Donar sangre puede ayudar a salvar vidas y permite que los hospitales dispongan de reservas para transfusiones, intervenciones quirúrgicas y otros tratamientos. Pero no todas las personas pueden hacerlo en cualquier momento, ya que existen determinados requisitos destinados a proteger tanto al donante como al receptor.
El estado de salud, algunas enfermedades o tratamientos y determinadas circunstancias personales pueden impedir una donación de forma temporal o permanente. La edad también forma parte de esos criterios y la normativa española establece condiciones específicas a partir de los 65 años.
Así aparece en el Real Decreto 1088/2005, que regula los requisitos mínimos de la hemodonación en España. Entre sus criterios de selección establece como franja ordinaria los 18 a 65 años y reserva un control específico para quienes superan ese límite.
La medida afecta a un sistema que depende de forma constante de sus donantes. En 2025, 1.070.169 personas donaron sangre o componentes sanguíneos en España y permitieron alcanzar 1.662.035 donaciones, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad.
La edad, de todas formas, es únicamente uno de los aspectos que se valoran antes de una extracción. El objetivo del reconocimiento previo es proteger tanto a quien dona como a quien recibirá la sangre, teniendo en cuenta su estado de salud y posibles factores de riesgo.
El anexo II del real decreto recoge de forma expresa los límites de edad. Entre los 18 y los 65 años se encuentra la franja general prevista para donar, siempre que se cumplan también los demás requisitos sanitarios.
Para quienes tienen más de 65 años, el texto añade literalmente la necesidad de contar con "permiso del médico", que debe concederse con carácter anual. Superar esa edad, por tanto, no implica quedar automáticamente fuera del sistema de donación.
También existe una previsión específica para las personas que empiezan a donar a una edad avanzada. Los nuevos donantes mayores de 60 años quedan a discreción del médico, según el mismo apartado de la norma.
Sanidad ha relacionado históricamente esta cautela con el aumento de determinadas enfermedades cardiovasculares con la edad y con la mayor frecuencia de algunos efectos adversos entre quienes donan por primera vez. La valoración individual permite comprobar si la extracción sigue siendo adecuada.
Los servicios de transfusión aplican además sus propios procedimientos de selección dentro del marco estatal. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, los donantes habituales pueden continuar hasta los 70 años si mantienen buena salud y cuentan con autorización médica.
El real decreto habla de "permiso del médico", pero no establece en ese apartado que tenga que proceder necesariamente del médico de familia. La forma concreta de obtener la autorización puede depender del servicio de transfusión al que acuda el donante.
Antes de aceptar una donación
Existen diferencias incluso en la información publicada por los distintos centros. Algunos solicitan un informe médico, mientras otros realizan la valoración sanitaria en el propio punto de donación. Conviene consultar previamente el procedimiento del banco de sangre correspondiente.
El Banc de Sang i Teixits de Cataluña, por ejemplo, explica que las personas mayores pueden ser valoradas por el personal sanitario del propio banco. No exige acudir previamente al médico de cabecera para realizar esa revisión.
En cualquier caso, todos los candidatos pasan por un control antes de donar. El artículo 9 establece un reconocimiento previo a cada extracción mediante cuestionario y entrevista personal, realizado por un profesional sanitario debidamente cualificado.
El centro debe conocer además aquellos factores que puedan convertir la donación en un riesgo para el propio donante o para otra persona. La información médica que se solicita tiene una finalidad directa de seguridad transfusional.
La edad no basta para decidir si una persona puede donar. Entre los criterios recogidos por la normativa aparecen también el peso, la tensión arterial, el pulso y el nivel de hemoglobina, además de los antecedentes obtenidos durante la entrevista.
El peso corporal debe superar los 50 kilos. Antes de la extracción se comprueba también que el pulso y la presión arterial se encuentren dentro de valores adecuados para realizar la donación con seguridad.
La hemoglobina constituye otro de los controles habituales. El real decreto fija valores mínimos diferenciados para hombres y mujeres, aunque contempla determinadas excepciones bajo responsabilidad médica. Estos controles buscan reducir riesgos asociados a la extracción de sangre.
También pueden impedir una donación determinadas enfermedades, infecciones recientes, intervenciones, tratamientos o situaciones epidemiológicas. Algunas exclusiones son permanentes y otras duran únicamente un periodo concreto. Por eso la valoración se repite cada vez que una persona acude a donar.
El propio real decreto obliga a los centros a registrar la evaluación y comunicar al donante cualquier resultado anómalo. Además, cada donación se somete después a las pruebas analíticas previstas para garantizar su seguridad antes de que pueda utilizarse.
