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No hace falta organizar una paella ni comprar kilos de marisco para disfrutar de un arroz memorable. A veces, lo más sencillo es lo más delicioso. Unas alitas de pollo, unos dientes de ajo, un buen sofrito y caldo caliente es más que suficiente para preparar un plato de chuparse los dedos.
Este arroz meloso de pollo al ajillo que propone el cocinero Pablo Suárez es ideal como plato de cuchara elegante, sabroso y muy económico, perfecto para los días fríos de esta época del año.
Además, es más fácil que una paella, pues aquí no hay que obsesionarse con calcular el agua con precisión ni con que el grano quede "clavado" al segundo. Solo necesitamos cocinar a fuego suave, remover de vez en cuando y dejar que el almidón del arroz haga su magia.
El resultado es un arroz meloso de sabor intenso, con aroma a ajo y azafrán, y con ese punto casero que convierte la comida de cualquier día de la semana en un auténtico festival.
La carne más popular
El pollo es una de las carnes más consumidas del planeta y nuestro país no es una excepción. Es una carne accesible, versátil, fácil de cocinar y forma parte de la cultura gastronómica de países en los cinco continentes.
En España, su presencia en la cesta de la compra es constante; pues es la proteína "de diario" por excelencia que tiene cabida en todo tipo de guisos, arroces, asados y recetas rápidas al ser una opción más económica que otras carnes.
A nivel nutricional, aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas del grupo B -especialmente B3 y B6- y minerales como fósforo y selenio. Además, si se eligen cortes magros, su contenido en grasa puede ser moderado, lo que lo convierte en un alimento interesante para dietas equilibradas.
Arroz con pollo
Para preparar la receta que propone Pablo Suárez, conocido en redes sociales como @poesiadefogon, se utilizan alitas de pollo o muslitos que, si bien, tienen algo más de grasa que las pechugas, aportan mucho más sabor al plato.
Las alitas también aportan colágeno, que ayuda a dar más melosidad a cualquier guiso.
Ingredientes
- Alitas o muslitos de pollo, 600 g
- Arroz arborio o redondo, 200 g
- Caldo de pollo, 800 ml
- Ajo, 8 dientes
- Cebolla, 1 ud
- Tomate triturado o rallado, 3 cucharadas
- Vino blanco, 100 ml
- Azafrán molido, 0,4 g (infusionado en 100 ml de agua caliente)
- Hojas de laurel, 2 ud
- Pimentón dulce, 1 cucharadita
- Sal, al gusto
- Pimienta negra, al gusto
- Aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas
Paso 1
Salpimentamos el pollo y lo doramos en una cazuela amplia con el aceite de oliva virgen extra y 2 dientes de ajo ligeramente machacados.
Paso 2
Cuando los trozos de pollo se hayan dorado por todas partes, retiramos los ajos enteros y añadimos los 6 dientes restantes picados muy finamente. Sofreímos unos instantes y regamos con el vino blanco.
Paso 3
Subimos el fuego y dejamos que se evapore completamente el alcohol. Una vez reducido, retiramos y reservamos el pollo.
Paso 4
En la misma olla, pochamos la cebolla bien picada a fuego suave hasta que esté transparente. Incorporamos el tomate triturado junto con unos 100 ml de agua. Sofreímos a fuego bajo durante unos 10-15 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que el tomate se concentre y adquiera un color más oscuro.
Paso 5
Reincorporamos el pollo a la olla, agregamos el arroz y lo rehogamos durante un par de minutos junto al sofrito hasta que tenga un aspecto nacarado.
Paso 6
Vertemos el caldo de pollo caliente, la infusión de azafrán y añadimos las hojas de laurel y el pimentón. Mezclamos bien.
Paso 7
Cocinamos a fuego lento durante unos 18-20 minutos, removiendo con suavidad cada 2-3 minutos para que el arroz suelte su almidón y la textura final sea melosa.
Paso 8
Una vez el arroz esté en su punto, retiramos del fuego y dejamos reposar un par de minutos antes de servir.
