Denzel Washington, uno de los actores más laureados de Hollywood, ha reconocido públicamente una lesión que le preocupa. En una entrevista con The New York Times, explicó que se mordió la lengua "casi por la mitad" hace unos meses.
El actor ha reconocido ante el periódico neoyorquino que el percance condiciona su día a día. Relató que la herida le obliga a hablar más despacio de lo habitual e impide que articule las palabras con su naturalidad de siempre.
Washington no precisó cómo se produjo la lesión ni si recibió tratamiento médico especializado. Lo que sí dejó claro en la conversación es que, meses después del incidente, la inflamación de la lengua todavía no ha remitido del todo.
El actor, ganador de dos premios Oscar, atravesó este contratiempo cuando se preparaba para volver a Broadway. Washington encarnará al protagonista de "Otelo", de Shakespeare, junto a Jake Gyllenhaal, en una producción que se estrenó el pasado año.
"Lo ha afectado todo"
Precisamente los diálogos de la obra shakespeariana han puesto de manifiesto la magnitud del problema. El actor citó ante el diario un parlamento de su personaje y admitió que pronunciarlo con claridad se ha convertido en un reto físico.
"Es difícil porque tengo la lengua hinchada", llegó a admitir Washington durante su propia charla con el periódico neoyorquino, dejando entrever que la recuperación resulta más lenta y complicada de lo que él mismo había anticipado tras el percance.
El intérprete, hijo de un predicador, tampoco esquivó la dimensión más personal del episodio. Aseguró que la lesión "lo ha afectado todo", desde su rutina diaria hasta la manera en que encara cada ensayo antes de subirse al escenario.
Fiel a su fe, Washington explicó que interpreta lo ocurrido desde una perspectiva espiritual. Dijo no tener certeza sobre el origen del mordisco, aunque apuntó que podría tratarse de una simple coincidencia dentro del curso imprevisible de la vida.
El actor, que en diciembre fue bautizado en una iglesia neoyorquina, insistió en que reza cada día para sobrellevar la adversidad. Contó que entiende su trabajo interpretativo como una vía para acercarse a Dios, más allá del juicio ajeno.
Washington subrayó además que procura no obsesionarse demasiado con la opinión del público sobre sus interpretaciones. Advirtió que dejarse llevar por esa necesidad de validación externa puede convertirse en una trampa de la que resulta muy difícil salir después.
Pese a la incertidumbre sobre el pronóstico de la lesión, el actor no ha mostrado intención de retirarse. Reconoció que, a lo largo de su carrera, ha aceptado prácticamente cualquier papel por dinero, sin arrepentirse jamás de esas decisiones.
Washington tampoco ha querido poner fecha a su recuperación ni asegurar que la lengua volverá a funcionar como antes del mordisco. Su testimonio deja abierta la duda sobre si las secuelas de la lesión llegarán a desaparecer del todo algún día.
