Hace 20 años Marcelino Iniesta y Mónica Aznar llegaron a Quintanar de la Orden (Toledo), el pueblo de él, con la ilusión de comenzar un sueño, después de un tiempo trabajando en hostelería y restauración en Madrid y Lanzarote. Ese sueño era abrir su propio restaurante.
Así nació El Almírez, en el número 9 de la calle San Juan, toda una 'revolución' en aquel momento. "Fue una innovación, no era el típico restaurante manchego con la típica decoración manchega", cuenta Mónica, encargada de sala, a Cocinillas.
Una propuesta atípica que algunos clientes tardaron en asimilar: "Empezamos con una carta muy novedosa, pero luego nos pedían platos tradicionales como el entrecot; pusimos steak tartar, pero para entonces era demasiado innovador".
Con el tiempo han ido probando y tocando "todos los palos" en cocina, tal y como asegura Mónica: "Desde cocina tradicional manchega a platos de caza y platos más contemporáneos".
Marcelino (en cocina) y Mónica (en sala).
Precisamente, una de sus recetas estrella es la perdiz escabechada con ensalada —"De campo, no de granja", aclara Mónica—, pues Quintanar de la Orden es una zona cinegética "muy rica" y Marcelino es cazador, así que le "encanta" elaborar este tipo de platos.
Otro de los favoritos de los clientes y de la propia Mónica son las setas con parmesano, así como los canelones de rabo de toro, un "imprescindible" tan delicioso que incluso se ha colado en algún programa de la televisión local de la región.
En la parte dulce sobresale el soufflé de chocolate con helado de turrón, un homenaje a la tradición chocolatera del pueblo, pues allí se fundó Ibercacao en 1939 (antes llamado Dulcinea), uno de los mayores fabricantes de chocolate de España, parte del grupo Lacasa (al que pertenece la famosa marca Lacasitos).
Soufflé de chocolate con helado de turrón.
Antes El Almírez contaba con un menú del día muy económico y abría sus puertas de martes a domingo, pero ahora sólo están disponibles los fines de semana (y los viernes desde las ocho de la tarde), pues han tenido que irse a trabajar a otros sitios "de ajeno" durante la semana.
No obstante, la relación calidad-precio sigue siendo excelente y bajo reserva realizan menús degustación a medida de cada comensal.
Sus platos se pueden acompañar con vinos de la zona, como los de Bodegas Finca Antigua, una familia de tradición riojana que recaló en Los Hinojosos (Cuenca) cautivados por las características del terreno: una extensión de 1.000 hectáreas con una altitud superior a los 900 metros.
Más allá de El Almírez, Quintanar de la Orden posee diversos atractivos turísticos, marcados en gran medida por su pertenencia a la Orden de Santiago (de ahí su nombre), como la Iglesia de Santiago Apóstol y el Rollo de Justicia del siglo XV, una columna de piedra que funcionaba como símbolo de poder y advertencia de la justicia local.
El salón del restaurante.
Además, muchos peregrinos que salen desde el sureste español atraviesan La Mancha pasando por Quintanar antes de dirigirse hacia el norte, lo que la convierte en un punto clave para quienes realizan el Camino de Santiago siguiendo la ruta del Camino de la Lana.
Asimismo, se encuentra a unos 120 kilómetros de las principales capitales de provincia, lo que antiguamente lo convertía en una importante zona de comercio y ahora lo sitúa como lugar de paso estratégico para los viajeros que se desplazan de una región a otra.
Por si fuera poco, cuentan con una destacada Escuela de Arte Urbano que ha formado a decenas de alumnos de todas las edades y que actualmente compite junto con Nueva York, Londres o Los Ángeles para lograr el título de Mejor Ciudad de Arte Urbano del mundo, según la plataforma Street Art Cities.
Todo esto y más, a sólo una hora y media de Madrid. Un lugar repleto de historia donde sentirte como uno de los personajes de Los trabajos de Persiles y Sigismunda y saborear la buena gastronomía de la mano de Mónica y Marcelino.
