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Las claves

La psoriasis es una de las enfermedades de la piel más comunes en España: se estima que hay 1,1 millones de pacientes. Pese a que puede surgir a cualquier edad, la edad media son los 28 años (también existe otro pico en torno a los 55).

A día de hoy, no existe ninguna cura para esta enfermedad. Quienes la sufren tienen que recurrir a cremas hidratantes para paliar los síntomas, pero puede que en los próximos años cambie esta realidad.

Y es que un grupo de investigadores del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado el potencial de una serie de fármacos activables por luz para tratar la psoriasis sin efectos secundarios.

El trabajo también ha contado con la colaboración del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Bellvitge (IDIBELL) y el Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona, junto con dos universidades estadounidenses y la empresa farmacéutica Eli Lilly and Company.

Fármacos que se iluminan

Este potencial tratamiento aún no se ha probado en pacientes aunque, según los resultados en modelos de ratón, se consigue una reducción de la inflamación de la piel sin provocar las reacciones adversas que suelen producirse al activar el receptor de vitamina D (VDR).

En anteriores trabajos ya se había demostrado que la activación del VDR tiene efectos beneficiosos para la psoriasis. El inconveniente era la presencia de efectos secundarios, siendo uno de los más graves la hipercalcemia, un exceso de calcio en sangre que puede ser mortal.

El reto de los investigadores era diseñar una molécula que siguiera teniendo el efecto terapéutico demostrado, pero sin el riesgo de desarrollar hipercalcemia; para lo que recurrieron a la fotofarmacología (fármacos que sólo se activan por luz).

Para la psoriasis ya existen tratamientos basados en luz como, por ejemplo, la fototerapia, que utiliza luz ultravioleta en dosis controladas para mejorar las lesiones cutáneas.

La diferencia es que en la fotofarmacología se desarrollan moléculas que contienen una estructura en su interior que reacciona con la luz; de esta forma pueden activarse determinadas zonas.

"En el modelo de ratón sólo iluminábamos una oreja, a la que previamente se le había inducido un tratamiento que produce efectos similares a los de la psoriasis", explica a EL ESPAÑOL Xavier Rovira, investigador del IQAC-CSIC y uno de los autores del estudio.

Además de que el efecto antipsoriásico sólo se detectó en la oreja del animal, también observaron a posteriori que el calcio en sangre no había aumentado, como sí sucede con los tratamientos convencionales.

Qué pacientes se beneficiarán

Una vez que los beneficios han quedado demostrados a nivel preclínico, la principal duda que surge es en qué momento podrían llegar a beneficiarse el millón de pacientes con psoriasis que hay en nuestro país.

Rovira prefiere mostrarse cauto ante esta cuestión, ya que todavía se encuentran en una fase muy inicial. Una de las ventajas es que no necesitan iluminar zonas interiores del cuerpo, sino que se trataría de la piel, el tejido más accesible en humanos para las terapias basadas en la luz.

Tampoco tendrán que modificar genéticamente el organismo ni desarrollar dispositivos para iluminar zonas concretas. La molécula con la que trabajaron se activa utilizando la luz azul visible, que ya se utiliza en tratamientos actuales.

Además, están utilizando moléculas que son como fármacos convencionales, los cuales suelen tardar entre 10 y 15 años en desarrollarse.

A la espera de que esta nueva técnica fotónica se pueda aplicar en pacientes, los medicamentos biológicos ya se ofrecen como la gran revolución contra la psoriasis, al reducir de manera significativa la inflamación asociada con esta enfermedad.

El problema de estos tratamientos, como apunta Rovira, es que son extremadamente caros de desarrollar, por lo que también lo serán para administrarlos a los pacientes. Debido a su elevado precio, están indicados para la psoriasis severa.

"Pensamos que nuestro avance puede dar lugar a un tratamiento para la psoriasis leve". Según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), aproximadamente el 70,5% de los casos en España presentan este tipo. "Podríamos llegar a tratar a muchos pacientes".

Aplicaciones en otras enfermedades

La principal ventaja de estas moléculas es que cambian su estructura al ser iluminadas bajo condiciones de luz particulares, de tal manera que se puede inducir su efecto mediante un control externo y con mayor precisión.

La vitamina D tiene un papel muy importante a nivel fisiológico, regulando nuestro sistema inmunitario, por lo que se podrían desarrollar otras aplicaciones de esta terapia para patologías inflamatorias del sistema inmunitario y también para cánceres como el melanoma.

Por su parte, la fotofarmacología también ha demostrado avances con el dolor crónico, afecciones cardiacas o incluso restaurando la visión. "Nos encontramos al inicio del camino, pero las perspectivas pueden llegar a ser muy buenas", concluye Rovira.