirmaba sobre Venancio su, padre, quien estuvo bastante ausente en sus primeros años de vida a causa de su encarcelamiento tras la Guerra Civil por su apoyo al bando republicano.

La infancia de José Sacristán no fue un cuento de hadas.

La infancia de José Sacristán no fue un cuento de hadas.

José Sacristán pasó una infancia muy dura

La imagen más dura de su infancia es la de conocer a su padre a través de los alambres de un campo de concentración en Toledo, algo que le marcó de por vida y que aún porta consigo.

Aunque se inició en el mundo laboral como mecánico, puesto que su padre quería que tuviera un oficio seguro, acabó dando un salto definitivo a la interpretación donde, después de todo, no le ha ido nada mal.

Sacristán suele decir que sigue hablando con su "niño interior" a diario, al que define como alguien que aprendió a mirar el mundo desde la platea de un cine de pueblo para escapar de la realidad del franquismo, para mantenerse conectado a esa etapa y recordar siempre de dónde viene.

De hecho, él mismo admite que cuando era pequeño había ciertas calles por las que era mejor no pasar: "Cuando iba con mi abuela, había algunas calles o unas casas por las que era mejor pasar de largo", remarcando cómo ha cambiado todo con el paso de los años.

Ahora, Sacristán es una de las figuras interpretativas más destacadas de España, con un sello artístico imborrable que ha marcado a generaciones.