Imagen de archivo de una campaña del Colegio de Médicos de Huesca para reivindicar la medicina rural.

Imagen de archivo de una campaña del Colegio de Médicos de Huesca para reivindicar la medicina rural.

Salud

La España rural se queda sin médicos: en cinco años podrían jubilarse la mitad de los 11.000 que quedan

Los facultativos que trabajan en zonas rurales entienden que no tienen sustitutos por la falta de incentivos con la que cuentan los jóvenes médicos.

7 marzo, 2024 02:56

Una mayor cercanía con el paciente, un sentimiento de comunidad más arraigado o un estilo de vida más cómodo que en la ciudad. Estas son algunas de las ventajas que encuentran los médicos rurales a su profesión. No es la única característica en la que coinciden, aunque en este caso puede suponer un grave perjuicio: muchos de ellos están a las puertas de la jubilación y no hay quienes les sustituyan.

En España hay entre 11.000 y 15.000 médicos que desarrollan su actividad en municipios de menos de 15.000 habitantes. La horquilla es tan amplia porque no existen datos oficiales de cuántos facultativos ejercen en zonas rurales. Según las estimaciones de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), unos 4.500 se jubilarán en los próximos cinco años. En el mejor de los casos, estaríamos hablando de un tercio; en el peor, de casi la mitad de médicos rurales de nuestro país.

"Que haya jóvenes médicos que no elijan la Medicina rural es una tremenda pérdida que no nos podemos permitir", afirma Mavi Carceller, médica de familia y miembro del grupo de trabajo de Medicina Rural de la semFYC, a EL ESPAÑOL. A su entender, estas elecciones se toman por dos motivos distintos. Por un lado, se les ponen obstáculos, no se les incentiva y tampoco se les ofrecen contratos estables. Y por otro, como están muy bien formados y manejan idiomas, no tienen miedo a marcharse al extranjero.

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"Si mejoras las condiciones, a lo mejor habrá quien se vaya a trabajar a esos sitios. Si no, la medicina rural se hunde en la miseria". Quien habla en esta ocasión es Alfonso Barquilla, vocal de la Junta Directiva Nacional de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen). "En la ciudad, el sistema podría funcionar sin la atención primaria. Pero en el medio rural es imposible", prosigue.

Aburridos de conocer médicos

Barquilla sabe bien a lo que se refiere. Ha dedicado casi 40 años de su vida a ejercer la medicina rural en dos pueblos cercanos a Trujillo (Cáceres). Pensó, al igual que muchos otros, que tras la Covid-19 saldríamos mejores. Pero al darse cuenta de que no fue así y que "nos hemos vuelto más intransigentes" decidió jubilarse, al sentirse abandonado tanto por parte de la administración como por los pacientes.

Entiende que en el entorno rural se ve con más respeto al médico que en las zonas urbanas. Aun así, lamenta que se haya ido degenerando la imagen que se tiene de éste: "La relación con el paciente era más estrecha antes que ahora".

En el momento de su jubilación fue cuando se dio cuenta de lo difícil que iba a ser que sus pacientes —y también vecinos— encontraran a un sustituto. "Los primeros cuatro meses mi plaza la ocuparon hasta siete médicos. Y eso que tenemos la suerte de estar relativamente cerca de la capital. Porque cuanto más te alejas, más dificultades hay para cubrir esas plazas". Bromea con que sus pacientes se aburrían de conocer a tantos médicos.

Esta falta de médicos no sólo se percibe cuando alguno se jubila. "Antes, durante las bajas, los permisos o las vacaciones, nuestro trabajo lo realizaba otro médico de familia. Ahora, no se nos sustituye prácticamente nunca", lamenta Carceller. "Esto empeora la calidad de nuestra atención, así como la seguridad del paciente", añade.

Esta médica de familia del centro de salud de Getaria, un municipio de Guipúzcoa con unos 2.800 habitantes, se siente una 'privilegiada' porque no tiene que moverse entre varias poblaciones, como le ocurre a muchos de sus compañeros. De hecho, la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos de Castilla y León ha exigido recientemente un coche con chófer para poder trabajar en el medio rural.

Miedo a la soledad

Los dos médicos consultados por este periódico coinciden en que ambos se han criado en entornor rurales. Por tanto, conocen mejor el funcionamiento de estas sociedades y se sienten más cómodos en un pueblo que en una ciudad. "Hay que llevarlo en la sangre", sintetiza Barquilla.

Sospechan que los jóvenes médicos pueden tener miedo a sentirse solos en el medio rural. Aunque con la normalización de las tecnologías ya no sería como antes: "Cuando empecé sí que estaba solo del todo, no tenía ni enfermero. Por eso no hacía ni guardias, porque estaba las 24 horas trabajando y viviendo en el lugar que trabajaba", rememora Barquilla. El escenario cambió con las aperturas de los centros de salud de atención primaria en la década de los años 90.

Tampoco ayuda que los futuros egresados apenas vivan la experiencia de lo que verdaderamente supone ser un médico rural. Es cierto que durante los años de residencia tienen unos tres meses de rotación rural. Pero, como incide Barquilla, suele hacerse en pueblos de 10.000 habitantes que están a escasos minutos de la capital.

"Si no sabe cómo se trabaja a dos horas de un hospital, pues quizás es más complicado que tomen la decisión de quedarse", señala. De esta forma, no terminan de experimentar la intensidad con la que se trabaja en el medio rural: "Si tenemos alguna ventaja es atender a tus pacientes, conocerlos. Que cuando entre por la puerta no tengas ni que preguntarle por sus antecedentes".

Barquilla lo compara incluso con otros trabajos: "Ahora se habla de la vuelta de los urbanitas al pueblo. Hay profesiones en las que están deseando trabajar en el medio rural. Y nosotros, que tenemos la posibilidad posibilidad de ejercer un trabajo maravilloso en el medio rural, nos cuesta". Aunque, como suele decirse, no todo es color de rosa: "Si no lo mimas lo suficiente, al final nadie va a querer hacer este trabajo", remacha.