Hay varios pueblos que se han quedado grabados en la memoria colectiva de España gracias a una serie de televisión. Pero Nerja, en la Axarquía malagueña, es el que más.
Sus calas y su impresionante luz fueron el escenario de Verano Azul (1981), la mítica serie de Antonio Mercero que nos ha enseñado a varias generaciones cómo era un verano en la Costa del Sol.
Pero reducir Nerja a aquel recuerdo sería injusto. Detrás de sus playas hay kilómetros de litoral, una cueva con arte rupestre prehistórico y un patrimonio histórico que ha ido recogiendo huellas que van del Paleolítico a la arquitectura industrial del siglo XIX.
Empecemos por el mar. Nerja reparte sus 13 kilómetros de costa en 16 playas para todos los gustos. Las hay familiares y de aguas tranquilas, como Burriana o El Playazo; calas urbanas pegadas al casco antiguo, como Calahonda -quizá el rincón más fotografiado del pueblo, bajo el Balcón de Europa-, El Salón (una antigua playa de pescadores) o La Torrecilla.
Y, hacia el este, las calas vírgenes de Maro, El Cañuelo o Las Alberquillas, que forman parte del Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo.
Qué ver en Nerja: patrimonio histórico y arqueológico
La joya arqueológica es la Cueva de Nerja. Declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1961 y Bien de Interés Cultural en 2006, fue descubierta el 12 de enero de 1959 por un grupo de jóvenes de Maro que buscaban murciélagos y abierta al público en 1960.
Bajo sus estalactitas y estalagmitas guarda uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes del país. Sus pinturas, hoy fuera del recorrido turístico por motivos de conservación, han alimentado un intenso debate científico sobre su antigüedad.
Interior de la Cueva de Nerja
Algunas dataciones las situaron en torno a los 42.000 años, mientras que estudios posteriores las rebajaron a una horquilla de entre 20.000 y 18.000 años.
En el casco urbano, el Balcón de Europa es el mirador por excelencia. Se levanta sobre los restos del Castillo Bajo, una fortaleza que los Reyes Católicos mandaron construir a comienzos del siglo XVI para vigilar la costa del antiguo Reino de Granada y que quedó destruida durante la Guerra de la Independencia.
El nombre se lo debemos a Alfonso XII, que visitó el pueblo en 1885, tras el terremoto del año anterior, y, deslumbrado por las vistas, lo bautizó como "el Balcón de Europa".
A las afueras, camino de Maro, espera otra obra que parece romana pero no lo es: el Acueducto del Águila, construido hacia 1879-1880 por el maestro local Francisco Cantarero para llevar agua a la azucarera de San Joaquín.
Sus cuatro pisos de arcos de ladrillo salvan el barranco de la Coladilla y se rematan con un templete coronado por una veleta con forma de águila bicéfala.
Completan el patrimonio histórico las torres vigía repartidas por la costa, como la Torre de Maro o la Torre de la Miel, la iglesia de El Salvador y la ermita de Nuestra Señora de las Angustias.
¿Qué comer en Nerja?
Aquí manda el pescado fresco. El plato estrella de toda la costa malagueña es el espeto, que son pescados, normalmente sardinas, ensartados en una caña y asados a la brasa de leña, normalmente sobre una barca llena de arena junto al agua.
Playa de Burriana
A su lado, el pescaíto frito, como boquerones, calamares o salmonetes, y el marisco. Los chiringuitos de la playa de Burriana son el sitio ideal para probarlos casi con los pies en la arena.
Mención aparte merece el Chiringuito de Ayo, en esa misma playa de Burriana, fundado en 1969 por Francisco Ortega Olalla, "Ayo".
Su seña de identidad es la paella a la leña servida "a voluntad"; esto quiere decir que pagas un plato y repites cuantas veces quieras (eso sí, solo admite efectivo). También clava los espetos y su conocida ensalada de aguacate.
Fue uno de los escenarios de Verano Azul, donde el propio Ayo llegó a aparecer, y sigue atrayendo a quienes quieren revivir aquellas comidas de la pandilla frente al mar.
Descubrir Nerja paseando
El casco antiguo y las calas del centro. Arranca en la plaza de la iglesia de El Salvador y baja paseando hasta el Balcón de Europa, asomándote a las vistas que enamoraron a Alfonso XII.
Desde allí, desciende por el "boquete" a Calahonda y continúa hasta la playa de El Salón, la antigua playa de pescadores, donde todavía se ven las viejas casetas bajo el acantilado. Es un recorrido corto y muy urbano, ideal para media mañana. Termina el paseo en una terraza del centro con un buen plato de pescaíto frito.
Playa de Calahonda al atardecer
Los miradores de Carabeo hasta Burriana. Sal del centro por el paseo de los miradores de Carabeo, que se descuelga sobre las calas urbanas con algunas de las mejores panorámicas del litoral. El sendero te lleva, sin prisa, hasta la playa de Burriana.
Es un trayecto fácil, de poco más de media hora, perfecto para abrir el apetito. Termina en el Chiringuito de Ayo disfrutando de su paella y de alguno de sus espetos.
De Nerja a Maro por el Acueducto del Águila. Toma el camino que une Nerja con la pedanía de Maro, hacia el este, en un paseo cómodo de unos 45 minutos. La recompensa visual es el Acueducto del Águila.
Puedes acercarte luego a la iglesia de Maro y bajar un rato a su playa. Cierra la mañana comiendo en alguno de los bares y restaurantes del pueblo, tranquilos y mucho menos turísticos que el centro de Nerja.
