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La locura por el Premio Vila Viniteca de Cata por Parejas ha vuelto a desatarse. En su 18ª edición, las inscripciones para este concurso —el mejor dotado del mundo vinícola con 50.000 euros en premios— se agotaron en un récord de 2,54 minutos.

125 parejas de 10 países diferentes (desde España hasta China, pasando por Francia, Reino Unido o Estados Unidos) se batirán el cobre este domingo 22 de febrero en la Casa Llotja de Mar de Barcelona, ante notario y supervisados por Quim Vila, el alma mater de esta cita imprescindible.

No es para menos: el primer premio de 35.000 euros, 10.000 para el segundo y 5.000 para el tercero convierten este certamen en un imán para aficionados y profesionales del vino.

Siscu Mart y Quim Vila, propietarios de Vila Viniteca

Cada pareja debe ponerse de acuerdo en adivinar a ciegas hasta 14 vinos (siete en la fase clasificatoria y otros siete en la final, reservada a las diez mejores), desentrañando país, zona, denominación, variedades, añada, elaborador y marca.

El año pasado se usaron más de 6.000 copas Riedel, se abrieron 277 botellas y el público asistente rozó las 1.500 personas, que además cataron 370 kg de quesos de Ardai y recorrieron un showroom con más de 30 bodegas. Logística de primer nivel para un evento que alterna Barcelona y Madrid, y que este año consolida su estatus global con catadores de diez países.

Quim Vila, propietario de Vila Viniteca junto a Siscu Mart y supervisor de las referencias a catar, no se sorprende ya de esta fiebre: "Este año celebramos la edición número 18; la principal evolución ha sido el creciente interés por participar. Llegar a la final o quedar campeón, segundo o tercer clasificado te da un gran reconocimiento", explica en exclusiva a Cocinillas.

Y vaya si lo ha hecho. De las 84 parejas de la primera edición en 2007 (todas españolas salvo algún extranjero despistado) a las 125 actuales de 10 naciones, pasando por hitos como la primera victoria francesa en 2011 o ganadores repetidos como Luis Gutiérrez e Ignacio Villalgordo (campeones en 2009 y 2014).

Casa Llotja de Mar de Barcelona Abraham Carralero

"El nivel de emoción de los participantes sigue sorprendiéndome"

Tras tantas ediciones, ¿qué le sigue sorprendiendo a Quim Vila? "El nivel de emoción y felicidad de los participantes", confiesa sin dudar. No es para menos en un formato único como el de esta cata.

"Lo primero es que tienes que inscribirte con una pareja y tienes que ponerte de acuerdo para entregar una única respuesta. Lo segundo, es que la mayoría de los participantes se lo pasan muy bien. Y lo tercero, la cantidad económica de los premios", detalla sobre lo que hace irrepetible esta cata frente a otros campeonatos mundiales.

Con 50.000 euros en juego (el primer premio ha subido de 30.000 a 35.000 este año), Vila no teme, sin embargo, que el dinero eclipse el puro disfrute. "El premio económico ayuda a hacer más atractivo del certamen y a atraer a los mejores catadores", responde con naturalidad.

Las inscripciones volaron en menos de tres minutos, batiendo todos los récords previos, pero el verdadero imán del certamen es, según Vila, una suma de muchas cosas: “El prestigio, el premio y, especialmente, el disfrute de los participantes".

Sorpresa, equilibrio y algún guiño exótico

Quim Vila es el guardián de la cata a ciegas. Él es quien selecciona personalmente las referencias, buscando "que los vinos me gusten mucho y que no sean imposibles de acertar".

Equilibrio entre clásicos y vanguardias, con sorpresas como en la edición pasada: de un Paternina Gran Reserva 1962 (Rioja) a un Château Latour Les Forts de Latour 2018 (Burdeos), pasando por un Sandhi Romance Chardonnay 2022 de California o un Alvear Pedro Ximénez 1927 de Montilla-Moriles.

Premio Vila Viniteca Abraham Carralero

Con vinos tan especiales, sentimos curiosidad por saber cuál ha sido el más exótico o inesperado que el experto ha incluido en estas 18 ediciones. Quim Vila esquiva la pregunta con humildad y una reflexión que dice mucho del impredecible mundo del vino: “En muchas ocasiones crees que un vino será difícil de identificar y muchas parejas lo aciertan. En cambio, en otras ocasiones crees que la selección de vinos será más fácil y la media de puntuación es más baja. Así de magnífico y sorprendente es el mundo del vino".

Su consejo para maximizar opciones en una cata tan exigente no podría ser más directo: "Entrenar mucho y venir a disfrutar". Porque, en un mundo vitivinícola cada vez más diversificado, estos concursos juegan un rol clave. "El hecho de que participen tanto profesionales como aficionados ayuda a hacer que la gente se aproxime al mundo del vino", subraya.

Un fenómeno que humaniza el vino (y que no para de crecer)

Este año, el jurado reúne a reconocidos expertos del sector: Paz Levinson (Wine Director del grupo Anne-Sophie Pic en Francia), Jordi Segura, Xandra Falcó, José Pein, Juan Muñoz y el presidente Fernando Gurucharri, con Enrico Bernardo, Mejor Sumiller del Mundo 2004, como invitado estelar.

Quim Vila ha creado con este premio mucho más que un concurso, un termómetro de la pasión por el vino en España y más allá, donde el dinero sube la apuesta, pero la emoción, esa felicidad pura de los participantes, es el verdadero motor.

En tiempos de vinos naturales, sostenibles y globalizados, el Premio Vila Viniteca recuerda que catar, jugar y celebrar juntos sigue siendo la mejor manera de acercar el mundo del vino a todos.

Gran expectación para el 22-F en Barcelona. ¿Quién se llevará los 35.000 euros? Solo el paladar (y la suerte) lo dirá.