Uno de los postres más representativos de la gastronomía española es el bizcocho. Una de las recetas de pastelería que más solemos hacer en casa porque es bastante sencillo, además de estar delicioso. Sin embargo, no siempre nos quedará un bizcocho esponjoso a pesar de la facilidad de su preparación.

Y es que no es extraño que se nos hunda cuando lo sacamos del horno, se nos haya quemado la base o sus laterales al desmoldarlo o esté crudo por dentro a pesar de su externo color dorado. Si quieres evitar estos problemas, junto al de que tu bizcocho casero esponjoso no haya subido todo lo que debería, sigue leyendo.

Por qué se baja el bizcocho

Sea como sea el recipiente en el que hayas horneado tu bizcocho esponjoso, varias son las causas que explican por qué no ha subido de forma correcta. Presta atención, te las explicamos a continuación.

1. La masa no está bien hecha

Puede que el proceso que hayas seguido para realizar tu bizcocho casero esponjoso no sea el adecuado, o bien has cometido algún fallo sin darte cuenta. Por lo general, los problemas con la masa están relacionados con:

  • La harina. El bizcocho podría no subir porque has añadido toda la harina de golpe, lo que hace difícil que se mezcle bien para obtener una masa homogénea. Siempre es conveniente incorporarla poco a poco, además es fundamental tamizarla para que sea más fina y quede más ligera. La harina ligará mejor con el resto de los ingredientes del bizcocho casero.

  • La mezcla. Otro problema común que explica por qué no sube el bizcocho es la mezcla de huevos y azúcar. Es muy importante montarla bien aportándole aire para que ligue mejor con la harina (recuerda incorporarla poco a poco para no quitarle ese aire). También puede ser que se cometa el fallo al sustituir algún ingrediente básico por aspectos de salud o de preferencias, como cambiar el huevo por otros ingredientes.

  • Reposo. Entre los errores más habituales que hacen que no suba el bizcocho es dejar reposar la masa demasiado tiempo antes de hornearlo. Salvo que en la receta se indique lo contrario, es fundamental que no pase demasiado tiempo entre la elaboración y el horneado del bizcocho casero esponjoso. Esto es así porque conforme van pasando los minutos, aumenta el peso de la harina y la masa pierde el aire.

  • Cantidades. Puede ser que el bizcocho no suba por no poner la cantidad exacta de ingredientes. Por ello, debes tener en cuenta que, si se pone poca o mucha harina, el bizcocho no subirá, y lo mismo ocurre con la levadura.

  • Calidad. Si los ingredientes del bizcocho casero no son de buena calidad, el bizcocho no quedará bien. Ten especial cuidado con la harina, ya que no es bueno que tenga demasiada proteína. Del mismo modo, también es clave no utilizar ingredientes que estén caducados, aunque sea por muy poco tiempo.

2. La temperatura no es la adecuada

Es necesario poner el horno con los grados suficientes para que el bizcocho no se haga demasiado por fuera y se quede crudo por dentro. Sin embargo, la temperatura no es el único factor a tener en cuenta. Si tu bizcocho no sube en el horno, fíjate en la temperatura del horno, así como en la de los ingredientes en el momento de cocinarlo.

  • Temperatura del horno. Antes de introducir el bizcocho en el horno, es importante que lo precalientes para que empiece a recibir calor desde el primer segundo y la masa no repose. La temperatura debe ser la indicada en la receta que prepares, aunque, por lo general, suele ser a 180ºC.

  • Temperatura de los ingredientes. Puede ser que el fallo para que el bizcocho esponjoso no suba no esté en la temperatura del horno, sino en la de los ingredientes. Y es que todos los ingredientes del bizcocho casero tienen que estar a temperatura ambiente, de lo contrario, no se mezclarán bien. Además, esto dificultará que suba y que la levadura haga su función.

3. Malos hábitos

Aparte de tener cuidado con todos los aspectos anteriores, es importante fijarse bien en estos malos hábitos que podrían hacer que el bizcocho casero esponjoso no suba en el horno:

  • Abrir la puerta del horno. No es conveniente abrir la puerta del horno mientras se hornea el bizcocho, pues se altera la temperatura y bajará. De todos modos, si no puedes evitarlo o quieres hacer la prueba de clavar un cuchillo para ver si está bien hecho, no es nada conveniente que lo hagas antes de los primeros 30 minutos de horneado.

  • No precalentar el horno. Cuando precalientes el horno, es recomendable sumar a la temperatura de elaboración otros 25 grados más, los cuales deberás rectificar cuando introduzcas el bizcocho esponjoso.

  • Colocar mal el bizcocho. Es aconsejable poner el bizcocho en la mitad del horno. Si lo pones muy alto, se quemará por fuera y si está muy bajo, tardará más tiempo en hacerse y no subirá todo lo que debiera.

  • No colocar papel de horno o de aluminio. Recuerda poner papel de aluminio encima de la masa de bizcocho cuando vayas a introducirlo al horno, así no se quemará demasiado por arriba y le dará tiempo a subir.

Siempre es aconsejable leer muy bien la receta, elegir muy bien los ingredientes del bizcocho casero y no saltarse ninguna indicación para que nos quede espectacular y delicioso. Ahora que ya sabes cómo evitar estos errores y elaborar un bizcocho esponjoso, ¿a qué esperas para ponerte manos a la obra?

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