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Las alitas de pollo ultra crujientes de Dabiz Muñoz (45 años) son de esos platos que parecen imposibles para casa... hasta que descubres el truco que lo cambia todo.

Olvídate del típico pollo rebozado que se empapa de aceite y pierde textura en minutos. La técnica de Dabiz empieza donde casi nadie mira: en la cocción previa.

Primero cuece las alitas al vapor unos 15-20 minutos, lo justo para que la carne quede tan tierna que el hueso prácticamente se suelte solo al hacer un pequeño corte en la zona del cartílago.

Este paso marca la diferencia: la carne queda jugosa por dentro y lista para soportar una fritura potente sin resecarse.

Después llega la parte "mágica", que en realidad es pura lógica de cocina profesional. Una vez deshuesadas, las alitas se bañan en una mezcla de vino, nata, huevo y un poco de maicena, removiendo hasta que la carne queda bien impregnada.

No es un simple adobo: esta crema ligera se agarra a la superficie del pollo y crea la base perfecta para que, al pasar por maicena seca, se forme esa capa fina que luego explota en la sartén.

Aquí no hay pan rallado, no hay rebozados gruesos, ni litros de mantequilla. El truco está en usar maicena como única "armadura": una pasada rápida, sacudiendo el exceso y reposo de unos minutos para que se adhiera bien.

Cuando las alitas tocan el aceite caliente (en torno a 165-180 grados), esa película fina se convierte en una corteza ligera, ultra crujiente, mientras el interior sigue meloso gracias a la cocción al vapor. El resultado son unas alitas que se rompen con los dedos y que suenan de verdad al morderlas.

Lo interesante de esta receta es que Dabiz no se queda en "unas alitas ricas". Las acompaña con un arroz frito brutal: primero cuece arroz con caldo de pollo, ajo, jengibre y lo termina en el horno para que quede suelto y lleno de sabor.

Luego lo saltea con huevo, salchichón ibérico, cebollino, aceite de sésamo y un toque de soja, hasta que aparece esa capa tostada que huele a puro vicio.

El remate final es una salsa agridulce con cítricos y vino (tipo amontillado), que hierve con piel de limón hasta espesar y se vierte sobre las alitas colocadas encima del arroz.

Visualmente es un plato de restaurante con varias estrellas; en la práctica, son pasos encadenados que cualquier cocinillas paciente puede replicar en casa.

Y ahí está la clave para que esta receta arrase. Coge algo tan cotidiano como unas alitas de pollo, le suma un truco tan sencillo como cocer al vapor + marinar con nata, vino, huevo y maicena + rebozado fino, y lo convierten en "las alitas más crujientes que has hecho nunca en tu cocina".

Ingredientes para unas alitas de pollo crujientes

Para las alitas

  • 1,2 kg de alitas de pollo
  • 1 cucharada de sal
  • 1 cucharada de pimienta negra recién molida
  • 1 cucharada de ajo en polvo
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1/2 cucharadita de pimentón picante (opcional)
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 2 cucharadas de maicena (fécula de maíz)
  • Aceite para freír (girasol o de oliva suave)

Para la salsa crunch inspirada en Dabiz Muñoz

  • 2 cucharadas de miel
  • 3 cucharadas de salsa de soja
  • 1 cucharada de vinagre de arroz o blanco
  • 1 cucharada de ketchup
  • 1 cucharadita de salsa sriracha o tabasco (al gusto)
  • 1 diente de ajo finamente picado
  • 1 cm de jengibre rallado
  • 1 cucharadita de aceite de sésamo (opcional)
  • Semillas de sésamo para decorar

Paso 1

Lava bien las alitas y sécalas con papel de cocina.

Paso 2

En un bol grande mezcla la sal, pimienta, ajo en polvo, pimentón dulce y picante, azúcar y la maicena.

Paso 3

Añade las alitas al bol y remueve con tus manos hasta que queden bien cubiertas con la mezcla seca.

Paso 4

Deja las alitas adobadas 15-20 minutos en la nevera para que absorban los sabores.

Paso 5

En una sartén profunda o cazo, calienta el aceite a 180ºC (si tienes termómetro). Si no, comprueba con un trocito de pan: debe dorarse en 30 seg aprox.

Paso 6

Fríe las alitas en tandas sin amontonarlas durante 6-8 minutos hasta que estén cocidas y ligeramente doradas.

Paso 7

Retíralas y deja reposar 5 minutos sobre papel absorbente.

Paso 8

Vuelve a freír las alitas 3-4 minutos más hasta que estén bien crujientes.

Paso 9

Mientras se fríen, en un cazo pequeño mezcla miel, soja, vinagre, ketchup, sriracha, ajo y jengibre. Calienta a fuego medio y cocina 2-3 min hasta que espese ligeramente. Apaga y añade el aceite de sésamo.

Paso 10

Coloca las alitas en un bol grande, vierte la salsa y remueve para que queden brillantes y sabrosas.

Paso 11

Sirve caliente y espolvorea semillas de sésamo por encima.