A menudo, algunos de los productos más útiles para la limpieza del hogar se encuentran en la propia cocina.
Es el caso del limón, una fruta que, además de sus usos culinarios, puede convertirse en un aliado para limpiar determinadas superficies.
Por eso, antes de tirar a la basura la mitad que ha sobrado de una receta, conviene conocer una de sus posibles aplicaciones domésticas. La clave está en el ácido cítrico, un compuesto que ayuda a disolver los depósitos de cal, grasa y manchas superficiales.
Así lo explica Paula Seiton, que recomienda aprovechar los limones usados como abrillantador natural. "No tires el limón usado, ya que es un abrillantador natural superpotente", señala.
El resultado, según muestra en el vídeo, es una superficie con más brillo.
Pasos para limpiar con limón
El procedimiento es sencillo y no requiere preparar ninguna mezcla ni recurrir a productos adicionales. Basta con aprovechar un limón ya utilizado y seguir unos pasos básicos.
En primer lugar, hay que pasar el limón por la superficie que se desea limpiar, aprovechando el jugo que todavía conserva.
A continuación, se deja actuar durante unos cinco minutos para que el ácido cítrico pueda hacer efecto. Por último, se aclara bien con agua para retirar los restos de zumo y suciedad.
"Tan solo lo dejas actuar cinco minutos y después aclaras", explica Paula Seiton.
Sin embargo, conviene tener en cuenta que su eficacia depende del tipo de suciedad y del material sobre el que se aplique.
El limón puede ayudar con la cal ligera y algunas manchas, pero no sustituye a un producto desinfectante.
Aunque se trata de un ingrediente habitual en trucos caseros, su acidez hace que no sea adecuado para todas las superficies.
Es importante evitarlo en materiales sensibles a los ácidos, como el mármol, el travertino y otras piedras naturales calcáreas, ya que puede dañarlos y dejar marcas mates.
